Poniendo la casa orden
La Municipalidad de Pergamino tiene, entre sus problemáticas, el desorden de las dependencias de atención comunitaria. Además de la dispersión que afecta a la organización, está el enorme gasto que supone el pago de altos alquileres por edificios que, además de no ser oficiales, no cumplen en su mayoría con condiciones edilicias para la función que cumplen. Y lo que es peor, están reñidas con las normas de accesibilidad que se exigen, de las que el Municipio controla el cumplimiento cuando se trata de los ciudadanos pero que no cumple.
La falta de espacio y algunos malos negocios que en otras épocas se efectuaron, llevó a estas problemáticas. En el último tramo de la gestión Gutiérrez se habló de la descentralización del Municipio, con la idea de abrir bocas de atención de trámites y cobranzas en puntos estratégicos de la ciudad, con el fin de descomprimir el flujo hacia el Centro. Y algo se avanzó en ese sentido, con una oficina en la Terminal de Omnibus, pero allí quedó todo. El resto de las movilizaciones respondieron más a una necesidad de generar espacio pero no se siguió un criterio lógico que redundara en un mayor orden y una mejor atención, mucho menos en evitar que el ciudadano se movilice hasta la zona céntrica.
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Ahora el intendente Javier Martínez anunció la creación de dos centros cívicos en nuestra ciudad, con el mismo propósito de descentralización, pero utilizando espacios que ya tenemos, generando una estructura propia y no alquilada.
Para que tengamos una idea de lo que sucede: Hacienda alquila, el Juzgado de Faltas alquila, la Secretaría de Salud lo mismo. Promoción Social no, ya que ese edificio fue canjeado con la provincia de Buenos Aires, cuando se creó el Departamento Judicial de Pergamino en el viejo Hospital San José que cedimos. Y la Corte nos dio a cambio el edificio donde funcionaba el antiguo Tribunal del Trabajo.
La compra del Edificio Azul en épocas de la gestión Sequeiro fue claramente un mal negocio, es una estructura incómoda, que está en condiciones de relativo uso y nunca se pudo ocupar plenamente. Sus condiciones de accesibilidad son pésimas y su estado general no es óptimo. Habría que ver si supera una inspección de Seguridad e Higiene del tenor de las que frecuentemente reciben los particulares en sus comercios.
También fue un riesgo ocupar el viejo Correo Argentino y nunca pagar el canon en épocas de la gestión Gutiérrez, por lo cual se afrontó un juicio millonario por el uso impago de la estructura donde funciona Obras Públicas.
Con estas y otras problemáticas se encontró Martínez al asumir como intendente y evidentemente arreglar estos asuntos es parte de lograr el Estado eficiente que pregona, optimizando recursos, evitando alquileres que recargan el Presupuesto y utilizando los espacios que están disponibles y que son de propiedad comunal o a préstamo de la Nación.
Tenemos, como bien dice el jefe comunal, mucho espacio en el exFerrocarril Mitre, donde está el sector de licencias de Inspección General y es un predio más que interesante para ampliar a nuevas dependencias. Está en un entorno muy lindo, que ha logrado unir el centro de la ciudad con el barrio Acevedo. La idea es también utilizar el exFerrocarril Belgrano, donde ya funciona una dependencia nacional para confeccionar documentos y pasaportes y que está trabajando muy bien y en forma rápida.
Teniendo las fluidas relaciones que tiene con la Nación, se puede inferir que las tramitaciones por los predios ferroviarios tendrán resultado positivo en breve lapso.
El intendente quiere acomodar todas estas cuestiones en este primer año de gestión.
También está para inaugurarse el edificio de avenida Colón que, en principio, estaba destinado a la Biblioteca Menéndez y otras reparticiones culturales. Pero con lo grande que ha quedado el edificio, podría albergar también otras funciones.
Hace ya muchos años que el Palacio Municipal ha quedado pequeño para las funciones que realiza, el Concejo Deliberante está claramente amontonado en los altos del Palacio Comunal. Hay un sector que lo ocupa el Departamento Ejecutivo, pero se aliviaron cuando Obras Públicas pasó al edificio del exCorreo Argentino, tema que, como dijimos, está en litigio.
Pero el alivio no fue suficiente, en parte por los propios concejales que al ir rompiendo bloques, necesitan más espacio y se ha llegado a ver a ediles de pasillo porque ya no había cómo subdividir oficinas, ante las continuas peleas y la apertura de nuevas bancadas. Hemos visto además oficinas divididas hasta con cartones gruesos en algunas épocas. Obvio que se escuchaba todo.
Una cuestión que el jefe comunal deberá tratar con las autoridades de la Provincia de Buenos Aires es el estado del edificio del Registro Civil bonaerense en Pergamino, que nadie ignora está en muy mala condición. En las gestiones anteriores, en los últimos 20 años, no se pudo lograr que se ponga la lupa en esta cuestión y la verdad es que se hace cada vez más necesario. Ese caso es un monumento a lo que no está permitido y un peligro latente para quienes allí trabajan, para el material que alberga y para quienes concurrimos, no por placer sino por necesidad. La escalera, además de ser una barrera para muchos ciudadanos, cruje como si fuera a romperse; los espacios quedaron reducidos y la papelería de suma importancia no está archivada en condiciones adecuadas. Pueda ser que el jefe comunal hablando con María Eugenia Vidal logre interesarla en buscar en conjunto una solución a nuestro Registro Civil.
Pergamino tiene la gran oportunidad en esta gestión de rever muchas cuestiones que vienen pendientes desde hace ya muchos años, lo que redundaría en beneficios para la ciudad y para todos nosotros, más y mejor organización, eficiencia y menos gasto.












