Nora Damianovich, de la reinvención al stand-up: “Armé una comunidad de amigas para las mujeres que no se animan a salir solas”
La pergaminense repasó en FUERA DE PAGINA cómo llegó al humor en vivo, el grupo con el que empezó y el público que la sigue.

Nora Damianovich construyó un público propio que la acompaña a todos lados y que tiene una característica particular: está formado mayoritariamente por mujeres. En una entrevista con LA OPINION repasó cómo llegó al stand-up, quién la empujó a probar y por qué su vínculo con ese público excede al escenario.
Cuando le marcaron ese rasgo de su audiencia, lo asumió con humor y una comparación: “¿Cómo era la que cantaba chamamé? Ramona Galarza, la novia de Paraná. Yo soy la novia de las chicas”.
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“Soy fanática del mundo femenino”
La explicación que da sobre esa conexión tiene que ver con una admiración que define sin medias tintas. “Yo soy fanática de las mujeres. Soy fanática del mundo femenino”, afirmó, y amplió: “Amo a las mujeres, cómo la mujer va evolucionando, cómo aprovecha las oportunidades”.
Esa mirada derivó en un proyecto concreto por fuera del humor: “Armé una comunidad de amigas para las mujeres que no se animan a salir solas”. Una iniciativa que apunta a un problema cotidiano y poco discutido, el de quienes postergan planes por no tener con quién ir.
A esa agenda se suma ahora la presentación de un libro, que se realizará en su propia casa.
El público que la sigue y el tenis
El vínculo con su audiencia cruza edades. “Tengo un público de diferentes edades”, reconoció, y lo ilustró con un ejemplo que la divierte: juega al tenis con chicas de las que podría ser la madre. “Yo juego con las chicas al tenis y tengo la edad de las madres de ellas”, contó.
Quién la empujó al stand-up
El dato que explica su llegada al humor en vivo es el nombre de quien se lo sugirió: Mercedes Mora.
Antes de eso, Damianovich había intentado con el teatro, pero se topó con un límite. “Admiro a la gente que hace teatro o que escribe. No puedo sostenerle la letra a otro”, explicó. Y agregó una confesión que repite sin problema: “Me olvido mucho las letras”.
De hecho, esa dificultad la persigue. Contó que durante un show en Rojas, Eugenio se dio cuenta en pleno escenario: “¿Te olvidaste la letra?”, le preguntó. Ella lo admitió sin dramatismo.
Fue Mercedes Mora quien le dio la pista decisiva: Telma Ganem, antes de irse a España, dictó un taller de stand-up. Damianovich se anotó. “De todo ese grupo quedé yo”, resumió.
El grupo del comienzo
Sus primeras presentaciones no fueron en solitario. Compartió escenario con Matías Santinelli y con un hombre que trabajaba como remisero, de apellido Lucero, cuyas historias recuerda con entusiasmo. “Qué genio, qué tipo divino”, dijo sobre él.
En aquella primera presentación también estuvo Claudina Garbari, event planner, a quien definió como “divina”.
“Era como un grupete”, describió sobre esa etapa inicial.
El paso a volar sola
El salto a los shows individuales no fue una decisión premeditada sino una consecuencia de la logística: su compañero no podía sostener los horarios. “Fue forzado”, admitió.
Pero matizó enseguida esa idea de soledad: “Me largué sola, pero no sola”. La persona que la acompañó en ese tramo, aclaró, fue Andrea Regis.

















