No queremos más teorías conspirativas, queremos la verdad
Un nuevo escándalo golpea la exgestión kirchnerista, con la particularidad de que aparece sindicada en un posible acto de corrupción la madre de la expresidenta Cristina Kirchner, Ofelia Wilhelm.
Elisa Carrió denunció un presunto fraude de 61 millones de pesos por un convenio que firmó el Correo Argentino con la cooperativa platense El Aldabón, que la mujer integraba como síndica.
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La denuncia afirma que durante los últimos 10 años de la gestión de los Kirchner, el Correo Argentino subcontrató a la cooperativa El Aldabón para realizar el servicio de empaquetado y repartición de la correspondencia de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (Arba). Por una lado, es ilícito que el Estado (en este caso Correo Argentino) tercerice el servicio. Y por otro, la entidad en cuestión no estaba registrada como prestadora oficial y tiene pocos miembros, de modo que presumiblemente no era la que realizaba la labor sino que simplemente recibía el dinero y el correo oficial hacía el reparto.
Los datos surgieron porque la gestión de Cambiemos hizo una auditoría en el Correo Argentino con la consultora Ernst & Young. Mientras que Wilhelm figuró como síndica de la cooperativa, como presidente figuraba Fotios Cunturis, quien fue titular de la Federación de Gremios Estatales de la Provincia y del de la Asociación de Empleados de Rentas e Inmobiliaria. Es decir, es el sindicalista del ramo. Carrió pidió que se investigue la existencia de una simulación a los efectos de desviar del Correo Argentino no menos de 61 millones, durante la segunda gestión de Cristina Kirchner.
Ante la denuncia de Carrió, la exmandataria estalló en las redes sociales, defendió a su madre con una carta, en la que apuntó no a la legisladora sino al presidente Mauricio Macri y, como nos tiene acostumbrados, su respuesta fue política, con fuerte contenido, pero sin hacer alusión concreta al delito que se le imputa a la cooperativa que su madre integra y que está en el ojo de la tormenta.
Es fáctico: la cooperativa El Aldabón existe y su madre figura como síndico. No hay en este caso invenciones ni falsas imputaciones, de hecho la Justicia hizo lugar a la denuncia. Por lo que cualquier aclaración a realizar, corresponde a ese ámbito. Lo que, claramente, no suple el enojo que Cristina Kirchner pueda tener. ¿Por haber sido descubierta la situación de su madre? ¿Por haber dejado ese cabo suelto? Seguramente.
Que canalice su enojo por las redes es natural en ella, pero pretender convertir la ira en una defensa no pasa de ser un discurso de tribuna que solo abonan los cercanos.
Macri, mi mamá tiene 87 años y hace más de 50 que vive con mi hermana en el mismo barrio y en la misma casa, afirmó. Aseguró que Wilhelm vive de su jubilación y de la pensión de su marido. La denuncia de Carrió no dice lo contrario, solo afirma que el nombre de esta señora mayor es parte de una maniobra fraudulenta. Si Wilhelm desconoce esta situación, queda pensar que su nombre fue utilizado y si fue por la presidenta, estaríamos en presencia de una falta de escrúpulos sin precedentes por parte de Cristina Fernández. Ya lo hizo con su hija y los dineros depositados en su caja de seguridad, por lo que todo es posible.
En su retórica permanente de vincular los procesos judiciales con la política, Cristina consideró que la difusión de la información obedeció a un intento de tapar salarios que no llegan a fin de mes, tarifazos y endeudamiento. Pero respecto de la contratación que está en la Justicia, no dijo nada.
Otros párrafos fuertes: ¿Qué es lo que querés inventar? ¿Pretendés hacerle creer a los argentinos que el país está mal y a ellos les va peor por mi mamá? ¿No te parece mucho? Pensé que conmigo y con mi hija te alcanzaba ¿O es que las cosas van tan mal que tenés que empezar a perseguir junto con Clarín a una anciana que no sale de su casa? También: No, Macri. El problema de la Argentina sigue siendo el mismo de siempre: Ustedes. Siguió con todo tipo de acusaciones como la estatización de la deuda privada argentina durante el proceso militar, pasando por atacar a Franco Macri y al mismo presidente por los Panamá Papers.
Aun escupiendo verdades al aire, como que el país no está bien, los Panamá Papers o lo hecho por Macri padre en los 70, nada de ello invalida la denuncia. Puede seguir hablando para la tribuna por los siglos de los siglos pero eso no le evitará dar las respuestas que el caso amerita ante la Justicia. Y eso es lo que al grueso de los argentinos nos importa: que si hay corrupción, se la investigue y se la sancione.
Como no podía ser de otra manera, esta carta conformó a la militancia kirchnerista que espera estas definiciones políticas, para que puedan seguir fogoneando la victimización de la expresidenta y la teoría conspirativa de una persecución judicial con raíz política. El resto de la sociedad, en cambio, espera respuestas lógicas a denuncias lógicas. Es decir que si se denuncia un hecho ilícito, que se investigue, los acusados se defiendan de aquello que se le imputa, el juez resuelva si es delito o no lo que se ha cometido y fin de la historia. Una resolución judicial para casos donde está involucrado el dinero de todos nosotros, tan sencillo como eso pero frente al reclamo de transparencia, en vez de exponer todo ante los magistrados, las respuestas son notas de presentación, sin aceptar preguntas y sin explicar nada de lo que los argentinos queremos saber, de una vez y por todas.
Sería realmente grave que en la Argentina hubiese persecución política, en este caso por vía de la Justicia (con el kirchnerismo fue a través de la Afip) y por esa razón el jefe de Gabinete Marcos Peña no dejó pasar las acusaciones de la exmandataria y en duras declaraciones afirmó ayer mismo a la mañana que el Gobierno no se entromete en las cuestiones judiciales, que no les importa la expresidenta, ni su hija, ni su madre y que lo sucedido es parte de una investigación que va por la vía judicial. Que los roles están bien delimitados en esta etapa.
La principal estrategia de Cristina por estas horas (para mantenerse viva políticamente y seguir en carrera por los fueros legislativos) es aprovecha una debilidad que es la cantidad de causas que involucran a su gestión, sus funcionarios y su familia inclusive, para intentar transformarla en una fortaleza, retocando la teoría de la persecución que el macrismo pretende ejercer sobre su persona, su gestión y hasta su patrimonio. Del mismo modo que viralizó esta carta en las redes defendiéndose políticamente de denuncias judiciales, cuando es citada por los magistrados hace lo mismo. Su defensa tiene poco de técnico y mucho de teorías conspirativas. Lo que a la postre genera alertas en el ciudadano de a pie, que espera una explicación concreta sobre las denuncias que circulan en la Justicia, porque estas involucran los fondos que todos aportamos. No esperamos respuestas ideológicas, sino cuestiones más pedestres como que nos digan dónde fue a parar el dinero de obras que no se hicieron y figuran pagas o, como en el caso que nos ocupa: ¿por qué su mamá era síndica de una cooperativa que contrataba con el Correo Argentino, sin las condiciones legales que lo permitieran? Porque, llegado a este punto, el revoleo de millones de todo lo que se investiga remiten a sumas realmente importantes en cada caso y los argentinos ya no queremos seguir mirando con la ñata contra el vidrio como nuestro dinero se ha evaporado sin explicación.
















