Martínez, ¿esperanzado o esperanzador?
Cumpliendo con el protocolo, se produjo la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante con el discurso inaugural del intendente Javier Martínez. Todo sucedió en un marco claramente institucional, con los concejales, los funcionarios del Departamento Ejecutivo, Juzgado de Faltas, miembros del Poder Judicial y de la Policía. El público se ubicó al final del recinto deliberativo, pero no hubo ningún tinte político en la jornada. Lo decimos porque en otras administraciones esta apertura de sesiones era una oportunidad para que concurriera la militancia con banderas y cánticos. Y en esta oportunidad el cambio se sintió también en el estilo de acto. Por eso afirmamos que tuvo un marco institucional y no expresamente político como ha venido sucediendo, con la barra del cuerpo a tope de sectores militantes.
El discurso del intendente fue lo más alejado que recordemos a una alocución política, lo que se pudo apreciar no solo por el contenido de su alocución sino también por su extensión. En este acto de forma se evidenció una vez más que Martínez no proviene de esta actividad, lo cual no valoramos ni como bueno ni como malo sino como una característica que hace tiempo no se veía. Habló con el vocabulario y la dialéctica de un vecino más, sin entrelíneas ni suspicacias. Esta cuestión de las nuevas formas resulta más que eso, toda vez que estamos ante un dirigente sin los vicios y mañas de la vieja política, lo cual tampoco es garantía de nada, simplemente abre una expectativa diferente. Lo que sí es de esperar es que tenga las virtudes que llevar adelante el Municipio.
Las mas leidas de Opinión
Estar educados para el nuevo mundo de las finanzas
La naturalización de la pobreza en los actos de gobierno
La compleja situación económica y la falta de unidad
Uso de redes en los más chicos: sin posturas radicales, nutrirse de saber para acompañarlos
Salir de la intolerancia, la trampa de este vertiginoso Siglo XXI
Si bien reconoció que este es un año de dificultades para el país, al referirse a Pergamino sus expectativas no parecieron confluir en el mismo sentido. Tanto en su planificación como en cada una de sus palabras se traslució la convicción que para nuestra ciudad este va a ser un año de crecimiento, sin mayores avatares ni zozobras, como las que sí se advierten en los planos nacional y provincial, que atraviesan por un período de acomodamiento financiero que no es posible adivinar en qué estadio nos encontrará al finalizar este 2016. Tampoco se mostró preocupado por cómo la inflación puede afectar el devenir municipal, las obras proyectadas y, sobre todo, la situación de los vecinos que son, al fin, la principal fuente de recursos de la gestión local.
Muy esperanzado o muy esperanzador son las dos palabras parecidas pero no iguales- que describen el discurso. Y por el momento, no tenemos motivos como vecinos para ir en otro sentido y no acoplarnos a sus expectativas. Al menos lo exhibido hasta ahora mantiene viva la expectativa. De hecho, el propio Martínez valoró que en los primeros 100 días de Gobierno se habían trazado objetivos en cada área, desde Obras Públicas hasta Seguridad, pasando por Desarrollo Social, la nueva apuesta en la Secretaría de Modernización y que en todos los casos obtuvo mejores resultados de los esperados.
Para el año en curso enumeró una serie de obras, muy esperadas por los vecinos, que prometió iniciar. Hay un aspecto muy interesante en esta nueva etapa: Martínez dio a conocer la agenda que tiene con el presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal, dado que es la primera vez en muchos años que los tres estamentos están alineados en el plano político respecto de Pergamino. Por eso el jefe comunal viaja asiduamente a La Plata y Buenos Aires, ya que se planea encarar obras de envergadura que, con fondos puramente locales, son impensables de encarar. Obras hidráulicas para evitar inundaciones, desagües pluviales, repavimentación en los ingresos a localidades rurales, en fin una cantidad de tareas que sólo con estos apoyos se podría llevar adelante.
Es de esperar que, frente al alineamiento político entre todos los estamentos, se cumplan las promesas y lleguen los fondos para que estas obras anunciadas se lleven adelante porque se trata de necesidades largamente esperadas y que nunca podían realizarse porque la provincia establecía otras prioridades de obras en las que Pergamino no era parte.
De todos modos, y permítasenos una cuota de pesimismo, hay que poner en consideración que en el universo que conforma la provincia de Buenos Aires, no todas las necesidades de Pergamino constituyen una urgencia en comparación con la realidad de otros distritos. Y en este sentido, a la ahora de administrar recursos escasos, la gobernadora puede y debe- destinar los fondos hacia cuestiones críticas, lo que podría dejar postergadas algunas realizaciones anheladas por los pergaminenses.
Hay una cuestión que el jefe comunal remarcó y está a la vista, es que en la Municipalidad se lograron cerrar las paritarias en tiempo y forma y se comenzó a regularizar, por etapas, los contratos de empleados municipales dándoles la estabilidad legal que corresponde. En este aspecto Martínez es una rara avis dentro de grupos de intendentes que han protagonizado despidos masivos en este período.
Un largo párrafo final fue dedicado a recuperar valores de vecindad, de diálogo, de actitud positiva. En este sentido apeló a los concejales para que vuelvan a conversar como vecinos y que sin dejar de lado su identificación ideológica, sepan poner por delante la necesidades de a quienes representan, a los periodistas les pidió que no pierdan objetividad y que piensen como pergaminenses, apeló a los empresarios para que confíen y cumplan sus obligaciones e inviertan, también apeló a los vecinos en general para que lo acompañen en esta nueva gestión.
Lo que propone Martínez no es grandilocuente sino sencillo, pragmático y a simple vista asequible, pero no puso en la cuenta el jefe comunal que le toca desarrollar su gestión en una etapa difícil de sinceramiento económico nacional que llega a todos y ante los incrementos de servicios y del costo de la vida en general, corre el riesgo de ver resentida la cobrabilidad de muchas tasas municipales. Porque estas cuestiones no dependen de su administración sino de la marcha del país que, a estas horas, viene sufriendo un cambio de ánimos por deber afrontar nuevos cuadros tarifarios en medio de un proceso inflacionario, el que también complica la ejecución de las obras públicas.
La administración Martínez ya lleva 100 días, lo que para establecer pautas es tiempo justo, no para establecer la suerte de una gestión que tiene casi cuatro años por adelante y que ha llegado al poder con un muy importante apoyo ciudadano.
Es de esperar que con la concurrencia política de la Nación y la Provincia y el aval muy mayoritario de los vecinos de Pergamino, se abra una oportunidad y que de ser así, no sea desaprovechada, al menos no por cuestiones de baja política. Porque el tren de la historia no pasa todos los días por nuestra puerta y cuando lo hace no debemos dejar que todas las expectativas se nos escurran entre los dedos.














