Marcelo Rojas: “El combate se da en el rompimiento de la cadena de contagios”

El director asociado de la Región Sanitaria IV habló de cómo ha cambiado la situación en relación a los casos de Covid-19 y describió estrategias que se implementan para administrar la emergencia a través de un sistema que funciona en red, tanto para la atención como para el diagnóstico. Aportó su visión respecto del comportamiento social.
La curva de contagios de Covid-19 parece haberse corrido del Area Metropolitana y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al interior bonaerense, lo que pone a los distritos en distintos escenarios epidemiológicos de acuerdo al comportamiento de los casos y exige de una acción articulada del sistema de salud que está llamado a operar en red y ser flexible para resolver la tensión que la pandemia genera en algunos lugares que, si bien están en condiciones de seguir brindando respuestas, experimentan el estrés propio de la evolución de la pandemia.
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En el marco de una entrevista concedida a LA OPINION, el contador Marcelo Rojas, director asociado de la Región Sanitaria IV, trazó un panorama de la situación regional y describió algunas de las estrategias tomando como parámetro las implementadas en otros lugares.
En un testimonio que da continuidad a las reflexiones volcadas en el artículo publicado por LA OPINION el pasado domingo, Rojas abundó en otros aspectos de la contingencia sanitaria y aportó su visión respecto del funcionamiento del sistema de salud y el comportamiento social frente al virus.
-¿Cómo observa la evolución de la pandemia a nivel de la Región Sanitaria IV?
- El virus migra y del corredor del Area Metropolitana de Buenos Aires se ha ido al interior de la provincia. Hoy experimentamos esta situación producto del corrimiento de lo que es el Amba a algunas localidades que pertenecen a nuestra Región Sanitaria, y también tenemos la influencia de Rosario, una ciudad con una altísima prevalencia. Son dos nexos muy fuertes que están empezando a impactar en los Partidos que están bajo la órbita de la Región Sanitaria IV.
-¿La evolución de los casos ha sido dispar en las distintas ciudades?
- Los que primero tuvieron casos fueron los distritos más cercanos al Area Metropolitana de Buenos Aires, como San Andrés de Giles. Ahora los contagios se han corrido hacia el interior de la región y hacia las ciudades que están en el límite con Rosario, como sería el caso de San Nicolás. Los números son elocuentes, si uno los mira hoy y los compara con los que tenía hace un mes, ve claramente cómo la situación fue cambiando hacia una mayor prevalencia y una mayor replicación de casos en esas ciudades.
-¿Los efectores del sistema de salud que están bajo la órbita de la Región Sanitaria IV están pudiendo responder al nivel de demanda que ocasiona este número de contagios?
-No hay nadie que haya quedado sin atender. Tenemos un esquema de subsidiaridad, una red de atención diseñada en función de los corredores viales. Es decir que si se produce la saturación en algún lugar producto de un alto nivel de ocupación, se puede prever una derivación, no de pacientes críticos, a efectores del sistema que tengan mayor capacidad. Esa fue la estrategia que se aplicó en el Amba. También se están empezando a utilizar los espacios de prehospitalización para el alojamiento de pacientes que no pueden cumplir el aislamiento en sus casas. En el caso de Pergamino es el complejo Pioneer.
Más demanda de diagnóstico
Así como en lo asistencial, el curso de la pandemia tensiona el funcionamiento de los sistemas asistenciales, impone mayores exigencias al diagnóstico por una mayor demanda. Y si bien se ha establecido en los protocolos la confirmación de casos por criterio clínico o epidemiológico (sin necesidad de realizar la prueba de laboratorio), el nivel de demanda de la red de diagnóstico es elevado.
Respecto de esta situación, Marcelo Rojas explicó que lo mismo que rige para la atención, rige para el diagnóstico: “Si centráramos la atención con una estrategia puramente local, sería imposible brindar respuestas adecuadas”, dijo.
-¿Esto significa que no todas las determinaciones se hacen en el Instituto Maiztegui?
-El diagnóstico y la atención funcionan en el marco de una red. Tenemos como centro principal para la realización de los análisis al Instituto Maiztegui que está llevando adelante una gran tarea (en las últimas se conoció que el Inevh lleva desarrolladas 10 mil determinaciones desde su incorporación a la red de laboratorios). Pero ante un determinado brote puede crecer mucho la demanda y en esos casos desde el sistema público se puede recurrir a otros centros que forman parte de la red de laboratorios y de este modo descomprimir algunas situaciones y brindar en cada lugar las respuestas con la celeridad que se necesita.
-¿Esta mirada en red se aplica a todas las dimensiones de respuesta que deben darse en el contexto de la emergencia sanitaria?
-La pandemia comenzó primero con la problemática de los insumos y así fue que se abasteció al sistema público de los elementos necesarios. De hecho, de manera periódica estamos abasteciendo a los hospitales provinciales y municipales que están bajo la órbita de la Región Sanitaria IV. Después surgió la problemática de las camas y respiradores y se amplió la capacidad de los efectores, siempre pensando en una estrategia de red. La lógica para el diagnóstico y la atención es la misma: si el Hospital San José se viera desbordado en su capacidad de respuesta -ojalá que no ocurra- funcionaría la red de derivación y los pacientes podrían ser trasladados a Salto, Baradero, Colón, a cualquier efector que tuviera capacidad. Y si en otros distritos surgiera la necesidad, ocurriríade igual modo y el Hospital San José podría recibirlos.
El horizonte de la pandemia
-En virtud del análisis de los datos, ¿podría decirse que las ciudades de la Región Sanitaria IV están atravesando el pico en la curva de contagios?
-Hacer futurología sería actuar con negligencia. No sabemos el comportamiento del virus. Lo que sí tenemos es una mayor intensidad de contagio. Hay circulación del virus, que antes no había, es decir que hay personas que contraen la enfermedad sin que pueda establecerse el nexo de contagio; y hay mayor nivel de ocupación de camas.
-¿Cuál es el índice de letalidad a nivel de la Región Sanitaria IV?
-El promedio de la letalidad está en el orden del 2,5 ó 3 por ciento, en coincidencia con el que se está reflejando a nivel provincial. Hay algunas ciudades como Baradero y Colón donde este indicador es más alto, pero eso tiene que ver con que los contagios ocurrieron en comunidades cerradas, como geriátricos. Siempre hay que adentrarse en el indicador para ver las causas, es decir leer las estadísticas en su contexto.
-En el contexto actual, como autoridad sanitaria, ¿cuál sería el mensaje a la comunidad de la región?
- Es importante resaltar que en este momento el sistema de salud está sólido y la red de derivación, activa. Es un sistema elástico que se va adaptando a las necesidades para brindar a la población la respuesta sanitaria adecuada. El sistema de salud está trabajando integradamente porque el virus no reconoce el límite geográfico.
-¿Considera que la pandemia de algún modo expuso ante la mirada social la forma de funcionamiento del sistema sanitario en relación a sus fortalezas y falencias?
-Seguramente, porque la agenda pública y política pasa por la pandemia. Cuando la agenda social tiene que ver con un hecho tan trascendente como este, es lógico que las miradas estén puestas en esto y que empecemos a entender cosas que antes de la pandemia funcionaban de un cierto modo y no lo sabíamos o no les prestábamos la debida atención. Hoy cualquier persona sabe lo que es un “asintomático” o puede representarse lo que significa un “hisopado”. Vamos adquiriendo una cultura del cuidado ante un hecho social y sanitario novedoso. Celebramos que sea así porque la forma de tomar conciencia y de incorporar pautas de cuidados es a través del adecuado manejo de la información.
-¿Hay algo que haya que seguir aprendiendo en términos comunitarios?
- Creo que está todo dicho. La gente sabe lo importante que es mantener el cuidado como un hecho individual y colectivo. Lo fundamental es poder sostener los hábitos aprendidos, porque el combate a la pandemia no se da en los establecimientos hospitalarios; el combate a la pandemia se da en el rompimiento de la cadena de contagios para dar tiempo a que cuando haya gente que necesita hospitalización, ese sistema de atención esté disponible. No es lo mismo tener 1.000 contagiados en una semana que 100. Si vamos pudiendo administrar esa contagiosidad, vamos a tener mejor respuesta y esto se va a traducir en menor número de morbilidad y mortalidad. Por el contrario, si adquirimos una actitud de despreocupación, se replican los contagios y eso va a impactar en la población más vulnerable que son los adultos mayores, los que tienen enfermedades prevalentes o los que no tienen los medios necesarios para preservarse de la enfermedad.


















