Los vecinos exigimos pero debemos cumplir también
Pergamino atraviesa por las problemáticas propias de una ciudad que ha crecido y cuestiones como el tránsito, la inseguridad y otros asuntos urbanos (residuos, baches, poda) se tornan más relevantes. En este sentido y con el paso de las administraciones municipales estos temas se han transformado en críticos, toda vez que las autoridades, en muchos casos, no han accionado a tiempo y, a la vez, los vecinos tampoco se han sumado a contribuir con una cultura ciudadana acorde a las circunstancias.
Inspección General es un área que ha atravesado por distintas etapas en los últimos años, y esa labor despareja con momentos más intensas y otras absolutamente laxas, terminó por fomentar esa cultura del vecino del no cumplimiento de las normas del tránsito. Justamente el tráfico vehicular se ha ido vuelto más caótico en la medida que la mayoría de quienes manejan rodados pretenden parar el automóvil, o la moto, en la puerta del negocio donde van a comprar, en el ingreso a la escuela de los hijos, con total desprecio por el resto de los conductores. Son los mapas de los conflictos de tránsito local, los días de compras, los horarios de ingreso de los niños y adolescentes. Nadie pareciera querer hacer el esfuerzo de estacionar unas cuadras más allá y caminar el tramo que resta.
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Un capítulo aparte son las motos, sobre las que hemos venido advirtiendo, porque no respetan semáforos, circulan por veredas, ingresan a las plazas, cargan muchas veces a toda la familia en el rodado. Se puede entender que es un modo de transporte económico que buena parte de la población utiliza para ir a trabajar, sin embargo aquí de lo que hablamos es de no respetar las normas de tránsito y esto no tiene que ver con un corte transversal de la sociedad porque muchos de los jóvenes que manejan motos no las utilizan para ir a trabajar, sino para pasear y sin cumplir ninguna de las indicaciones necesarias para cuidar su vida y la de los vecinos.
Y apelamos a una cultura vecinal porque no se puede tener un inspector por manzana en Pergamino ni en ninguna ciudad, más allá de que se le pide a Inspección General una tarea sostenida y no espasmódica como la que ha venido llevando estos años. No se puede salir a recaudar sólo cuando es conveniente o necesario, hay que salir siempre a regular el tránsito. Lo que en estos 100 días del nuevo gobierno local vemos que se ha venido haciendo y es por eso que apelamos a la colaboración del vecino.
No es un asunto menor los basurales a cielo abierto, éstos que son generados por vecinos y empresas que aprovechan terrenos baldíos para ir tirando los desechos. Hay unos cuantos en la ciudad, sobre todo a medida que nos vamos alejando del Centro. Llega un momento en que ante la presencia de alimañas de todo tamaño, un vecino del sector lo incendia para terminar con el problema. Pero a poco de andar, ya el lugar está nuevamente infectado de basura.
En este sentido la Municipalidad no da el ejemplo, porque por ejemplo los residuos patológicos están siendo amontonados en espacios comunales desocupados. Es una cuestión muy seria y heredada en esta gestión, sin embargo ya es hora de resolver la cuestión porque estamos ante un foco infeccioso muy importante y son residuos que, precisamente, por no poder llevarse al basural (porque está prohibido) los recoge una empresa especializada que hace ya meses que no cumple funciones en la Comuna.
Pero hagamos ejemplaridad también, los funcionarios deben tomar muy en serio la problemática de los residuos patológicos.
En el tema de la inseguridad que tanto preocupa a los vecinos, estamos a la espera de un cambio importante en la Policía, toda vez que tengamos fuerzas comunales para lograr una mejor prevención de los delitos que, en Pergamino, vienen creciendo sostenidamente. Sin embargo, en estos meses de transición, no hay que descuidar la seguridad y en esto aún con la policía provincial funcionando se puede exigir un mejor cumplimiento de la tarea.
Estas cuestiones, que son preocupaciones de los vecinos, deben reflejarse permanentemente no sólo en el Departamento Ejecutivo sino también en el Concejo Deliberante, los primeros ejecutando y los segundos programando, controlando e ideando la propuestas que los vecino reclaman. Porque los asuntos que preocupan al sector político no siempre coinciden con las expectativas populares.
Del mismo modo que se ocuparon de las quejas vecinales por el precio de la energía en Pergamino, tema al que le encontraron un innegable costado político y por eso se enfrentaron las propuestas de distintos bloques. Sería deseable que se enfocaran a su tarea, el control y las propuestas ciudadanas.
Entendemos que es una caja de resonancia de la política y que son muchos los temas que se pueden abordar en una sesión de tablas. Sin embargo, los extensos debates que se han visto sobre temas nacionales ocupan demasiado espacio en el marco de la necesidad de resolver el problema urbano más urgente y de menos lucimiento discursivo.
Cuando la gente, el ciudadano de a pie, se ha volcado a un cambio es porque pretende que todo el universo político tenga otras actitudes, los funcionarios, los concejales, incluso hasta el último agente comunal porque siempre hay que partir del principio de que son empleados de la ciudad y a ella se deben en su tarea pública.
De modo que esperamos la mayor preocupación de parte de todos quienes actúan en el plano político, sea funcionario o concejal, porque necesitamos sentir que se trabaja para la ciudad, para sus problemas concretos. Y, fundamentalmente la cuestión de la ejemplaridad, hay que exigir lo que uno mismo puede cumplir.













