Los estadounidenses eligen un nuevo Congreso

Los republicanos se encaminan a consolidar su dominio en la Cámara baja y a alcanzar la mayoría en el Senado, bajo control demócrata desde 2006. En caso de derrota, Obama, electo en 2008, seguiría la suerte de todos sus antecesores.
WASHINGTON, (AFP-NA) - Por Ramon Sahmkow. Los estadounidenses acudían ayer a votar en unas legislativas con señales de derrota para el partido demócrata del presidente Barack Obama, que podría ceder el control total del Congreso a los opositores republicanos, por primera vez en ocho años.
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Las midterms, tradicionalmente crueles para el partido en el poder, arrancaron a las 06:00 local (11:00 GMT) en ocho estados de la costa este del país para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 36 de 100 bancas del Senado, 36 de 50 gobiernos de estado y una parte de los legisladores locales.
Simultáneamente se realizarán decenas de referendos en estados, con temas que van desde la legalización o despenalización de la marihuana (incluyendo en la capital federal, Washington), al derecho al aborto o el aumento del salario mínimo en otras entidades.
Los republicanos se encaminan, según el consenso de los pronosticadores, a consolidar su dominio de la Cámara baja y a alcanzar la mayoría en el Senado, bajo control demócrata desde 2006.
En caso de derrota, Obama, electo en 2008, seguiría la suerte de todos sus antecesores desde Ronald Reagan y terminaría su mandato en la Casa Blanca -mientras atiende la crisis en Siria o la delicada economía- con la oposición de ambas cámaras del Congreso.
Hasta la víspera los sondeos se mantenían ajustados, en algunos casos por debajo del margen de error, pero favorecían a los republicanos en suficientes contiendas senatoriales para conquistar las seis bancadas que requieren para voltear el péndulo del poder en la cámara alta.
Hay un aire de victoria, dijo el lunes el senador por Kentucky Mitch McConnell, que se convertiría en el jefe de la nueva mayoría en caso de triunfo.
La atención estará centrada en diez batallas clave por el Senado, siete de ellas en estados perdidos por Obama en 2012. Actualmente los demócratas tienen una mayoría de 55 a 45.
Los republicanos han insistido durante meses en que la elección es un referendo contra Obama, a quien culpan de la crisis en Siria, la falta de preparación frente al ébola y no le perdonan la reforma del sistema de salud, Obamacare.
Los demócratas padecen la relativa impopularidad de Obama y el poco entusiasmo de su electorado clave: hispanos, negros y jóvenes, que votan en menor proporción que los conservadores, de mayor edad.
Un número inédito de latinos - 25,2 millones según el instituto Pew - está llamado a votar en los comicios, pero se estima que acudan realmente unos 7,8 millones de electores, aún así un récord para la primera minoría del país.
Ante el probable triunfo republicano, inmigrantes y activistas llamaron el lunes a los electores a pensar en la reforma migratoria, un asunto fundamental, especialmente para la comunidad de origen latinoamericano que naufragó en la cámara baja, dominada por los conservadores.















