La salud de ella, una cuestión de todos
Se viven momentos de incertidumbre respecto de la salud de la jefa de Estado; ayer la Fundación Favaloro confirmó mediante un comunicado que la presidenta Cristina Kirchner será intervenida quirúrgicamente hoy temprano por la colección subdural crónica que le fue hallada el pasado sábado. Los médicos que dirigen la clínica determinaron “modificar la propuesta de reposo” indicada 48 horas atrás y decidieron operarla, debido a que la jefa de Estado presentó “una sensación de hormigueo en su brazo izquierdo”.
Los médicos describieron en su comunicado que la inicial indicación de reposo estipulada el día sábado debió ser modificada debido a que la presidenta presentó el domingo una sensación de hormigueo en su brazo izquierdo y falta de fuerza en ese mismo miembro.
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“Frente a dicho cuadro clínico, el equipo profesional decidió la intervención quirúrgica para la evacuación del hematoma craneal que, según se sabe, habría tenido origen en un golpe sufrido por Fernández de Kirchner en ocasión de una caída que tuvo horas después de las Paso del 11 de agosto. Presumiblemente, se habría tratado de un desvanecimiento.
En aquel momento se la revisó y todo parecía estar bien. Sin embargo luego se fue desarrollando este edema de sangre que es el que ahora operarán.
La presidenta permaneció en la Quinta de Olivos desde el sábado a la noche hasta ayer al mediodía, acompañada por sus hijos, Máximo y Florencia, por su madre y por su hermana. También estuvo su entorno de mayor confianza: el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilla; el de Legal y Técnica, Carlos Zannini; y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Ellos serán los verdaderos reemplazantes de la jefa de Estado, en lo operativo, más allá de la formalidad que dispone la toma del cargo por parte del vicepresidente.
Precisamente a raíz de este acontecimiento, Amado Boudou debió volver anticipadamente de una gira internacional ya que formalmente deberá reemplazarla mientras la mandataria esté imposibilitada de cumplir funciones. Volvió a Buenos Aires desde Brasilia, adonde había viajado para mantener un encuentro con su par del Senado del país vecino. Alertado por la Casa Rosada a primera hora de la tarde y debió suspender su viaje a Cannes, Francia, donde iba a comunicarse vía teleconferencia con la presidenta.
De todas maneras Cristina Kirchner no ha pedido aún oficialmente licencia.
Igual Amado Boudou quedó a cargo del Poder Ejecutivo de manera informal, ya que no estando la presidenta el vice queda de manera automática ocupando su cargo como lo establece la Constitución Nacional.
Lo que aún es un misterio es qué funciones cumplirá el vicepresidente más allá de lo protocolar, ya que en toda la Casa Rosada se dice que las decisiones seguirán en manos de Cristina. Además, la figura de Boudou es algo resistida tanto en el círculo áulico presidencial como en gran parte de la sociedad, que en estos momentos define su voto para el domingo 27. Por esta razón, para no alterar el rumbo de la campaña de Martín Insaurralde, es probable que las apariciones del vicepresidente sean acotadas. Lo mismo sucedió con Cristina Kirchner cuando fue operada de la glándula tiroidea tras el famoso falso positivo para un tumor cancerígeno; en ese entonces, Boudou la reemplazó pero las decisiones urgentes las tomaban los hombres de más confianza de la mandataria y lo que podía esperar hasta su recuperación, esperaba.
Pese a su situación de salud, la presidenta dejó una orden clara: pidió a todo su Gabinete mantener en primer plano la gestión y la campaña electoral y les exigió a sus ministros que acompañen a los candidatos oficialistas en todo el país y sobre todo en la provincia de Buenos Aires. “No aflojen con la gestión”, fue el mensaje que transmitió a los ministros que llamaron a sus secretarios para saber cómo seguía el día a día del Gobierno.
Siempre y en todas partes, la salud de la presidenta es una cuestión de Estado. Todo secretismo que se genere en torno a esta situación no sólo es contrario a la Ley –que indica que debe mantenerse informada a la sociedad al respecto sino que además es perjudicial dado que provoca la inmediata catarata de presunciones y vaticinios, con más o menos asidero en la realidad.
A nivel personal, la cuestión reviste mayor gravedad para los jefes de Estado que para el paciente convencional por tratarse de personas a las que les cuesta asumir los llamados de atención que les hace su cuerpo, debido a la alta dosis de adrenalina que les genera el ejercicio permanente del poder. En general, son individuos que ofrecen resistencia a delegar asuntos y abstraerse para atender exclusivamente su salud. Pero es probable que Cristina sea más moderada que otros colegas respecto de esta actitud común a todos ellos por tener la amarga experiencia de que por desoír a los médicos y no cuidarse Néstor Kirchner pagó con su vida el ser un animal político sin límites. Ella, que debió hacer el luto de su marido en plena gestión, enfrenta ahora algunos dilemas: el más importante es reestablecerse como corresponde, atender a los consejos de los profesionales y hacer los reposos necesarios para que su situación mejore.
Pero también sabe la mandataria que su vicepresidente Amado Boudou está claramente desprestigiado, que en el oficialismo K no lo respetan y en el peronismo menos. Por eso deja el poder en manos de su equipo de confianza. Pero debe delegar el poder por un tiempo, de verdad. Si es un mes o más el que debe estar en reposo no debe pensarlo, debe cumplirlo. Porque sus responsabilidades son enormes y debe pensar que lo más importante es que pueda volver a tomar funciones, para los dos años que le quedan de mandato, entera y con buena salud.












