La ola de calor y los cuidados en la salud
Las jornadas de calor, como las que se registran esta semana en nuestra región, obligan a adoptar medidas de prevención para evitar problemas que afecten la salud. Las personas adultas mayores, los niños pequeños y quienes padezcan alguna enfermedad crónica deben recibir una hidratación adecuada y evitar la exposición prolongada al sol en los horarios de temperaturas más altas.
Nuestra región figura entre que están afectadas estos días por las altas temperaturas pronosticadas para gran parte del territorio nacional. En estas jornadas, entonces, puede ocurrir que algunas personas, especialmente los bebés y las personas adultas mayores, se vean afectadas en su salud si por alguna razón pasan mucho tiempo expuestas a las altas temperaturas.
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Y si, además, se registran altos porcentajes de humedad aumenta el riesgo de sufrir algún trastorno, como agotamiento por calor o directamente un golpe de calor, ya que en ese tipo de situaciones el cuerpo humano tiene dificultades para regular su temperatura. Debe tenerse en cuenta que el golpe de calor se produce cuando la temperatura del cuerpo alcanza los 40° C o más, lo que representa una grave lesión para las personas.
Como el agotamiento por calor es un estadio previo al golpe de calor, se aconseja conocer los síntomas a fin de reconocerlo y de ese modo prevenir una situación más grave. Por ejemplo, en una situación de esa naturaleza los bebés pueden tener la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal. Las personas adultas, en tanto, pueden llegar a experimentar una sensación de calor sofocante, sequedad en la boca, calambres musculares, debilidad, cansancio y agotamiento, dolores de cabeza y, en algunos casos, pueden tener náuseas o vómitos. Si la persona llega a sufrir un golpe de calor, entonces hay que actuar con rapidez ya que se trata de un cuadro muy serio.
En estos casos extremos, la temperatura del cuerpo puede oscilar entre 39°C y 40°C, o incluso más; la piel se pone roja, se acelera la respiración y la frecuencia cardíaca, se siente un dolor palpitante de cabeza y pueden también producirse vértigos, mareos desorientación, delirios, confusión o pérdida de conocimiento. Como se dijo, los que están más expuestos a estos riesgos son las personas adultas mayores y los menores de cinco años.
Las autoridades sanitarias explican que para no llegar a las situaciones mencionadas, las personas a cargo deben cuidar que los más vulnerables reciban una adecuada hidratación y alimentación. En el caso de los bebés, deben recibir la leche materna con mayor frecuencia. Los niños más grandes, en tanto, deben beber agua segura durante todo el día. Para el resto de las personas, en general, se recomienda reducir la actividad física en los horarios de mayor calor y permanecer en lugares ventilados y frescos.
Es importante, además, tener presente que nunca se debe dejar solo a un adulto mayor o un niño dentro de un vehículo estacionado y cerrado en un día de mucho calor. No se debe subestimar el impacto de las altas temperaturas en el cuerpo humano. Está comprobado que realizar ejercicios en ambientes cerrados o con poca ventilación trae aparejado una pérdida de agua y sales esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Según la Organización Mundial de la Salud, a nivel global, los fallecimientos de personas mayores de 65 años relacionadas con las altas temperaturas aumentaron más de un 60 por ciento en los últimos años.
Por otra parte, un tema que está muy relacionado con la cuestión de las altas temperaturas en las zonas urbanas donde predomina el cemento es la falta de árboles. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud aconseja que las ciudades tengan al menos un árbol por cada habitante, ya que el arbolado tiene una estrecha relación con la salud de la población. Por eso, además de adoptar medidas para cuidarse del calor, es necesario plantar más árboles en zonas urbanas y promover la creación de nuevos espacios verdes. Según los especialistas, si se avanza con ese objetivo, las ciudades tendrán más recursos para mitigar el calor haciendo más soportables las jornadas de altas temperaturas.











