La obsolescencia de un sistema y las sospechas de siempre
Se abren nuevas disputas e interrogantes en Santa Fe, tras unas Paso sospechadas y lo que es mucho peor, unas elecciones a gobernador teñidas de fantasmas por urnas no revisadas y un recuento general voto a voto que no se efectuó. De haberse realizado, hubiera demorado unos 45 días. Son plazos que con la tecnología de hoy en día son inadmisibles, lo mismo que sumar papeles uno a uno. Tanto tiempo y tantas manos, de todos modos hubiesen dejado en las partes y en la sociedad el mismo manto de sospecha.
Aquí el problema es la política que se sirve de la obsolescencia de un sistema cuando están dadas las herramientas para la renovación.
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Obviamente que el ajustado resultado de la elección que se disputó hace 10 días, genera más inquietudes aún, toda vez que la ciudadanía parece haberse partido en tercios y los tres principales candidatos tienen prácticamente los mismos porcentajes.
Con reservas aún por parte del PRO, el socialismo ratificó su triunfo en esta provincia, ya que el escrutinio definitivo dio ganador a Miguel Lifschitz, que se impuso ante Miguel Del Sel, por apenas 1.776 votos. Con esa diferencia, el conflicto terminó por estallar.
El macrismo no reconoció la derrota y advirtió que no lo hará hasta que no se resuelvan las impugnaciones presentadas por el partido y mientras no se les permita votar a los policías que, según denuncia el partido de Mauricio Macri, no pudieron sufragar en las elecciones del 14 de este mes.
Lifschitz representa al Frente Cívico y Social, que integran siete partidos políticos y que gobierna esta provincia desde 2007. Actualmente senador provincial por Rosario, continuará el camino que inició Hermes Binner en 2007 y prosiguió Antonio Bonfatti en 2011. El radical Carlos Fascendini, en tanto, será el vicegobernador.
En realidad, nada obliga a que si en las Paso gana un candidato, necesariamente en las generales no pueda cambiar la ecuación y el que salió segundo salga primero. En Santa Fe la fórmula que había resultado segunda en las Paso del 19 de abril, ganó las elecciones generales del 14 de este mes por 1.776 votos de diferencia. Del mismo modo, este triunfo del socialismo no implica que en Santa Fe gane el candidato a presidente del sector, en este caso Margarita Stolbizer.
El conteo definitivo, que había comenzado hace una semana, le adjudicó 584.557 votos a Lifschitz y 582.781 a Del Sel.
Omar Perotti, del Frente para la Victoria, logró 558.975 sufragios; Oscar Martínez, del Frente Renovador, 70.457, y Octavio Crivaro, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), 44.704.
El ascenso importante de Perotti en las elecciones generales, donde aumentó su porcentual respecto a las Paso, puede haber perjudicado las chances de Del Sel, si hacemos un análisis honesto. El problema es que la sospecha de que el escrutinio está lleno de errores (u otras intencionalidades) no nos permite avanzar en un detalle serio de cómo votó el santafesino.
La diferencia final entre Lifschitz y Del Sel es menor que la que había resultado del escrutinio provisorio, cuando los separaban 2.128 votos. La brecha se redujo a 1776, es decir, 352 sufragios menos que el primer conteo, que había terminado con 95,45 por ciento de las mesas escrutadas.
Hoy, una vez cumplido el plazo previsto por ley para presentar impugnaciones, el Tribunal Electoral provincial comunicará los resultados finales oficiales a los apoderados de los partidos o alianzas.
Tercero quedó Perotti, que se puso al hombro al Frente Justicialista para la Victoria cuando nadie quería agarrar un fierro caliente, ya que la derrota era segura. Ahora todos reconocen la buena elección que hizo, sobre todo después de las Paso; creció a tal punto que el resultado lo catapultó para ser el candidato a senador nacional por el kirchnerismo.
Para los cuatro años de gestión, Lifschitz tendrá el respaldo de la Legislatura. En la Cámara de Diputados, el Frente Progresista Cívico y Social consiguió 28 de las 50 bancas, y en el Senado, ocho de los 19 asientos. Los 11 restantes corresponderán al justicialismo, ya que el PRO no obtuvo ningún lugar; es decir que el santafesino fraccionó su voto. Esta situación tiene al macrismo alerta y anunciando que, como dijimos, no reconocerá el resultado hasta que se resuelvan todas sus impugnaciones e insisten en que se abran todas las urnas. A los fiscales del PRO las planillas le dan una exigua diferencia a favor. La postura no es nueva. Durante el escrutinio definitivo el macrismo planteó dos veces la apertura de todas las urnas y ahora está a resolución del Tribunal Electoral un pedido para que se otorguen copias de las imágenes del lugar donde se guardaron las urnas. Más allá de las sospechas que pueden tener bases reales, en el macrismo no están contentos con Del Sel, porque su campaña provincial no fue como ellos esperaban sino más bien tosca y plagada de errores, muy bien aprovechados por los socialistas. Por otra parte dicen que de confirmarse esta derrota, perjudica a Mauricio Macri en momentos clave de la campaña presidencial. En el bunker del PRO lo llaman el gran perdedor lo que no augura un futuro político interesante para Del Sel, si no se revierte este resultado con un conteo voto a voto.
Los socialistas se defienden de las sospechas del PRO con un argumento que no es desdeñable: la clara diferencia en Rosario fue clave para la victoria del Frente Progresista. Es el departamento con mayor número de electores, donde vota un tercio de todo el padrón provincial. Allí Lifschitz sumó 42.000 votos más que Del Sel. Perotti, en cambio, ganó el departamento Capital y desplazó al socialismo al tercer lugar. Sin embargo, la intendencia de ese distrito fue ganada por el radical José Corral, quien se convirtió en el primer jefe comunal reelegido en la historia de esta ciudad.
La saga no terminó aún, veremos si el Tribunal Superior se aviene a contar los votos de todas las urnas, para que los santafesinos en particular y los argentinos en general, tengamos en claro y con la verdad, qué pasó en las elecciones de Santa Fe.















