La corrupción tiene intoxicados a los argentinos
Si algo novedoso nos quedaba por ver a los argentinos fue el enorme operativo policial que se inició en el sur del país, sin dudas, el más grande de la historia de Santa Cruz por el despliegue de agentes, los múltiples allanamientos, el secuestro de autos lujosos y las joyas. Todo detrás de enormes cantidades de dinero que habría recaudado el empresario Lázaro Báez de manera espuria, tras los vínculos cercanos que tuvo con la familia Kirchner.
El gigantesco operativo, no fue la primera sorpresa que tuvimos los ciudadanos comunes tras el destape de la corrupción k. Vimos antes los videos de La Rosadita, una cueva financiera donde el equipo de trabajo de Báez, contaba millones de dólares en forma obscena, descarada, mientras tomaban whisky y fumaban puros. Y esa cantidad de dinero tenía un correlato amargo: se presume dinero de la obra pública de la Patagonia, mucha que quedó sin realizar pero se cobró en su totalidad. Y la hipótesis es que hasta la muerte de Néstor Kirchner el dinero de los sobreprecios y los retornos de la obra pública estaban en bóvedas en estancias sureñas. Porque al exmandatario parece que le gustaba tener el dinero físico, verlo y poderlo tocar. El desmadre vino tras su muerte, ya que socios o empleados como Báez quisieron quedarse con su parte y la de Néstor y así comenzaron torpemente a tratar de sacar miles de millones del país, con destino a paraísos fiscales.
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Fue esa torpeza, la inclusión de intermediarios como Fariña o Elaskar lo que permitió ir destejiendo la enorme trama de corrupción mediante la obra pública, de la que participaban -por ser necesarios en la estructura- Julio de Vido que autorizaba las obras y Ricardo Echegaray qua hacía la vista gorda en la Afip, ante la avalancha de facturas truchas que justificaban los sobreprecios de las obras. La historia es tan oscura que hasta llegaron a cerrar la filial de la Afip de Bahía Blanca porque estaban acorralando a quien le proveía de las facturas apócrifas.
La red de corrupción es muy compleja y excede el marco de este editorial, son muchos volúmenes judiciales que van descubriendo la enorme ruta del dinero k. Y lo que más aturde en este caso, no es solo los montos de dinero exorbitantes, inimaginables para el hombre común, sino además porque esta corruptela gigantesca proviene de un Gobierno cuyo relato nacional y popular tenía anclaje en la mirada, cierta, en los que menos tienen y en generar el mayor proteccionismo a los sectores medios de la población. Por eso es tan shockeante para quienes apoyaron el modelo sin retaceos encontrarse con que detrás del telón progresista se escondía la avaricia que llevó al saqueo de las arcas del Estado.
Mientras tanto, miramos cómo la Justicia clausura las oficinas de Libertad 141, el corazón de todas las empresas de Lázaro Báez, el secuestro de 15 autos lujosos de los galpones de la calle Güer Aike, el allanamiento en dos de sus estancias más preciadas y la clausura de un estudio contable, que son los primeros resultados de un operativo que empezó y nadie sabe hasta cuándo se extenderá, porque se trata de muchos bienes en un territorio extenso. En el primer día, el fiscal fue por 40 oficios, pero se encontró con que había muchas propiedades más, que hallaron documentación en un estudio contable, por lo que, luego de tasar los bienes, serán secuestrados los que sean lujosos.
Estas diligencias tenían por objeto la búsqueda de dinero en efectivo, que es probable que ya le hayan dado otro destino, porque estos allanamientos fueron los más promocionados de la historia, debido a que la intervención se supo con la antelación suficiente para dar tiempo a ocultar el dinero físico. Lo cual implica una mancha en la marcha de la causa. También sirvió para determinar qué bienes existen en poder de los imputados, muebles e inmuebles que deberían ser secuestrados. Es una forma de recuperar algo del dinero, un reclamo de la sociedad que no solo pide que los culpables paguen, sino que devuelvan el dinero.
La familia Báez y varias de sus empresas tienen escrituradas 212 propiedades en Santa Cruz, entre estancias, lotes, viviendas, chacras y departamentos, que se suman a los automóviles de alta gama y de colección y a otros objetos de valor.
La ruta del dinero k, como se ha dado en llamar, es una trama de corrupción tan intensa, donde son tantos los miles de millones en danza los que se han distraído de las arcas del Estado, que muchas otras causas judiciales que involucran a funcionarios del anterior gobierno quedan pálidas y desdibujadas, aunque cada una tenga su importancia.
Está la citación a indagatoria a Ricardo Echegaray -extitular de la Afip y actual presidente de la Auditoría General de la Nación- y a Luciano di Césare, extitular del Pami. Echegaray sumó con esta citación la tercera complicación judicial en las últimas dos semanas, pues ya fue llamado a indagatoria por el juez federal Sebastián Casanello por consentir el sistema de facturas truchas que le posibilitó evadir impuestos a Lázaro Báez y porque el fiscal Gerardo Pollicita pidió que lo indaguen por permitir que el empresario Cristóbal López no liquidara de inmediato 8.000 millones de pesos en impuestos a los combustibles.
También recibieron reveses judiciales el exministro Aníbal Fernández, el gobernador tucumano Juan Manzur y el exministro de Salud Daniel Gollán, todos con el procesamiento confirmado por la compra con sobreprecios de kits para madres recientes llamado Plan Qunitas. El exministro Julio de Vido también fracasó tratando de apartar al juez Claudio Bonadio en el caso de la tragedia de Once.
Una acusación, que si no fuera corrupción lisa y llana, sería un caso patético que mueve a la risa, enfrenta Luciano di Césare. El juez Ariel Lijo lo citó como sospechoso de fraude al haberse liquidado vacaciones no gozadas por 1.300.000 pesos entre 2004 y 2012. Un día antes de dejar su cargo, el 9 de diciembre de 2015, inició y terminó el trámite que mereció los dictámenes de rigor y concluyó con el depósito del dinero en su cuenta. Todo en el mismo día.
Pero claro, frente a la estructura armada desde el más alto poder k para apropiarse de miles de millones de dólares mediante la obra pública, estas otras causas parecen cosa de niños, aunque no lo son.
Lo cierto es que la corrupción nos tiene a los argentinos intoxicados, desencantados, preocupados, enojados y tristes.













