Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

La Argentina desquiciada

13 de septiembre de 2017 a las 12:00 a. m.

En la Argentina nos desayunamos todos los días con noticias que, aunque a veces las pasamos de largo, las naturalizamos o les restamos trascendencia, son botón de muestra del desquicio imperante. Algunas irrisorias, otras impensadas y unas a contracorriente del mundo, todas marcan la falta de sentido común de buena parte de nuestra dirigencia, de nuestros funcionarios, de nuestros candidatos, de nuestros jueces y de la propia ciudadanía. Si nos detenemos un momento sobre ellas, podremos encontrar una explicación a por qué no logramos despegar hacia un proceso de desarrollo sustentable, que no será desprovisto de errores, de marchas atrás y volver a empezar. Pero hay cuestiones, como las que enumeraremos, tan disparatadas y fuera de foco, que explican claramente por qué estamos como estamos.

En este marco se inscribe, para poner ejemplos concretos, la decisión del juez federal Guido Otranto de no autorizar a ningún tipo de personal policial ingrese masivamente a Cushamen, en la búsqueda de Santiago Maldonado, porque los mapuches consideran que “es tierra sagrada”. En su mirada predomina una fuerte decisión de respetar las pautas culturales de quienes viven en este territorio tomado desde hace tres años, antes que la integridad del territorio nacional y sus leyes. Quienes vivimos en este país, sean hijos de extranjeros o de pueblos originarios, estamos sometidos a las mismas normas y a una única jurisdicción nacional. De eso se trata una república, al fin, y a ella se aplica, con igual rigor, el marco legal vigente. De no ser así, cada uno haría lo que le place y en cuanto a la tierra, existiría un usufructo personalísimo, sin encuadre en ninguna norma. Una multiplicidad de mini países, un caos. Como no es así, por imperio de la ley consagrada, una medida judicial ajustada a derecho es suficiente para que, por ejemplo en este caso, se allane una locación. Sin embargo, a más de 40 días de la desaparición de Maldonado, hay un pedazo de tierra y agua argentinas que no ha podido ser sondeado. Todo parece indicar que el magistrado tiene temor y quiere evitar escenas de violencia con los descendientes de aborígenes. 

Publicidad

Pese a que en la búsqueda del artesano desaparecido los perros señalaron el lugar de la reserva rastreando a Maldonado, Otranto dijo que no firmaría ninguna orden de allanamiento para que unos 300 efectivos de la Policía Federal cruzaran por primera vez el río Chubut hacia campos que jamás han sido investigados.

No ponemos en consideración si integrantes de la Gendarmería tienen o no relación con esta desaparición, lo que se está investigando, tampoco la legitimidad del reclamo mapuche respecto de estos territorios, pero debemos encontrar al joven, vivo o muerto, para empezar a comprender qué sucedió. Y en esto la postura irracional del magistrado y de la comunidad aborigen no están colaborando. Porque aunque ahora se estén tratando de forzar los rastreos ya pasaron 40 días y eso en una desaparición es inaceptable.

Publicidad

Otro tema incomprensible es el rechazo de diversos sectores políticos a la visita del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que ya está Argentina, en la primera visita de un funcionario de esa jerarquía en ejercicio del cargo en la historia bilateral. El Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, repudió la llegada al país de Netanyahu, a quien tildó de genocida. “No sólo él mismo está acusado de haber cometido crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional por matar civiles bombardeando escuelas, hospitales y mezquitas de Palestina sino que además le brinda protección a un represor de la última dictadura argentina”, afirmó a través de un comunicado. Pérez Esquivel hizo referencia así a la negativa de Netanyahu de mayo pasado a la solicitud de extraditar a Teodoro Gauto (exagente del Batallón 601), prófugo de la Justicia argentina y con pedido de captura internacional de Interpol, acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad en la última dictadura.

Sin desmedro de los argumentos de Pérez Esquivel, de lo que se trata es de la visita de un jefe de Estado, que representa a un pueblo que ha sufrido el genocidio a manos del régimen nazi. Que luego, en 1948, pudo recuperar su territorio histórico y crear el Estado de Israel, pero desde entonces está rodeado de países beligerantes que buscan su destrucción. Es claro que el pueblo judío vive en guerra casi permanente para sobrevivir y desarrollarse, por lo que las matanzas referidas por el Premio Nobel opinando desde Argentina se inscriben en una triste realidad de un proceso bélico que lleva décadas, muy distinto al deliberado genocidio de un pueblo. Un país en guerra incluye acciones que desde la paz no entendemos y por supuesto no apoyamos, y sus presidentes han sido  menos belicosos y otras veces más, como es este caso de Netanyahu, pero no podemos juzgar al premier sin conocer la realidad que se vive en el país asiático, es un error muy grave de entendimiento de las relaciones internacionales y un desprecio al pueblo judío. En todo caso, no podríamos recibir en el país a ningún premier de una nación en guerra porque, en los términos de Pérez Esquivel, habría que repudiarlos por genocidas. 

Publicidad

El encuentro entre Macri y el premier israelí fue el marco propicio para estrechar relaciones bilaterales con la firma de convenios de cooperación en materia de seguridad social, educación y acuerdos de promoción e intercambio. 

Israel es uno de los países más avanzados del mundo, no solo en tecnología en general, sino de esta aplicada al agro y es de importancia para nuestro país un intercambio de estas características. Actitudes como la descripta, de parte de un primer ciudadano del país como lo es un Premio Nobel, no hace más que poner a la Argentina en el plano del ridículo.

Publicidad

Y en esta Argentina donde todo parece estar patas para arriba, también hay lugar para la tontería, los proyectos sin destino, sin objeto e inoportunos, como la iniciativa del senador nacional Julio Cobos (UCR) de que el 24 de agosto (fecha en que nació Mercedes, hija de José de San Martín) pase a ser el Día del Padre. No solo lo presentó sino que ya obtuvo media sanción en la Cámara alta, lo que implica que los senadores evidentemente no están en sintonía con las problemáticas reales de la Argentina. Es una cuestión fuera de todo contexto social, respecto de las verdaderas urgencias legislativas, que ni siquiera surge de una demanda genuina del pueblo. Pueblo que no está preocupado por ello sino por muchas otras cosas y que además tiene arraigado el festejo en junio, sin que por ello menosprecie la figura paternal de general San Martín. Por otra parte, si la cuestión no venía por lo simbólico y sentimental sino por lo comercial de la fecha, tampoco tendría asidero la propuesta, que evidentemente es inconsulta, ya que lo único que generó han sido críticas del sector comercial porque dicen que la fecha sugerida los afectará al estar tan cercana con el Día del Niño. Si no fuera para preocuparse sería para reírse que se haya armado un escandalete por la fecha comercial del Día del Padre entre senadores y comerciantes. Cobos, ante las críticas de los comerciantes pide “una discusión razonable” del tema, cuando lo que no parece razonable es presentar esta propuesta, que se apruebe y que además se gasten horas de debate en el asunto.

 

Publicidad

Estos y otros ejemplos a los que podemos recurrir, preocupan porque la falta de sentido común como dijimos al comienzo, a veces los intereses políticos cruzados aprovechando la cercanía electoral, todo parece conspirar, en esta Argentina desquiciada, a que los caminos del desarrollo corran riesgo de escurrirse entre nuestros dedos.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...