Kindermetal dio un salto tecnológico con la compra de una moderna maquinaria
DE LA REDACCION. La empresa metalúrgica Kindermetal se expande en materia tecnológica y, acorde a las exigencias del mercado, incorporó recientemente una de las máquinas de corte a presión de agua más modernas, que coloca a la firma a la vanguardia de industria metalúrgica en Pergamino y la zona.
Esta maquinaria de avanzada tecnología consigue cortar cualquier material mediante un chorro de agua a gran velocidad y presión que produce un acabado perfecto.
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Este proceso de corte es de máxima utilidad hoy en día y se transformó en un recurso habitual a la hora de mecanizar piezas. Resulta una herramienta muy versátil cuya aplicación es extensible a prácticamente todos los trabajos industriales.
Al ser un procedimiento de corte en frío es demandado en todas las aplicaciones en las que el material no se pueda ver afectado por el calor. Existen numerosas ventajas que hacen de éste sea un producto importante en el mundo industrial, respecto a otros métodos más limitados.
Carlos Omar Kinderknecht, propietario de la empresa, señaló y explicó que con su hijo habían visto esta máquina hace algunos años y habían quedado atraídos por su tecnología de avanzada. “No podíamos adquirirla porque los números no daban –recuerda-. Sin embargo, por medio de un crédito para empresas chicas, que nos gestionó Ricardo Ruggeri, a quien le agradecemos mucho, pudimos comprar esta máquina de última tecnología que hay en el mercado”.
Mientras exhibe las piezas terminadas con sorprendente precisión, el metalúrgico explicó que la máquina es capaz de “cortar metales como hierro y acero inoxidable, vidrios, policarbonato, cerámicos, mármoles, espejos y maderas entre otros. Trabaja con agua a alta presión y contiene un abrasivo tipo arenilla que es capaz de realizar un corte de 15 centímetros de espesor. Eso hace que el corte no tenga rebarba y que no caliente el material” y agregó: “Esa es la diferencia con las máquinas láser o pantógrafos que cortan con fuego y solamente hierro, en tanto que esta da la posibilidad de manipular otros materiales”.
Esta característica hace que la empresa abra el mercado porque le da la posibilidad de acaparar nuevos clientes. “Esta es una máquina nueva que no hay en la zona y por eso comenzamos a incorporar clientes de la región”, aseguró el empresario.
Su hijo mayor, Guillermo, a quien considera “amante de los ‘fierros’” igual que él, fue quien se capacitó en el manejo de la nueva máquina. “Te da la posibilidad de realizar muchas cosas porque tiene una computadora que copia cualquier figura y la realiza sobre cualquier material”, explicó Kinderknecht.
Situación económica
Haciendo un pantallazo sobre la situación económica nacional, el empresario explicó que su actividad “se paralizó un poco” porque no se les provee demasiado material. En este sentido también explicó que la máquina nueva trabaja con un abrasivo que es como una arenilla, la cual se importa e ingresa en cuentagotas: “Hay sólo tres proveedores en el país y se compra por tonelada”. Otro de los inconvenientes que marcó el metalúrgico es la falta de chapa: “Ayer llamamos para realizar un encargo y no nos tomaron el pedido. Estamos trabajando con stock, porque Siderar no entrega la materia prima”.
Sin embargo, Kinderknecht es optimista al estilo de todos los argentinos que peinan canas y considera que “esta situación va a pasar como sucede siempre y hay que seguir trabajando y apostando a este nuevo emprendimiento”.
Empresa familiar
En el año 2010, en una nota que se le hizo al empresario en la sección Perfiles Pergaminenses, el metalúrgico explicaba que los inicios habían sido duros, complicados, “pero si hay voluntad, todo es posible”, afirmaba y recordaba: “Mi suegro, Mateo Zlatar, me ayudó muchísimo, fue una persona maravillosa, que nos dio un permanente apoyo y su muerte fue uno de los más duros golpes que recibí. En ese local estuvimos unos cuantos años, lo levantamos nosotros, incluida mi esposa, todo a pulmón. Técnicamente pusimos en marcha el taller con una cortadora de aluminio que me vendió Polizzi, a pagar en doce meses, más una remachadora, un taladro, que también conservo, una verdadera reliquia.
Con poco, nos largamos a trabajar, con enorme esperanza y fe, porque voluntad no nos faltaba.
“Como la metalúrgica López y Genoud había cerrado, heredé a muchos clientes que me conocían. Venía gente de El Socorro y de toda la zona que se fueron acercando. Construíamos aberturas de todo tipo, no podíamos rechazar nada. Todo marchaba muy bien dentro de nuestra modestia, hasta que a los cuatro años de actividad comercial compramos una plegadora y la moderna guillotina. La anterior, ‘la viejita’ está en el taller y jamás la podremos olvidar por aquellos servicios que fueron tan importantes.
“Todo marchaba bien y se necesitaba que alguien se hiciera cargo de la parte administrativa, tarea que recayó en mi esposa que hoy maneja toda la papelería, que no es poco”.
Amplio local
“La actividad laboral fue creciendo, aquel modesto pero valioso predio de nuestros inicios nos quedaba chico, por eso hicimos un esfuerzo y hace doce años nos mudamos al local de avenida Florencio Sánchez.En el comienzo adquirimos sólo una parte del galpón y luego el resto de la edificación; es decir la salida por avenida Rodríguez Jáuregui por el constante crecimiento de la empresa. Este edificio pertenecía a un negocio que se dedicaba a la venta al por mayor de frutas y verduras.
“Es interesante hacer notar que mantengo al mismo empleado que se inició conmigo, Rubén Rivero; él es parte de este crecimiento, al menos lo vivió a nuestro lado”.
Los hijos
Con el transcurso del tiempo y con mucha alegría, aun cuando la pretensión parental que estudiaran, se incorporaron los dos hijos, Guillermo y Fabián. “Tenían capacidad de estudio, pero el taller los entusiasmaba mucho y creo que no estaban equivocados, al menos la posibilidad de crecimiento de nuestra empresa dependerá de ellos; son jóvenes y tienen empuje. Eso sí, siempre en estos casos padre e hijos no suelen ponerse de acuerdo en la forma de concretar algo, pero es normal que se discuta un proceder, lo importante que todo se hace con enorme cariño.
“Ellos tienen la fuerza que da la juventud, tal vez aquella que me llevó a encarar, sin nada, un taller metalúrgico. Por un lado está la experiencia de uno y por otro, el empuje de los jóvenes.
“Trabajamos mis dos hijos, mi esposa y yo, la familia está a pleno y eso es lo lindo”.
Tecnología para crecer
“El progreso comercial y las exigencias del mercado nos llevan a comprar máquinas de moderna tecnología, única manera de poder competir”, decía Kinderknecht en 2010.
Pasados cuatro años, revalidó aquella premisa con esta nueva adquisición, de la Flow Waterjet para realizar todo tipo de cortes diseñados, sobre cualquier superficie, que se suma al amplio abanico de tareas de la firma: aberturas, corte y plegado de chapa para terceros, implementos agrícolas, autopartes, zócalos y pisos de autos y el universo de posibilidades que se abre de ahora en más.


















