¿Habrá alguna vez una política de urbanización seria de villas de emergencia?
El déficit habitacional es uno de los grandes problemas argentinos; la imposibilidad de acceso al crédito bancario para la clase media y baja es una de las claves de la problemática. Los salarios en blanco que se exigen para acceder a un crédito hipotecario son muy abultados frente a los salarios de mercado y las cuotas elevadísimas para los bolsillos promedio.
El plan Procrear que ha lanzado el Gobierno nacional es muy reciente y si bien se han entregado ya muchos de estos beneficios, sólo ha sido para familias que tenían terreno. El costo de un lote en el mercado inmobiliario es, por otra parte, desorbitante, como en Pergamino mismo se puede comprobar.
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En este escenario en la ciudad de Buenos Aires las villas de emergencia siguen ampliándose, sobre todo en los últimos diez años.
Según los datos del último censo, en 2010 había 163.587 personas que residían en asentamientos, mientras que en 2001 la cifra era de 107.422.
Cabe destacar que en la última década no se erradicó ninguna villa en la ciudad. Sólo se desarmó la villa Cartón, un asentamiento creado por el propio Estado porteño, detrás del Parque Roca.
Las villas 31 y 31 bis, en la zona de Retiro, y la 21-24, en el barrio de Barracas, son las que más crecieron en población y en territorio. En el caso de las dos primeras, los especialistas en temas sociales y las autoridades coinciden en el hecho de que los asentamientos se han transformado en un verdadero mercado inmobiliario paralelo. En el caso de la villa más grande del sur porteño, su crecimiento se explicaría por la ola inmigratoria de los países limítrofes.
Comenzó en 2001, y puede decirse que entre 2010 y 2013 las villas no han crecido de la misma manera. Por ejemplo, la villa 31 es un negocio inmobiliario, está ubicada en el lugar más caro y más estratégico de la ciudad.
El proceso de crecimiento de las villas 31 y 31 bis no se detiene. Ambas sumaron un nuevo asentamiento, el San Martín, a metros de la terminal de ómnibus de Retiro. En ese espacio ya hay instaladas 3.500 nuevas familias, y las construcciones superan el cuarto piso.
El aumento de población de las villas no creció a la par de la superficie que ocupan. En total, en 2001 ocupaban 292,7 hectáreas, mientras que en 2010 la superficie ocupada era de 259,9 hectáreas.
La villa 21-24 se encuentra en terrenos de la Ceamse (Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado), vías del exFerrocarril General Belgrano Norte, calle Luna y la costa del Riachuelo. Sus terrenos fueron comprados al Estado nacional hace 15 años por la Asociación Mutual Flor de Ceibo-Villa 21. Sin embargo, como no se habría cumplido con las obligaciones contenidas en el boleto de compraventa, a la mayoría de los vecinos que abonaron las tierras no se les otorgó la escritura correspondiente.
En los últimos 10 años esa población trepó otro 50 por ciento y, según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, al estar ubicada a la vera del Riachuelo, existe un serio riesgo ambiental y sanitario que afecta a la población infantil, ya que más del 80 por ciento de los menores de la villa padece algún tipo de parasitosis intestinal.
Otro de los asentamientos más importantes de la ciudad es la villa 1-11-14, en el Bajo Flores. La ocupación de estos terrenos fue progresiva y sin planificación desde la década del 40. Ha tenido un gran crecimiento, especialmente en altura.
Las villas que más crecieron en superficie y población son las del sur. Entre la 1-11-14 y la 21-24, suman 55.755 personas.
Según las cifras oficiales, casi el 60 por ciento de la población en villas y asentamientos vive en el sur de la ciudad. En la comuna 8 (Villa Lugano, Villa Riachuelo, Villa Soldati) uno de cada tres habitantes reside en una villa o asentamiento.
Pero dejemos la Ciudad de Buenos Aires, en Pergamino en los últimos diez años ha crecido en forma proporcional la parte trasera de la Villa Hernández, por ejemplo y han aparecido asentamientos en terrenos fiscales y hasta en terrenos usurpados a sus dueños, con los consiguientes problemas legales que conlleva tratar de recuperar ese terreno, aún vía la Justicia, cuando hay familias con hijos menores de edad instalados. Es así como hay vecinos que ya han abandonado los trámites y casi se han resignado a lo que ha sucedido.
La problemática de la vivienda es realmente muy importante para la familia y en nuestra ciudad, como en el país, hace prácticamente quince años que no hay una política de Estado dedicada al déficit habitacional.
Por otra parte, si censamos a quienes viven en nuestras villas y asentamientos podremos comprobar que muchos no son pergaminenses sino que han venido instados por parientes o amigos a ocupar algún lote que quedaba libre, o porque tenían el dato de que en esta zona había alguna posibilidad de un mejor pasar.
La cuestión es preocupante en Ciudad de Buenos Aires, en Pergamino, en el Conurbano y el resto del país.
¿Habrá alguna vez una política de urbanización seria de villas de emergencia?
















