Gran respaldo a Vidal para hacer un salto cualitativo en la Provincia
Desde que asumió el nuevo gobierno en la provincia de Buenos Aires, venimos escuchando que la mandataria María Eugenia Vidal encontró las arcas bonaerenses vacías, una suerte de quiebra (si es que la figura le cabe). Visto desde el territorio más rico del país y del distrito más importante y más grande de la Argentina, resultaría ilógico que se encuentre en esta situación. Sin embargo, no miente la gobernadora cuando afirma que sólo había deudas cuando ella asumió. Y hasta graficó que en el área de Desarrollo Social había en diciembre un stock de solo 39 colchones.
Para entender este fenómeno hay que entretejer dos razones de información dura y pura: una es que hay un déficit estructural en la provincia de Buenos Aires que nació en los albores de la democracia recuperada hace más de 30 años, cuando quitaron una parte de la coparticipación que correspondía, para redistribuir en otras provincias más pobres. Esto que, en principio, podría parecer de gran justicia distributiva, terminó siendo una enorme injusticia para la provincia, porque siendo la más rica fue obligada a vivir como pobre, con recursos insuficientes para tan vasto territorio y con economías situaciones tan dispares, como lo son el Conurbano y el resto de los distritos.
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Pero además de este arrastre, no podemos obviar que se nota una administración desordenada que dejó la anterior gestión, que está a la vista, ya que al fin, en medio de tironeos políticos entre kirchneristas y sciolistas, la Nación salía a apoyar económicamente a la provincia, pero sin resolver la cuestión de fondo, ni mucho menos el déficit histórico, ni los problemas de mala administración actuales.
La gobernadora María Eugenia Vidal, heredera de la pesada situación, una vez que ganó la pulseada del Presupuesto 2016, con posibilidad de tomar créditos en el exterior incluida, presentará ahora a las Cámaras Legislativas las leyes de emergencia de seguridad y administrativa, como lo hizo con la emergencia en infraestructura, que ya fue aprobada por Diputados. Pese a que no tiene mayoría en el Parlamento bonaerense, ha logrado que le den este claro apoyo para que pueda gobernar y, sobre todo, dar las respuestas y soluciones a demandas de larga data. No es común que un mandatario -y novel- reciba esta especie de cheque en blanco tan amplio, sin embargo el estilo que impone Vidal y la credibilidad lograda hasta ahora, le han valido este respaldo. Hay que tener en cuenta que, entre otras prerrogativas, podrá saltear licitaciones y hacer compras y contrataciones directas, incluso por mayor valor que lo presupuestado por el Estado. Esto en razón de optimizar los tiempos y, en consecuencia, también ahorrar dinero. También, por el lado de un año, podrá intervenir sin más todos entes, empresas y sociedades del Estado. Como se verá, insistimos en que es un voto de confianza muy grande el que ha recibido la gobernadora. Evidentemente se lo ha ganado con su vehemencia discursiva, y seguramente también ha tenido que ver que los legisladores, especialmente los kirchneristas, saben que el diagnóstico es real y su propuesta, una vía de solución.
La actitud de Vidal, acompañando sus palabras, es determinante, anteponiendo su ejemplariedad. Por ejemplo: presentando su declaración jurada. Será por eso que aunque no es la primera dirigente que lo dice, a ella se le creyó cuando dijo en su primer discurso ante las cámaras provinciales: Yo no me vengo a enriquecer.
La emergencia de seguridad es una de las más esperadas por el hombre de a pie, harto de robos y violencia. De acuerdo a esta norma podrá proceder a la reestructuración de jefaturas y superintendencias de policías, la creación de una agencia provincial de lucha contra el narcotráfico y delitos complejos, además de la autonomía de la Dirección de Asuntos Internos. Todos asuntos de importancia capital para atacar la inseguridad. Así como los ascensos por junta de calificación y que los policías, desde el rango de suboficial, deberán presentar sus declaraciones juradas.
El anuncio más audaz, de todas maneras, es el traspaso de las policías locales a los municipios. Para ello, la Legislatura tendrá que aprobar una norma que permita girar fondos para que los 20.000 efectivos de la Policía Local pasen a depender de los distritos. No es poco el cambio que esto puede producir en la relación cercana de la Policía con el vecino.
La Legislatura ya comenzó a trabajar en otras reformas pedidas por Vidal y la Cámara de Diputados aprobó y giró al Senado la emergencia en infraestructura, que exime de los mecanismos tradicionales de licitación y aspira a triplicar la inversión en obra pública. Vidal busca paliar el déficit en infraestructura y agilizar trámites administrativos, porque podrá ejecutar obras y contratar bienes y servicios bajo cualquier modo de contratación. Esto es parte de ese cheque en blanco del que hablábamos, porque se le otorga un poder absoluto en las decisiones. Los ministerios y demás entes podrán rescindir, renegociar, aumentar o bajar hasta un 35 por ciento de las prestaciones y montos ofertados en los contratos por el contratista. Es que para Vidal, los plazos actuales de las licitaciones son inviables y generan más gastos. De todos modos, no se hará todo a ojo sino que se respetarán los principios básicos de las compras públicas: todo proceso se debe publicar en el Boletín Oficial y en la página Web del ministerio. Asimismo, antes de la adjudicación intervendrán los organismos de control con tres días de plazo. Se solicitarán tres ofertas, y también se aceptarán las que surjan espontáneamente, dado que se garantiza la publicidad de los procedimientos.
La emergencia administrativa solicitada responde a la necesidad de incorporar tecnología y un plan de modernización al Estado bonaerense. Es un tema por muchos años postergado en la provincia, porque siempre había que correr detrás de la falta de fondos, mientras grandes agujeros negros se insinuaban y era por donde se iba el dinero usado en forma ineficiente.
Si la gobernadora honra la confianza que le han dado desde todo el arco político, su gestión implicará un cambio cualitativo para los bonaerenses: más velocidad, más obras públicas, sin perder institucionalidad en el camino. En el plano nacional habrá que pedir que se logre una verdadera justicia para la provincia en términos de coparticipación, porque justicia no es dar a todos lo mismo sino a cada uno lo suyo.















