Google y Facebook, señalados como “gigantes de la vigilancia”
Las grandes empresas de comunicación digital como Google y Facebook ejercen una vigilancia omnipresente sobre miles de millones de personas y esto representa un peligro para la privacidad y los derechos humanos en todo el mundo. Así lo advierte la organización Amnistía Internacional en su informe Gigantes de la Vigilancia, que pone el foco sobre el inquietante poder que tienen estas plataformas para recopilar y almacenar los datos personales de sus usuarios.
El documento, difundido esta semana, advierte que estas grandes compañías tecnológicas ofrecen estos servicios a miles de millones de personas sin cobrar ninguna tarifa, pero a cambio de esa prestación en apariencia gratuita, los usuarios ceden sus datos personales y se exponen al seguimiento continuo no solo en la Web, sino también en el mundo físico, por medio, por ejemplo, de dispositivos conectados.
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El modelo de negocio basado en la vigilancia de estas empresas es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa una amenaza para otros derechos, incluida la libertad de opinión y expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y la no discriminación, asegura el informe de Amnistía.
Se calcula que actualmente Google y Facebook concentran en sus manos cerca del 75 por ciento de la publicidad en línea, lo que les permite embolsar fabulosas ganancias gracias a la facilidad con la que acceden a los datos de sus usuarios. Las otras dos compañías que actúan con la misma lógica son Amazon y Apple que, al igual que el buscador y la red social, también utilizan la estrategia de comprar empresas más pequeñas para quitar de su camino a potenciales rivales. Goo-gle, por ejemplo, ya adquirió unas 300 pequeñas y medianas empresas tecnológicas, de las cuales la mitad podían representar una incipiente competencia para sus negocios. La compañía de Mark Zuckerberg, a su vez, compró unas 90 empresas y cerró la mitad de ellas con el fin de evitar posibles competidores. Estos gigantes de la era digital también tienen en común el modelo de negocios que consiste en ofrecer servicios gratuitos, sin revelar el enorme aprovechamiento que hacen de los datos sobre preferencias personales y gustos que dejan sus usuarios.
Google y Facebook dominan actualmente nuestra vida, pues acumulan un poder sin igual sobre el mundo digital por medio de la recopilación y monetización de los datos personales de miles de millones de personas. Su control insidioso de nuestras vidas digitales menoscaba la esencia misma de la privacidad y es uno de los problemas de derechos humanos que definen nuestra época, advirtió el sudafricano Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional, tras observar que ambas plataformas están basadas en sistemas algorítmicos que procesan grandes cantidades de datos para inferir características increíblemente detalladas de las personas. En ese sentido, Amnistía Internacional recordó que el escándalo de Cambridge Analytica puso de manifiesto la facilidad con la que se puede hacer un uso indebido de los datos de las personas para manipularlas e influir en ellas. Al respecto, Naidoo, señaló que la enorme arquitectura publicitaria de Google y Facebook es un arma muy potente si cae en malas manos. No sólo puede hacerse uso indebido de ella con fines políticos, de consecuencias potencialmente desastrosas para la sociedad, sino que también permite todo tipo de nuevas tácticas publicitarias oportunistas, que pueden tener entre sus víctimas a personas vulnerables debido a enfermedades, problemas de salud mental o adiciones. Como estos anuncios están adaptados a nuestra persona, eluden el escrutinio público, señaló el presidente de Amnistía que, cabe acotar, no es el único que se refirió a este preocupante asunto.
En una reciente visita que realizó a la Argentina el sociólogo y economista Manuel Castells, autor de La sociedad red y Comunicación y poder, entre otros libros, se refirió al fenómeno de la creciente concentración que se observa en Internet y dijo que Google y Facebook conforman el oligopolio más peligroso que ha existido en la historia. Por otra parte, señaló que las sociedades contemporáneas están basadas en redes de comunicación digitalizadas, y observó que en un planeta que está por llegar a los 7.600 millones de habitantes, que estén activos unos 7.000 millones de números de teléfonos móviles es toda una definición.
Si, como denuncia Amnistía Internacional, estos gigantes tecnológicos representan un peligro para los derechos humanos, es de esperar que los gobiernos adopten medidas para proteger a los ciudadanos de los abusos que puedan cometer estas plataformas.











