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Francisco en Cuaresma: “Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”

23 de marzo de 2014 a las 12:00 a. m.

El Santo Padre tomó para este mensaje de la Cuaresma 2014 la frase del apóstol Pablo en la Segunda Carta a los Corintios 8,9 que expresa: “Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.

 

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Aparente contradicción

La frase bíblica habla de “enriquecernos con su pobreza”, lo cual parecería un contrasentido ya que en principio para la comprensión general de las personas, la pobreza empobrece. Pero, tratándose de la pobreza del Evangelio, en la palabra del apóstol, ocurre al revés, es decir que la pobreza, enriquece. Y así lo enseña el Papa Francisco, quien expresa que Cristo se desnudó, se vació, se anonadó, para estar cerca de nosotros. Y en esa presencia divina desprendida de toda solemnidad, tan cercana y tan accesible está lo que enriquece a los hombres.

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Luego el Papa expresa que “no se trata de un juego de palabras, ni de una expresión para causar sensación. Al contrario es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la encarnación y la cruz”.

 

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Pobreza y ternura

Luego el Papa se refiere a la compasión y ternura del Dios hecho hombre que ha querido compartir con nosotros el peso de nuestros pecados, debilidades y claudicaciones para luego cargar con ellas, haciendo de ese modo presente para nosotros la infinita misericordia de Dios. De este modo Jesús nos invita a unirnos a El y así “convertirnos en hijos en El Hijo y hermanos en el primogénito”.

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Tres tipos de miseria

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El Papa expresa que “la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad y sin esperanza” y agrega que hay tres tipos de miseria: la miseria material que consiste en la privación de los elementos fundamentales de primera necesidad, frente a la cual la iglesia ofrece la diaconía de la caridad, tendiendo una mano al hermano pobre y necesitado; la miseria moral, que consiste en convertirnos en esclavos del pecado y los vicios, ante lo cual la Iglesia trata de devolver la dignidad a la persona a través del seguimiento de Cristo; y la miseria espiritual que consiste en alejarse de Dios rechazando su amor y creyendo que el hombre se basta a sí mismo. Para estos tres tipos de miseria el Papa Francisco propone un camino: “Se trata de seguir e imitar a Cristo  que acudió en busca de los pobres y pecadores como el pastor con la oveja perdida y lo hizo lleno de amor. Unidos a El podremos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana”.

 

Caminos de conversión

En el inicio de su carta el Papa manifiesta: “Con ocasión de la Cuaresma les propongo algunas reflexiones a fin de que les sirvan para el camino personal y comunitario de conversión”. Ahora bien: ¿qué es la conversión? De una manera sintética podemos decir que consiste en dejar de hacer lo que hacemos mal y en hacer mejor y más perfecto lo que ya hacemos bien.

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Pero para saber cuáles son las cosas que no estamos haciendo bien, podemos realizar el autodiagnóstico de nuestra vida espiritual. En primer lugar el grado de observancia de los diez mandamientos que ingresan a la fe cristiana desde el antiguo testamento: amar a Dios por sobre todas las cosas, honrar padre y madre, no matar, no robar, no codiciar…. A ello ha de agregársele el “mandamiento nuevo propuesto por Jesús que sugiere amar al prójimo como a uno mismo. La antigua enumeración de los siete pecados capitales soberbia, avaricia, lujuria, gula, ira, envidia y  pereza) nos proporciona un listado  de las fallas humanas que limitan o impiden el camino de la virtud. Por último las obras de misericordia (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, visitar al preso y al enfermo y más) nos permite llevar a la práctica la caridad cristiana.

 

Exhortación final 

Luego el Papa remata el argumento de su carta cuaresmal con la siguiente invocación: “Que el Espíritu Santo sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante toda miseria humana, para que seamos misericordioso y agentes de misericordia. Con este deseo aseguro mi oración  por todos los creyentes. 

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Deseo que cada comunidad eclesial recorra provechosamente  el camino cuaresmal. Les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde. Amén”.

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