Final abierto en Santa Fe
Santa Fe ha demostrado durante los últimos años tener perfil propio frente a las preferencias nacionales a la hora de elegir mandatarios, tanto es así que durante gobiernos peronistas ellos tuvieron gestiones radicales y hace dos períodos, socialistas.
Hay en este escenario una vocación localista, un interés del santafesino en elegir a quien le interesa por sobre lo que suceda en la mayoría de los distritos y en la nación. No es algo común en nuestro país.
Las mas leidas de Opinión
Estar educados para el nuevo mundo de las finanzas
La naturalización de la pobreza en los actos de gobierno
La compleja situación económica y la falta de unidad
Uso de redes en los más chicos: sin posturas radicales, nutrirse de saber para acompañarlos
Salir de la intolerancia, la trampa de este vertiginoso Siglo XXI
Por eso, a tan pocas horas de la elección a gobernador, que tendrá lugar mañana, hay tanta incertidumbre. En Santa Fe no se registra la misma polarización que vemos a nivel nacional y persisten muchos interrogantes: ¿se confirmará el resultado de las Paso de abril, cuando triunfó el PRO con Miguel del Sel? ¿El socialismo será capaz de revertir ese resultado y continuar la gestión que inició en 2007? ¿Omar Perotti, desde el peronismo, logrará recuperar la provincia para el Frente para la Victoria? Todo puede suceder.
Los tres principales candidatos ya cerraron sus campañas, convencidos de que no hay un resultado definido para mañana. Porque las encuestas, lamentablemente reflejan un resultado favorable para el que las pidió y las pagó. De modo que, como línea gruesa en Santa Fe y en cualquier lugar del país, encuesta que entrega un político a los medios es raramente creíble, por no decir increíble directamente.
La lógica indica que si a Del Sel lo votaran nuevamente quienes lo apoyaron en las Paso, no tendría dificultades para convertirse en el nuevo gobernador. Sin embargo, el tono de campaña tan sucia que hubo en Santa Fe puede haber modificado voluntades. Hay que ver, por ejemplo, cómo tomó el electorado las denuncias en su contra, como que no pagó tasas por sus campos, que denostó a las mujeres, que no aceptó el debate en TN. Del Sel ha sido claramente fustigado y al no ser un político avezado ha deslizado comentarios, en más de una ocasión, que terminaron siendo utilizados hasta el cansancio por la oposición a su candidatura.
Pero hay más incógnitas: por ejemplo, si el candidato del macrismo recibirá un porcentaje de los votos radicales que apoyaron a Mario Barletta en la interna que ganó el socialista Miguel Lifschitz, y que quedaron heridos (porque es sabido que quien gana conduce y quien pierde, en lugar de acompañar conspira, esta es la realidad) y cómo se comportará el porcentaje de ciudadanos habilitados para votar que no concurrieron a las Paso.
El socialismo sabe que puede perder. Lo que los llevaría a un desastre electoral es que el peronista Perotti relegue a Lifschitz a un tercer lugar. Es el dato que se confirmará mañana; la posibilidad existe. Si el kirchnerista de Rafaela termina segundo, será tomado por Cristina Kirchner y mucho más por Daniel Scioli como un fuerte impulso a las expectativas del kirchnerismo para las presidenciales de octubre. Porque Cristina mandó a sus mejores hombres a acompañarlo en la campaña y Scioli fue personalmente al cierre.
Del Sel, por su parte, hizo su última recorrida proselitista con el líder de PRO, Mauricio Macri, y el senador Carlos Reutemann, utilizando sus mejores cartas para obtener resultados, aunque la presencia del exautomovilista no fue todo lo positiva que se esperaba habida cuenta que recibió un escrache público de quienes resultaron damnificados en la inundación de Santa Fe.
Lifschitz lo hizo casi en soledad, acompañado únicamente por Hermes Binner. A fin de cuentas son ellos las grandes figuras nacionales del partido. El actual gobernador llamó a votar con responsabilidad. Además, sea el resultado que fuere el domingo, el frente que forman socialistas y radicales, tiene decidido ir en octubre con candidatos propios en las listas de diputados y senadores nacionales, pero no acompañará una fórmula presidencial. Es decir, los frentistas santafesinos no apoyarán a Ernesto Sanz (UCR) ni a Margarita Stolbizer (Frente Amplio-Unen). Esto significa, según dirigentes socialistas y radicales, que se decidió priorizar el acuerdo interno.
Las estrategias políticas son, en general, siempre las mismas. Esta vez, con alguna novedad no muy destacada: a nivel nacional el PRO acusa a Scioli de dejarse manejar por Cristina y en Santa Fe el peronismo acusa a Del Sel de dejarse manejar por Mauricio Macri. Poca imaginación para los ataques.
Para colmo, lo que más nerviosos tiene a los candidatos -y es un dato no menor- es el alto número de indecisos que todavía registran los sondeos de intención de voto. Una encuesta describe un 40 por ciento que no decide aun a quién votará para gobernador, producto del desinterés de los consultados; afirman que la decisión será tomada, en la mayoría de los casos, prácticamente en el mismo momento de votar.
Si no están ocultando su voto o su preferencia, cosa que muchas veces sucede frente al encuestador, por eso después hay sorpresas electorales, es un porcentaje muy alto que dejaría abierta la puerta a cualquier resultado.
















