Fin de un negocio que no fue
Mientras la Asociación del Fútbol Argentino atraviesa por una crisis escandalosa que envuelve a todos los clubes, cuyos papelones se siguen por los medios como una novela de enredos donde las cuentas no cierran, el Gobierno anunció el fin del programa Fútbol para Todos, a partir del 1º de enero de 2017.
Antes de ingresar de lleno en el tema, no podemos desconocer que cuando el Estado se hizo cargo de la televisación de los partidos, gratuita para la gente pero finalmente pagada por todos los argentinos por la vía indirecta de los impuestos, la novedad fue muy bien recibida por la ciudadanía. Eran épocas de vacas gordas, vientos de cola muy favorables y superávit gemelos. Entonces, Néstor Kirchner, con recursos abundantes en las arcas públicas, tomó una decisión que generaba empatía, sobre todo en los sectores que no accedían fácilmente a pagar los abonos diferenciados de la televisión por cable para ver los partidos.
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La idea era que la millonada que se destinaría al fútbol no desfinanciaría al Estado, ya que se comercializarían las transmisiones televisadas como lo hacían hasta ese momento las empresas privadas. Visto así, el negocio cerraba.
La realidad fue muy distinta; como sucedió con muchas buenas ideas en la Argentina, la práctica desmintió a la teoría. El Gobierno no comercializó el fútbol, utilizó las transmisiones para hacer publicidad propia, los millones se gastaron y la AFA y los clubes, para cerrar el círculo de desaciertos, hizo desastres con los fondos que, en este caso, encima eran públicos.
El relevamiento que la Afip realizó sobre el estado de situación fiscal de la AFA y los clubes desde diciembre de 2015 mostró que el desastre alcanzado podría afectar severamente el sistema previsional de todo el país. Sencillamente porque hay una deuda de 1.346 millones de pesos en esta materia según denunció Alberto Abad, titular del ente recaudador. De 2003 a 2015 el desfinanciamiento en términos nominales alcanzó los 962 millones de pesos, mientras que de enero a agosto de 2016, la cifra fue de 384 millones de pesos. Y esta enorme evasión hace peligrar la salud del sistema de la seguridad social de toda la Argentina. Hay deudas de los clubes a la AFA, por muchos millones de pesos, y a su vez la entidad ha dilapidado los fondos que recibía. Un combo explosivo que llevó a que, actualmente, están mendigando dinero al Gobierno porque no pueden pagar ni la luz de la asociación del fútbol.
Y de esos 1.346 millones de pesos (duele pensar en las viviendas, hospitales y escuelas que se cambiaron por la televisación del fútbol), la AFA es el principal deudor con 190 millones de pesos. Y hay más, ya que se detectaron irregularidades en el pago de Ganancias de los sueldos de los jugadores y la Afip se encargará ahora de cobrarles a estos las deudas que se han detectado a la fecha.
Además, hay 10 denuncias penales presentadas por incumplimiento de la ley y otra decena de presentaciones están elaborándose. Dicho esto sin desconocer que tres jefes de Gabinete del kirchnerismo están procesados por no haber controlado los manejos económicos de AFA en el Fútbol para Todos, cuando se trataba de dinero del Estado.
Lo concreto es que desde el 1° de enero no va a existir más, no tiene partida presupuestaria en el proyecto de gastos para 2017 que se envió al Parlamento.
Decimos que cuando se creó el Fútbol para Todos eran época de vacas gordas, de bonanza económica, por lo que en general la sociedad no pensó en la inconveniencia de que el Estado destine dinero a este tipo de negocio que está lejos de ser su competencia. Es más, todos felices por la gratuidad del show. No somos de pensar los argentinos que todo lo que es gratis no lo es en realidad. Alguien (o mejor dicho todos) lo está pagando. En este sentido hay un acuerdo social sobre qué cosas han de ser gratis: salud y educación por sobre todo otro menester. Pero ¿fútbol? En aquel momento, como decimos, solo unas voces se alzaron en contra mientras que los demás vivaban de felicidad. Una vez más, incluso quienes estaban en holgadas condiciones de pagar el plus por la televisación, lo recibirían gratis. Lo mismo que pasó con los subsidios generalizados, que alcanzaban tanto a la villa como al country.
Hoy la situación económica de la Argentina es bien distinta, atravesamos una etapa de ajuste, de sinceramiento de tarifas, de saneamiento de la economía y de arcas y bolsillos vacíos. Es un período que demanda austeridad y necesita de esfuerzos importantes de parte de la ciudadanía y del propio Estado.
En este contexto, pensar en tanto dinero destinado a la televisación del fútbol y a financiar un fútbol profesional que no sabe administrarse ya no causa tanta gracia ni genera la empatía social de entonces.
Por eso, del mismo modo que en 2009 la mayoría aplaudió la decisión de Cristina y Néstor, hoy la decisión de dar por terminado el programa ha cosechado el beneplácito de la gente. Los ciudadanos, en general, no son tontos: ven y entienden que hay otras prioridades, así como lo observan en sus casas a la hora de tomar las decisiones sobre la administración de un dinero escaso. Comprenden que no tiene lógica alguna que se utilicen miles de millones de pesos para financiar el fútbol, que es una actividad con la que se pueden obtener ganancias para sostenerlo en el sector privado, cuando la pobreza nos muerde los talones con más de un 30 por ciento de argentinos, nos faltan obras de infraestructura en todas las provincias, en algunas hasta obras de agua potable, la salud pública atraviesa una etapa de enorme carencia y las escuelas públicas otro tanto. Sin entrar en las inversiones que nos hacen falta en seguridad.
De este modo, el Gobierno tomó una decisión para que a partir de enero de 2017, la televisación de los torneos de Primera División y Nacional B estará a cargo de una empresa privada, para lo cual la AFA hará una licitación que esperamos sea transparente y clara. Hay además cuestiones de política interna de la entidad, que exceden este comentario, pero que ameritan una urgente normalización de sus autoridades porque serán los encargados de comercializar el fútbol y sus televisaciones.














