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Femicidio, una tragedia que se incrementa en la Argentina

28 de noviembre de 2013 a las 12:00 a. m.

Hay dramas humanos que se transforman en delitos, en los cuales la Justicia interviene cuando la tragedia se ha producido. Es el caso de la violencia de género y los crímenes que derivan de esta lamentable situación. 

Hablamos concretamente de femicidio, palabra que es un neologismo creado a través de la traducción del vocablo inglés femicide y se refiere al asesinato evitable de mujeres por razones de género. El femicidio, como lo denominamos en la Argentina entra, claramente, en la esfera de la violencia contra la mujer, pero también toma otras formas. 

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Este tipo de delitos contra la mujer nacen de una cuestión claramente cultural, porque se trata de hombres que consideran a las mujeres como su objeto de posesión. Tienen la convicción de que esas mujeres les pertenecen, porque ya las han “cosificado” y pueden hacer con ellas lo que quieran. El varón violento querrá dominar, poseer, aislar y en su camino apartará todo lo que se le interponga. Terminando estos casos, muchas veces, en la muerte de la pareja.

Los femicidios son una realidad que duele y que deja una víctima cada 35 horas en los últimos cinco años en el país. La cultura machista que da lugar a la violencia contra las mujeres termina impactando en toda la sociedad. En el caso del distrito bonaerense de San Martín, que se produjo este fin de semana, sin ir más lejos, la afectada no fue sólo la exmujer objeto principal de la violencia; también existieron víctimas colaterales, su hija y su novio gravemente herido.

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Es claro que hay mecanismos judiciales, como las denuncias, las restricciones al acercamiento para el agresor, cuando se es víctima de este tipo de violencia, pero muchas veces estas no alcanzan para evitar el desenlace. Pero la realidad es que muchas veces no hay alertas judiciales y lo que sucede en el plano doméstico, entre cuatro paredes, no se puede evitar por la vía legal. Y es allí donde los mecanismos sociales deberían cumplir un rol más activo.

En este tema hay luces rojas en la Argentina, toda vez que más de 1.400 mujeres fueron asesinadas en situaciones de violencia de género en los últimos seis años. Desde 2008 el promedio de femicidios es alarmante, con 209 víctimas registradas en los primeros nueve meses de 2013 . 

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Lo dramático del tema es que esa cifra supera la cantidad de homicidios en esa modalidad que había sido observada hace seis años por la Asociación Civil Casa del Encuentro, que estableció una estadística a partir del relevamiento de casos publicados en medios de difusión de todo el país.

La cifra de 1.432 homicidios es sólo un piso para empezar a cuantificar los daños provocados por la violencia de género, ya que se trata de los asesinatos que lograron una difusión pública. No de todas las muertes de mujeres víctimas de la violencia de sus parejas.

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La situación creada indica que las estructuras de contención no funcionaron en al menos 150 casos en los que la mujer atacada había acudido a la Justicia en busca de ayuda. Los homicidas tenían prohibido acercarse, pero esas medidas judiciales no evitaron el peor desenlace. Precisamente, el componente doméstico de esta problemática conspira claramente con la posible solución, porque el agresor conoce los movimientos de su víctima y busca el modo de concretar sus planes.

La ley que agravó las penas en estos casos es un aporte, pero falta la prevención para impedir el asesinato, que es lo que se pretende evitar en definitiva. Porque después, más o menos años de prisión para el agresor no devuelven la vida a la víctima. 

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Un tema claramente complejo es el de los hijos de las parejas en las que se ha producido un femicidio. El cuidado de los menores hijos de una víctima de femicidio tiene que ver con el registro de 1.793 chicos afectados por estos casos. En las situaciones en que el asesino puede disponer del cuidado de los niños, no se los debiera dejar con poder de la patria potestad. En este sentido, nuestra legislación debe mejorar y mucho atendiendo a este dramático fenómeno que se viene reproduciendo con cifras alarmantes en la Argentina.

Obviamente es el hogar el lugar de mayor riesgo para muchas mujeres sometidas por la violencia de género por un agresor que tiende a ponerse cada vez más agudo en sus agresiones. Estos ataques a veces son espaciados y en los cuales el agresor se muestra arrepentido y promete no volver a cometer esos abusos. No hay que olvidar que el 56 por ciento de los crímenes fueron cometidos en la vivienda de la víctima. Y seis de cada diez asesinos fueron parejas o exparejas de la mujer.

Hay otra tendencia que se viene pronunciando en estos últimos años. Se trata de la pareja que para atacar a su mujer lastima a sus vínculos más cercanos. Generalmente son los hijos los que están en peligro en esos momentos porque resultan el blanco de las venganzas, como hemos visto en diversos casos los últimos años en nuestro país.

La sociedad, en este sentido, debe comprometerse, desde las instituciones del Estado, las privadas y los vecinos en general, en la contención de las víctimas y, también, con medidas concretas que puedan prevenir un homicidio. El llamado botón antipánico, un sistema de advertencia electrónica que permita a la mujer dar el aviso a la Policía sobre un peligro para su vida es una de las vías de prevención que se vienen utilizando en algunos distritos y que habría que generalizar en el uso. No es casual que en los lugares donde está, como Buenos Aires, Tigre, Bahía Blanca, Santa Fe, Córdoba y Río Grande, han disminuido los casos de femicidio.

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Hay que destacar, además, que esta problemática cruza por igual todas las condiciones sociales, con crímenes consignados en cada provincia. En los primeros nueve meses de 2013 se repiten los focos de femicidios encontrados desde 2008, ya que las tres provincias con mayores niveles de homicidios de mujeres por cuestiones de género este año -Buenos Aires (62 casos), Córdoba (21) y Santa Fe (20)- mantienen ese orden en los últimos seis años, con un registro de asesinatos de 446, 131 y 120, respectivamente. En el período medido desde 2006 se anotaron 55 crímenes de género en la ciudad de Buenos Aires.

Muy preocupante.

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