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Este 17 de octubre no fue como el de 1945

19 de octubre de 2013 a las 12:00 a. m.

Los más jóvenes, los que no lo vivieron, quizás no lleguen a comprender lo que el 17 de octubre significa para toda una generación, sobre todo aquellos que se criaron en un hogar de obreros. 

En el peronismo se lo denomina “Día de la Lealtad”, en conmemoración del 17 de octubre de 1945, cuando se produjo en Buenos Aires la más grande y genuina movilización obrera y sindical que se haya visto a principios del Siglo XX. Ese enorme movimiento de masas que surgió espontáneamente exigía la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, el hombre que había puesto en palabras y hechos reivindicaciones impensadas aunque sí anheladas por toda una clase social.

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Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, creada a su pedido, Perón había promovido los derechos de los trabajadores. La cúpula militar gobernante primero se sintió molesta, luego comenzó a considerar que su compañero de armas se estaba transformando en un peligro para la paz social por el apoyo dado a las clases obreras. Y es así que fue tomado prisionero de su propio gobierno.

A partir de ese momento y mediante el boca en boca, un grupo de militantes fue recorriendo las fábricas e industrias avisando que Perón había sido alejado del gobierno y privado de su libertad. La reacción no tardó en llegar: una enorme gran cantidad de manifestantes ocupó el centro de la ciudad, especialmente la Plaza de Mayo. Llegaban desde todos los puntos del Conurbano, a pie, en colectivo y en tren, cruzando los puentes. Y así lograron la libertad de Perón, con la gente en la calle. De aquella jornada nació el líder que al año siguiente sería electo presidente constitucional de la Argentina.

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Ese día es considerado como el del nacimiento del peronismo y una de sus más caras fechas del calendario político y de la historia del movimiento obrero argentino. Y precisamente se llama “Día de la Lealtad” porque ese 17 de octubre de 1945 los trabajadores le demostraron su fidelidad incondicional a Perón. 

El de ayer fue un 17 de octubre atípico. Sin Cristina Kirchner, la líder de este tiempo, el peronismo celebró disperso su fecha más importante del calendario partidario, con múltiples actos. Esta es una postal recurrente de los últimos años, con diferentes sectores que abrevan en el peronismo pero con diferentes matices aunque todos se adjudican, por un motivo u otro, “la oficialidad”. Los matices distintivos de este año han sido que la fecha coincidió con el auge de la campaña electoral y vacío discursivo que provocó la ausencia de la presidenta, afectada por su problema de salud. 

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El que se hagan varios actos por el Día de la Lealtad no guarda relación con aquella enorme movilización del pasado, sobre todo porque no respeta su espíritu de unidad de acción.

El máximo contraste se da en el mismo oficialismo. Mientras la militancia del kirchnerismo duro se congregó en la Plaza de Mayo, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, hizo varias apariciones, recostado en mandatarios provinciales y en el jefe de la CGT –alma mater de los históricos actos-, Antonio Caló.

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Después de varios cortocircuitos, la estrategia de Balcarce 50 fue coordinar una convocatoria que había surgido del conglomerado Unidos y Organizados de manera inorgánica. Así, se acordó una modalidad nunca vista: una manifestación sin oradores ni protagonistas centrales, que contó con funcionarios y legisladores mezclados entre la multitud, en una idea de horizontalidad absoluta, que ahondó la gran ausencia de la presidenta. Se destacó Amado Boudou, a cargo del Poder Ejecutivo, con un cartel celeste que decía “Lealtad a Cristina”. 

Mientras tanto, el gobernador bonaerense cumplió con cinco actos, cuatro de ellos en el Conurbano y el último en Santa Fe. Allí, compartió la mesa central con los mandatarios de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Entre Ríos, Sergio Urribarri. El acto fue convocado por el Instituto Gestar, apadrinado por el sanjuanino José Luis Gioja, en recuperación después del trágico accidente con su helicóptero.

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En sus alocuciones, Scioli insistió en la defensa del modelo económico, reclamó redoblar esfuerzos para “lo que falta” y llamó a votar a las listas del Frente para la Victoria. “Hay que cuidar lo logrado”, pidió Scioli en el Teatro Roma de Avellaneda, acompañado por el candidato a diputado Martín Insaurralde. Al parecer Scioli está cumpliendo con el rol de figura moderada del kirchnerismo, al salir de su boca los pocos “mea culpa” por medidas y decisiones fallidas del gobierno. En otro momento, hubiese sido tildado (como lo fue) de traidor por el núcleo duro de la gestión, además de inmediatamente acallado por algún vocero oficioso de la presidenta. Sin embargo, nadie contradice ni desmiente sus expresiones en estos días, como cuando dijo que la política de precios ha fallado.

El jefe comunal de Lomas de Zamora tuvo, en paralelo, intervenciones ante la tribuna peronista. En su discurso, pidió el apoyo en las urnas y criticó, sin mencionarlo, a su rival, Sergio Massa. “Hay dirigentes de la oposición que hacen propuestas improvisadas todos los días. Para nosotros no hay que cambiar todo, eso forma parte del pasado, de destruir la Patria”, sostuvo, desde un atril embanderado con el escudo del PJ.

El peronismo opositor al Gobierno también tuvo su celebración, como era de esperar. El líder del Frente Renovador exhibió una buscada imagen con el exministro de Economía Roberto Lavagna y el exgobernador santafesino Carlos Reutemann en la vecina localidad de Rojas, que llevó a que se suspendiera la visita que tenía prevista a Pergamino. “Los que pensamos distinto nos podemos juntar, aprender y trabajar juntos, compartir ideas y ponernos objetivos a futuro”, sentenció Massa.

Como figura del sindicalismo opositor, Hugo Moyano encabezó un acto en la CGT Azopardo, al movilizar a las calles a su militancia camionera. Sin medias tintas, acusó al Gobierno de haber dividido al Partido Justicialista y al movimiento obrero. 

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Poco tuvieron que ver estos actos dispersos con aquel 17 de octubre en que la movilización espontánea, conjunta y la unidad de objetivos lograron marcar el primer hito de la historia del peronismo.

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