Energía: un remedio peor que la enfermedad
La falta de inversión eléctrica en la Argentina es un tema recurrente y de vieja data (en realidad la falta de inversiones en general). Por eso y previendo la problemática que iba a surgir en las épocas de altas temperaturas (aunque el extremo frío también provoca cortes), el Gobierno decidió en 2007 a través de Enarsa, buscar una salida. Obviamente que no iba a ser una salida normal porque para eso hacen falta recursos que el Estado no tiene en la medida necesaria. O bien prefiere orientarlos a otras cuestiones. Entonces, para sostener el sistema mínimamente, recurre a estrategias alternativas que hacen las veces de parches pero que de ningún modo dan una respuesta definitiva al problema, que no es otro que la desactualización técnica y de potencial generativo.
En aquel momento, ya ocho años atrás, el ente regulador convocó a una licitación para sumar 11 equipos móviles de generación eléctrica durante el verano. Fue una opción cara e ineficiente, pero el ministro de Planificación, Julio de Vido, lo consideró un precio justo para evitar el costo político de una ola de cortes de electricidad en la época más calurosa del año. En términos domésticos, se buscó salir del paso.
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En esa misma línea, Enarsa creó el Programa de Generación de Energía Eléctrica Distribuida, a través del cual llegó a licitar 60 equipos de estas características.
Como sucede en la Argentina, las medidas del momento se transforman en permanentes y ocho años después, siguen los mismos equipos de refuerzo, que proveen energía mucho más cara que se genera de manera tradicional. La realidad muestra los resultados del plan: en enero de este año, el Gobierno les pagó a las unidades de generación móvil 80 veces más en promedio que a las grandes unidades térmicas convencionales, como Central Puerto y Costanera. En el caso de los equipos más caros, las diferencias llegaron a superar hasta 180 veces el precio promedio de la energía de las mayores usinas del país, según figura en los registros de Cammesa.
Para darnos cuenta si tenemos alguna en las cercanías de donde estamos (en Pergamino no hemos visto), sí en la Ciudad de Buenos Aires y otros centros urbanos importantes del país, son máquinas enormes, ubicadas dentro de una caja similar a un contenedor.
El Gobierno dice que no se puede comparar los precios con la energía tradicional porque estas unidades tienen funcionamiento y objetivos distintos. Se trata de centrales de pequeña potencia que se ubican en puntos de la red donde hay requerimientos extremos. Esto permite mantener los niveles de tensión. No se podrá comparar en términos de la funcionalidad que se les da a estos aparatos a partir de la falencia que vienen a suplir, pero sí se puede establecer que no serían necesarios de haberse realizado las inversiones de infraestructura oportunamente, las cuales a esta altura podrían estar amortizadas. Además, este déficit persiste por lo cual es sencillo deducir que ponerse al día ahora tendría un costo mucho mayor al que hubiese supuesto en 2007, cuando el sistema mostró signos de colapso.
Además hay que poner en el análisis que cuando se habla de energía no se refiere solo a la electricidad en el hogar, que sin dudas es vital. También estamos hablando del principal insumo de las industrias. Es decir, que esta crítica situación del sistema energético integra un círculo vicioso que atenta contra el crecimiento del PBI, sin el cual a su vez el Estado ve estancado los ingresos con los cuales podría hacer las inversiones necesarias.
La verdad es que la economía del sistema eléctrico está absolutamente trastocada. Los resultados de las políticas aplicadas desde el Ministerio de Planificación y la Secretaría de Energía durante 12 años están a la vista de todos. El congelamiento de tarifas por parte del Gobierno, para encorsetar la inflación y ser útil para mantener la simpatía del votante, al mismo tiempo atenta contra la calidad del sistema. Y a la larga, todo lo que no se invierte cómo y dónde se debe termina recayendo en parches como estos pequeños generadores que, además de no solucionar nada, son muy contaminantes porque funcionan a gas-oil.
El lector comprende seguramente el concepto de un generador y cuál es su propósito. Al igual que en el hogar, el comercio o la industria, están para cubrir la contingencia. Sería engorroso y carísimo que una fábrica produjera a fuerza de generadores, ¿verdad? Sin embargo, en nuestro país, este sistema de emergencia se convirtió en una modalidad instalada.
Vale aclarar que esta cuestión no repercute en la boleta de las zonas donde las unidades están instaladas porque es un costo que absorbe el Gobierno, es así como en el distrito porteño, por ejemplo, pagan uno de los costos de energía más baratos del país, mientras el Estado se desfinancia pagando fortunas por un sistema alternativo caro y contaminante, sin haber previsto en estos 12 años una salida lógica y más definitiva al problema. Lo pagamos todos para mantener el sistema de algunos: como evidentemente este sistema tan caro es sólo para algunas zonas privilegiadas solamente, en los últimos días se registraron las temperaturas más bajas del año en la Ciudad de Buenos Aires y en distintos puntos del Conurbano bonaerense y hubo cortes de luz. Esta baja en el suministro eléctrico hizo que la gente saliera a las calles como forma de protesta: se vieron piquetes en el Puente Alsina, la autopista La Plata y Caballito.
En la Ciudad de Buenos Aires se continúa registrando falta de suministro en los barrios de Retiro, Liniers, Boedo, Caballito, Villa Crespo, Flores, Floresta, Villa del Parque y Pueyerredón, entre otros. Muchos de ellos sufren cortes programados todos los días y otros llevan varios días sin luz.
En el Conurbano la situación es similar: hay vecinos sin luz en Maschwitz, San Miguel, González Catán, La Matanza, Lomas de Zamora, Isidro Casanova, Florencia Varela, Merlo, Guernica, Moreno, Tristán Suárez, Del Viso y Villa Celina.
Por otro lado, la Municipalidad de Berazategui informó que denunció ante la Justicia a Edesur para que regularice el servicio de energía eléctrica en los barrios afectados por los cortes. La denuncia fue radicada, según informó la Comuna, porque en esa ciudad afecta doblemente los cortes, ya que paraliza los pozos de agua que abastecen a todo el distrito, aunque la empresa responsable respondió que trabajan sobre las fallas y recordaron las tareas de mantenimiento que se realizaron en la zona. Pero la realidad es que la gente se queda sin luz y sin agua, en medio de un invierno crudo como pocos.
Estos emparches caros e ineficientes no solucionan evidentemente el problema de la energía de la gente y mucho menos posibilitan el crecimiento productivo que, a la larga, tanto beneficiaría al Estado que podría mejorar su recaudación impositiva. No solo no dan respuesta a la demanda sino que encima hacen sangría de fondos públicos.














