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El nepotismo y su versión antigua y moderna

18 de agosto de 2015 a las 12:00 a. m.

Hoy vamos a analizar un tema singularmente interesante, que se ha dado en la historia desde los griegos hasta la actualidad y en la mayoría de las sociedades: el nepotismo. Es decir el trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos. O bien cuando teniéndolos se eluden los mecanismos de selección establecidos para que toda la sociedad pueda postularse y ser elegido en función de su calificación, sin mediar ni prevalecer otras cuestiones.

No podemos decir que se trate de corrupción como el “tráfico de influencias”, sin embargo tampoco podemos afirmar que sea ético ni justo para una sociedad que en vez de buscar a los más capaces solo se piense en los más cercanos, es decir la familia.

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Hay algunos ejemplos en la historia antigua que son interesantes para ilustrar el tema ya que en la moderna conocemos tantos casos que nos vamos a referir solo a algunos.

En la tiranía de Pisístrato, para proteger su poder y planes con el pueblo de Atenas, entregó la mayoría de los cargos políticos y públicos, a sus familiares y amigos más cercanos. El mandatario lo hizo para que ninguno de los aristócratas atenienses tomara el poder, para volver a la sociedad desigual que querían los más ricos de la ciudad-estado Atenas, todo esto fue en beneficio de los más pobres de la ciudad. Un caso de populismo griego, en los albores de la Historia.

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En los tiempos de la República romana hubo un caso muy destacado, el de Pompeyo y su suegro Metelo Escipión. Pompeyo legó a Escipión dos legiones aunque Escipión mostraba una gran ineptitud en ámbitos militares. El caso fue denunciado en el Senado por Marco Antonio que era un tribuno de la plebe favorable a César, pero no se pudo hacer nada debido a que el Senado en esos momentos estaba dominado por los “boni” (un término que significa “hombres buenos” en latín) y que fue activamente utilizado por varios líderes políticos en la época final de la República Romana. Siempre se cocinaron habas en la política.

Es claro que la historia no justifica que, en temas como éste, no hayamos avanzado nada con el paso de los siglos. 

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Hay que reconocer, sin embargo, que es lógico, entendible y aceptable, ayer hoy y siempre, que quien gobierne se rodee de gente de su entera confianza. El solo hecho de no poder ser omnipresente justifica que en puestos sensibles, quien detenta el poder ubique a sus leales. Pero esto no aplica de ningún modo a los cuadros técnicos, que deben estar reservados a idóneos que, independientemente de lo que agrade o no al poderoso, se dedique sin limitaciones a emplear sus conocimientos a lo que es procedente y beneficioso para quienes son los receptores de su accionar: el pueblo. 

El caso es que muchas veces no los colocan en cargos políticos como para que, terminado el mandato de un presidente se vayan sino que los nombran en plantas estables de los organismos estatales, donde rige un sistema escalafonario y concursal que en estas situaciones es obviado. Y es así como cada Gobierno que hemos tenido ha ido dejando su semillero de empleados públicos, además de otras consecuencias indeseables como que obren de manera ignorante o que se limiten a hacer aquello que les es mandado aunque no sea lo procedente. También hay una modalidad más reciente de nepotismo: la de crear cargos de dudosa necesidad para dar cabida a algún familiar o amigo, o bien para una devolución de favores.

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Lo vivimos en toda la democracia, en época de los radicales y de los peronistas. Sobran los ejemplos a lo largo de la historia reciente.

Cristina Kirchner dejará el gobierno el 10 de diciembre, pero los De Vido, los Randazzo, los Larroque, los Rossi, los Zannini, los Timerman, los Parrilli, los Etchegaray, los De Pedro y también, claro, los Kirchner, todos, seguirán en el Estado. El nombramiento de la hija del ministro Agustín Rossi como directora del Banco Nación, es regla y no excepción entre los hombres más influyentes del Gobierno.

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El caso de Delfina Rossi, con poder de voto en el banco más importante del país, ejemplifica la tendencia aunque con la salvedad de que la joven se ha formado en el ámbito específico porque en algunos casos ni siquiera eso. Pero esta vez, para este puesto jerárquico y trascendente, se han obviado los mecanismos de selección (que la hubiesen sacado de la carrera por la falta de experiencia) y se la ubicó por decreto.

Emiliano Parrilli, hijo del titular de la Agencia Federal de Inteligencia, entró al Ministerio de Turismo. Ingresó hace dos años, con menos de 30, como coordinador del Instituto de Promoción Turística (Inprotur) en Europa, un puesto codiciado por los viajes que se realizan. Este año, además, fue ascendido a director del Inprotur. 

No es el único hombre de estrecha confianza de Cristina Kirchner con varios familiares en la administración pública. Los cuatro hijos -más un yerno- de Carlos Zannini, secretario Legal y Técnico y candidato a vicepresidente, trabajan en el Estado: fueron nombrados en Cancillería, YPF, Lotería Nacional y Procuración del Tesoro. El número dos de Zannini, Carlos Liuzzi, nombró a 22 familiares y amigos, con sueldos de entre 6.000 y 35.000 pesos. 

Casa de Gobierno es el lugar de trabajo más frecuentado por parientes de funcionarios. Silvina Zabala, la pareja de Aníbal Fernández, fue nombrada con rango de secretaria en la Jefatura de Gabinete, días después de que el candidato a gobernador bonaerense desembarcara en el área. Su carrera en el Estado está atada a la trayectoria de Aníbal: pasó por el Ministerio de Justicia, la Secretaría General de Presidencia y la Jefatura de Gabinete, entre otras dependencias. Más claridad acerca de sus méritos para su ascendente carrera laboral, imposible.

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Larroque es otro de los apellidos muy oídos en Balcarce 50. Mariana, la hermana del líder de La Cámpora, fue nombrada directora de Documentación Presidencial, en el mismo momento en que Andrés Larroque era subsecretario dentro de la Jefatura de Gabinete, también con despacho en Casa de Gobierno.

Juan Ignacio Ustarroz, hermano de crianza de Eduardo “Wado” de Pedro, secretario general de la Presidencia, fue gerente regional de la Anses en la ciudad de Mercedes antes de ser elegido concejal en dicha localidad. Otro es Julián Alvarez, secretario de Justicia. Su mujer, Hilda Virginia Lynn, fue nombrada en diciembre -junto al hijo de Zannini- en la Procuración del Tesoro. Antes había trabajado en Cancillería.

La esposa de Julio de Vido, Alessandra Mi-nnicelli, una hija y un hermano del ministro son o han sido empleados públicos. Hugo De Vido, el hermano del ministro de Planificación, ejerce desde 2008 como secretario general del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología. Hugo, un técnico siempre vinculado a la ciencia, asumió en 2010 como coordinador del Programa Federal de Televisión Terrestre, una tarea clave dentro del kirchnerismo para la producción de contenidos audiovisuales.

Los hijos del ministro también tuvieron su experiencia en el Estado. Valeria de Vido aparece en los registros como empleada del Poder Judicial en Santa Cruz.

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Florencio Randazzo también integró a sus familiares. Juan Andrés Randazzo, uno de sus hermanos, es su asesor desde 2008 en el Ministerio del Interior y Transporte. Desde el año pasado, además, aparece en registros impositivos como empleado de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Pablo Randazzo, otro de sus hermanos, fue nombrado en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

El hijo de Deborah Giorgi, la hija de Héctor Timerman, el hijo de Teresa Parodi y el hermano de Ricardo Etchegaray, solo por nombrar a algunos. Y también hay parientes entre los referentes del oficialismo en el Senado. Hijos, hermanos y primos de los Pichetto, los Urtubey, los Rojkés y los Menem que también serán empleados públicos por tiempo indeterminado. 

Y si tuviéramos que elegir un caso insignia de nepotismo ese sería el de la mujer de Máximo Kirchner, María Rocío García, odontóloga que fue beneficiada con un cargo en el Estado mediante un decreto firmado por su suegra, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien creó al efecto el puesto “extraescalafonario” de  Coordinador de Articulación Local de Políticas Socio Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación. Que sea por decreto ya dice mucho: si hubiese real necesidad de habilitar el puesto, el Congreso le hubiese prestado su apoyo sin dudar porque nunca son suficientes los recursos en el área de salud. Ahora: ¿cuenta Rocío con experiencia sanitaria como para que su pliego de designación fuera aprobado?

No hace falta agregar mucho al tema, el asunto se critica por sí sólo y muestra que las democracias, cuanto menos equilibrados son los poderes, más son los abusos que se cometen.

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