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El Gobierno está tomando conciencia de la crisis y pide ayuda a los bancos

02 de febrero de 2014 a las 12:00 a. m.

La situación económica sigue complicándose al ritmo de la problemática cambiaria y la caída de reservas del Banco Central, sin perder de vista la inflación y el inminente inicio de las paritarias.

El Gobierno intenta maniobras con ayuda de bancos, mientras se espera que la soja haga una vez más el “milagro” de traer divisas para alivianar la situación.

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El economista pergaminense radicado en Buenos Aires José Luis Espert sostiene que gran parte de la recuperación argentina se debió a “soja y suerte”. Nunca ha quedado más claro que ahora. Pero pareciera además que Kicillof irá a pedir dinero al exterior, justo ahora que los capitales se tientan con irse de las economías emergentes. Era bueno no depender demasiado de ellos en la época del auge. Era necio prescindir totalmente de ellos cuando eran baratos. Es insensato ir a buscarlos ahora, cuando ni siquiera los propios ciudadanos argentinos quieren quedarse en pesos y no dejan sus dólares en los bancos.

Lo que seguramente obtendrá son aumentos de las líneas de prefinanciación de exportaciones, por unos mil millones de dólares. En la Argentina es el sector privado el que genera las divisas de exportación. Y despierta mucha más confianza que el Estado. Claro que también deberá convencer a los exportadores de que vendan su producción.

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Los bancos extranjeros a los que Kicillof acudió por auxilio creen que se han tomado medidas correctas, pero que falta un plan para convencerlos del todo a ellos y también a los sojeros.

Ahora parece que hay que pedirles a los productores de soja que vendan sus granos a riesgo de que pierdan dinero si, por la falta de plan, la devaluación no termina aquí. Si venden hoy, recibirán menos pesos, piensan. 

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El problema es que el  Gobierno necesita desesperadamente dólares y lo sabe. Tanto es así que el ministro de Economía, Axel Kicillof, abandonó por un momento sus críticas al sector financiero y convocó a los banqueros de ABA, la asociación que agrupa a las entidades extranjeras, para pedirles que ayuden al Gobierno a conseguir en el exterior 10.000 millones de dólares.

Al ser consultados al respecto, voceros del Ministerio de Economía no confirmaron ni desmintieron la información; en ABA no respondieron tampoco. La idea es que la jugada sea en estricta reserva.

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Para la Argentina es imperioso conseguir dólares que puedan contrarrestar la fuga de divisas, que sólo en enero le costó al Banco Central 2.499 millones de dólares sus reservas. Fue la mayor baja desde 2006, cuando el país canceló toda su deuda de más de 9.000 millones con el Fondo Monetario Internacional. Actualmente las reservas del Banco Central son de 28.100 millones de dólares.

El ministro les confió a los banqueros su interés en salir a buscar dólares en el exterior, ya sea mediante la emisión de nueva deuda o a través de líneas de crédito comerciales que los bancos pudieran conseguir.

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Como muestra de buena voluntad, entre los banqueros también se estaría hablando ya de la posibilidad de recaudar en el extranjero unos 1.000 millones de dólares en prefinanciaciones de exportaciones, lo que ayudaría a morigerar al menos en algo la caída de reservas.

Sería un primer paso, y para los bancos no sería tan difícil de llevar a cabo, ya que entre varios podrían conseguir ese monto de sus corresponsales en el extranjero y luego colocarlo localmente entre empresas exportadoras, de buen perfil crediticio, como las grandes cerealeras.

Desde el Gobierno les hicieron saber a las entidades financieras extranjeras que para mejorar el clima de negocios estaban dispuestos a seguir avanzando en las negociaciones por las deudas con el Club de París y con Repsol, grupo que reclama una compensación por la estatización de YPF. Pero admitieron que no tenían intenciones de negociar con los denominados “fondos buitre”, que son quienes se quedaron fuera de los canjes de deuda y hoy siguen reclamando un resarcimiento por el default de 2002 en los tribunales internacionales. La realidad es que los buitres no son bien vistos en ningún mercado y tampoco en el nuestro, de modo que no sería esta postura un impedimento para lograr algún salvataje.

El pedido de Kicillof fue motivo de debate esta semana entre los banqueros de ABA. Aunque se comprometieron a colaborar, en privado también reconocen que será difícil en el contexto actual que la Argentina acceda a financiamiento fresco a una tasa de interés razonable y, sobre todo, por los montos a los que aspira el Gobierno, que habló de hasta 10.000 millones de dólares.

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Porque cuando se trata de cuestiones de dinero a nivel internacional, no sólo interesa el país que necesita divisas sino el clima y el momento que atraviesan quienes tienen fondos para este tipo de operaciones. Ya sabemos las dificultades que tiene la Argentina para conseguir inversiones externas, debido a su estilo interno y a los gestos que ha hecho a nivel internacional, en todos los foros donde le ha tocado actuar, respecto del capital.

Con todo, Kicillof hace ya varias semanas que viene deslizando sus intenciones de volver a los mercados de deuda. La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) empezó a principios de enero a vender en el mercado sus bonos Bonar 18. En rigor, el Gobierno vía Anses ya estuvo emitiendo deuda en el mercado.

Lo cierto es que el pedido de Kicillof a los bancos, es un indicador de la desesperación oficial por conseguir dólares, pero también de que en el Gobierno están tomando nota de que la situación de la Argentina está plagada de acechanzas y hay que empezar a encontrar caminos de solución.

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