El doctor Juan O’Brien aclara sobre los días previos y posteriores al hisopado

De salud estoy perfecto y de ánimo pésimo, así sintetizó su presente el médico que dio positivo para coronavirus. Dijo a LA OPINION que estaba preparado para ambas cosas que podían pasar: Contagiarme en mi lugar de trabajo y que en Pergamino algunos pudieran hablar o decir tonterías. Más respaldos institucionales.
Por decisión propia, el reciente caso confirmado de Covid-19 en nuestra ciudad, se dio a conocer. En realidad, el doctor Juan Eduardo O’Brien entendió que solo saliendo él mismo a presentar su cuadro epidemiológico a la sociedad iba a lograr que se cortara la interminable cadena de suposiciones, versiones cruzadas y teléfonos descompuestos.
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En diálogo telefónico con LA OPINION, detalló cómo fueron sus días laborales entre Pergamino y Buenos Aires hasta este sábado, en que le fue informado que porta el nuevo coronavirus, hasta ahora de manera asintomática.
Primera aclaración
Por su particular condición laboral y a partir de declararse el Amba como zona de circulación viral, se comunicó con la secretaría de Salud, María Martha Perretta. “Le dije: ‘mira que estoy viajando a un lugar de muy alta circulación viral, que es el Hospital José María Penna de Capital Federal con las instalaciones en Parque Patricios, donde tenemos un 70 por ciento de pacientes con Covid-19 positivo y el otro 30 estamos esperando marcarlos para ver qué pasa”, en referencia a aquellos pacientes que ingresan con insuficiencias cardíaca, renal y otros tipos de enfermedades que tras el hisopado pueden resultar en pacientes con Covid. De esta manera, despejó uno de los planteos que se escucharon por estos días: las autoridades municipales estaban al tanto de su condición, claro que por su labor esencial no pueden prohibir su libre circulación.
Segunda aclaración
“El hisopado no es de rutina”, dijo O’Brien; lo pidió él mismo. “Hace tres semanas que estoy manteniendo consultas con los colegas de la Asociación Médica para ver cómo podíamos hacer, con el gremio de médicos municipales (de Caba) al cual pertenezco, con el abogado, que es el médico del seguro médico de los municipales que tenemos casi todos los profesionales de Capital Federal y Provincia, para ver qué podíamos hacer en mi caso: un doctor que va de un lugar de 0 circulación viral, entra a Chernóbil y se tiene que volver”.
Como con casi todo lo referente al Covid-19, en torno al que las incertidumbres son más que las certezas, incluso para los médicos (y mucho más para el resto), O’Brien dijo haber recibido respuestas “muy difusas”: “Perreta me trató muy bien y me dio la Ley y Decreto; esos papeles señalan que los médicos estamos exceptuados de la obligación de aislarnos, por lo cual si vuelve de un lugar de estos y se aísla o no es problema de uno. Claro que de no hacerlo, se hace ‘despelote’ y vas preso por delito penal”.
Tercera aclaración
Otra preocupación entendible de la comunidad pero que en nada justifica la agresión ni la especulación es cuáles fueron sus contactos previos al hisopado, una vez aclarado que desde que se lo hicieron permanece aislado. O’Brien explicó a LA OPINION: “En Capital Federal trabajo los jueves y los viernes hasta la tarde, que regreso a Pergamino”. De esta manera queda también aclarado que no tiene un domicilio donde cumplir el aislamiento en Caba. Y prosiguió: “Mi vida previa a la pandemia del coronavirus era ir a la mañana y parte de la tarde a la Clínica Centro pero hace casi tres meses que no voy a la Clínica en nuestra ciudad y obviamente solventando todos los gastos de secretaria, monotributo, ingresos brutos, jubilación (razón por la cual sí cumple con su trabajo en el Penna) y lo único que no estoy pagando es alquiler del consultorio. Atendí tan solo una semana después del aislamiento y a algunos pacientes crónicos para hacerles las recetas con las medidas de seguridad que indican los protocolos”.
“No tuve contacto con nadie, aunque mis dos hijos y mi pareja están en aislamiento por disposición de Ley de Salud Pública”, agregó.
Cuarta aclaración
Nacido y criado en nuestra ciudad, por conocer su idiosincrasia y también al ver las reacciones en otras localidades, no se sorprendió con las repercusiones de su caso: “Estaba preparado, que podía pasar que en caso de contagiarme en mi lugar de trabajo, aquí en Pergamino algunos pudieran hablar o decir tonterías”. Pero lamentó la virulencia con que se dio todo, muy propio de las redes sociales. “No alcancé a transmitirles a mis hijos y a la persona con la cual tengo una relación y que se dijeran tantas mentiras fue muy duro, un choque importante. Que a mi hija la hayan hecho llorar y mi hijo esté inseguro y que mi pareja tuviera su negocio cerrado y la escracharan y no sepa si podrá volver a abrirlo es preocupante”.
Entre tantos rumores que circularon sobre su persona, se lo ubicó en bares, tomando café, caminando por aquí y allá. Y en este punto hizo su aclaración: “Por lo de mi pareja pasé el miércoles dos minutos, fume un cigarrillo y me fui” y aprovecha para aclarar qué es lo que se considera epidemiológicamente un “contacto estrecho”, que requiere asilamiento por posible contagio: “Se llama contacto estrecho al que se produce en menos dos metros, por más de 10 minutos y sin protección, cosa que no fue así en mi caso, pero no voy a seguir discutiendo este tema”.
Dijo que todo este tiempo en que estuvo yendo y viniendo de “Chernobil”, como él mismo define al Hospital Penna, sostuvo una rutina de distanciamiento: “Como los viernes llego tarde, después de las 17:00, siempre le decía a la persona que está conmigo, ‘guardame dos latitas de cerveza y unas milanesas que a la noche paso por tu casa a retirarlas’. Esto es puerta a puerta, barbijo a barbijo y después nos llamamos como todos los días por teléfono, pero ese siempre fue el contacto. En general a mis hijos no los veo hasta el martes a la noche o miércoles, guardando un período incubación de 72 horas que es un crítico de un paciente de alta viremia, no un crítico de un paciente normal que tarda más de siete días en el inicio de los síntomas”.
En pie y decepcionado
Aunque en otro tramo de la conversación con el Diario admitió que sabía que todo esto podía pasar, es decir enfermarse y el escrache posterior, no puede evitar sentirse dolido. “De salud estoy perfecto y de ánimo pésimo, por los escraches, porque hicieron llorar a mis hijos y mi pareja, pésimo por las mentiras en lo que considero un ciber delito de un idiota que escribió sobre mi sacando un fato de Facebook. Ahora tengo el ‘Face’ bloqueado al igual que mi hija. Uno va a laburar donde nadie quiere laburar y estoy donde tengo que estar. Todo lo que hice, lo hice para cuidar a Pergamino y algunos en mi ciudad me dieron un cachetazo”.
Los días por delante
“Voy a estar en casa, leyendo algo, me acercan la comida”, dijo a LA OPINION desde la soledad de su hogar, extrañando ese breve contacto que tenía con sus hijos y pareja.
Reveló que el diagnóstico positivo para Covid no altera en nada a futuro de la rutina que venía llevando: “Cuando me recupere pienso volver a trabajar en el Hospital de Capital porque con muchos de ellos hace 28 años que trabajamos juntos. Es mi segunda familia y con ellos pasé fiestas, cumpleaños, asuetos y no los voy dejar solos en esta situación. Con 56 años viví la epidemia del Sida, una pequeña pandemia de cólera que se llevó bastante gente muerta, viví la gripe A y Cromañón y esta era una jugada más. Me hisopé para cuidar a Pergamino y estoy asintomático gracias a Dios”.
De cal y de arena
“Recibí muchísimos mensajes, se me agota la batería del teléfono”. Confiesa el doctor O’Brien que ello compensa lo que él llama “la otra parte”: “Que me perdonen algunos pero creo que esto es una pandemia de pelotudos, si no, no podría pasar lo que pasa”, dijo en relación a las expresiones que escuchó y leyó sobre su persona y la enfermedad.
“El intendente me dijo que estaba a mi disposición y eso fue reconfortarte. Le dije que podría llegar a necesitar protección por las agresiones sufridas y amenazas en redes sociales y me contactó con el jefe de Policía Departamental que me ofreció todas las alternativas posibles y le dije que no quería un patrullero en la puerta de mi casa, pero sí protección”, comentó. Es de esperar que no sea necesaria ningún tipo de intervención.
Respaldo institucional
A la declaración de respaldo al profesional emitida por la Asociación Médica de Pergamino, se sumaron en las últimas horas las de la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires y del Colegio de Médicos Distrito VI. Femeba se solidariza con el colega “quien fuera amenazado de manera telefónica y a través de las redes sociales por contagiarse de Covid-19 y comparte en todo sus términos el comunicado emitido por la Asociación Médica”. Condena “el hostigamiento y la irracionalidad hacia los médicos y hacia los equipos de salud” y plantea que “es necesario y hasta imprescindible revertir los resabios de autoritarismo e intolerancia que persisten de manera alarmante en nuestra sociedad”.
También el Colegio de Médicos Distrito VI, representante de los 3.000 médicos que legalmente actúan en una amplia jurisdicción que integra Pergamino, “rechaza enérgicamente las agresiones, intimidaciones y estigmatización sufridas por nuestro colega de Pergamino, afectado por coronavirus en el cumplimiento de su vocación y deber con la comunidad, en esta pandemia que nos afecta y toca enfrentar, muchas veces en condiciones desiguales y complicadas de trabajo”.
En un claro mensaje a la comunidad expresaron: “Nosotros queremos e intentamos protegerlos, curarlos y además, de ninguna manera contagiarlos sino que nos contagiamos en el sagrado acto de asistir y cuidar a un enfermo, arriesgando nuestra vida, salud y también de la familia”.



















