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El crimen avanza hasta donde se lo deja

29 de enero de 2015 a las 12:00 a. m.

La violencia es un fenómeno que se extiende, desde dos corredores muy distintos: el público, con atracos, homicidios, hurtos, y el privado, que sucede en el ámbito de una casa, con crímenes pasionales, violencia de género y maltrato infantil o a ancianos.

El ámbito privado es difícil de controlar, pero incluso cuando se hacen denuncias pidiendo exclusión de hogar o metros de no acercamiento, a la Justicia, generalmente no se cumplen. En este sentido, al Estado le faltan muchas herramientas como para poder resolver problemáticas como el femicidio o la violencia intrafamiliar. Pero la violencia pública, que es de su responsabilidad absoluta porque para eso el Estado tiene el monopolio de la fuerza, tampoco cumple un papel decisivo. En Rosario el narcotráfico sigue haciendo estragos, no alcanzó con reforzar la Policía con la Gendarmería (a la que ponen y sacan de la zona según el humor político, jugando con la vida de la gente para perjudicar la imagen de Binner). Allí. en lo que va de 2015 se registró, en un promedio, un crimen diario. Se trata de una cifra que se incrementa al mismo ritmo que en enero del año pasado, mes que terminó con 32 crímenes. Lo que indica que lo realizado por el Estado en 2014 fue insuficiente.

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A veces se llega a pensar que en Argentina hemos naturalizado este nivel de criminalidad; ya no nos detenemos frente al televisor o en una página policial del diario porque hablen de un homicidio; ya pocas cosas nos conmueven. Entre ellas, cuando las víctimas son niños, inocentes de todo.

Recientemente una nena de cuatro años fue asesinada de un disparo en el tórax, en La Matanza, por dos hombres a quienes el tío de la pequeña perseguía en su auto luego de que los descubriera en una supuesta actitud delictiva. “Hacé sonar la sirena”, le dijo el hombre a su mujer cuando decidió ir en búsqueda de los jóvenes a los que había visto subir en un rodado de manera sospechosa. Los hombres dispararon contra el auto y la pequeña, que iba en el vehículo, murió frente a su familia.

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El tío de Briana vio que dos jóvenes se subieron a la carrera a un Peugeot 206 y pensó que se trataba de ladrones que se llevaban el auto. Como no tenía bocina, ya que su vehículo está en muy malas condiciones, puso en funcionamiento una sirena que le había regalado un bombero amigo para amedrentar a delincuentes y comenzó a perseguir a los sospechosos. De acuerdo al sonido proyectado se pensaron que el perseguidor era de la Policía. Y fue así como, en una mezcla de hartazgo y ansia de justicia, una inocente criatura perdió la vida.

La principal hipótesis es que los ocupantes del 206 eran delincuentes que merodeaban en la zona y que, al oír la sirena, pensaron que en el Renault 9 viajaba un efectivo de alguna fuerza de seguridad. Para dar con los prófugos, las autoridades analizaban ayer las cámaras de seguridad instaladas en la zona que pudieran haber captado el paso del Peugeot 206 y así ayudar a determinar su ruta de escape. Al momento de cerrar este artículo, no había novedades de los prófugos.

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Argentina registra una tasa de homicidios de 5,5 cada 100 mil habitantes según un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicado el año pasado. Se trata de un índice inferior a la media global que se ubica en 6,9, y muy por debajo del promedio de Estados Unidos que alcanza los 15,4. De hecho, las cifras que presenta nuestro país son muy atenuadas si se comparan con las que arrojan otras naciones latinoamericanas. A la cabeza de esa lista aparece Honduras, con una escalofriante tasa de 91.6 asesinatos violentos cada 100 mil habitantes. El país centroamericano es seguido de Venezuela (79,1), El Salvador (39,1) y Colombia (33,2). 

Entre los países que comparten frontera con Argentina, primero aparece Brasil con una tasa de 21,8, seguido de Paraguay (11,4), Bolivia (7,7) y Uruguay (5,9). Que estemos en mejor situación que la mayoría de los vecinos no es para contentarnos ni mucho menos conformarnos. Más bien tendrían que servir de advertencia de que se puede estar peor porque, al fin, no somos distintos ni estamos lejos. 

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En tanto, Chile es la nación con menor cantidad homicidios de la región con un promedio que llega a 3.7. Como señala la nota de la página 7 de hoy, allí también suceden episodios violentos, que esta vez tuvieron como víctima a una pergaminense que reside allí. Es que no existe cosa tal como el “crimen 0”; siempre existirán la delincuencia y la perversión. El asunto es hasta dónde el Estado, con sus políticas e inversiones, les permite ganar la calle y dejar a los buenos ciudadanos en situación de indefensión. De modo que hoy se está en la cresta y mañana se puede estar en el piso de las estadísticas pero ninguna de estas posiciones es gratuita ni repentina sino que tienen que ver, de manera primordial, con el rol del Estado: primero con la educación, luego con la inversión en seguridad y finalmente con el accionar de la Justicia. Si una de estas instancias falla, cualquiera de ellas, antes o después comenzaremos a trepar hasta encabezar las estadísticas del crimen. 

Hoy 40 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en Latinoamérica. La ciudad hondureña de San Pedro Sula es la más violenta del planeta, con una tasa de 159 asesinatos por cada 100,000 habitantes. En Argentina, el índice de criminalidad más alto lo tiene Rosario que en 2014 alcanzó una tasa de 21.0, casi cuatro veces mayor a la media nacional, y muy por encima de ciudades como Buenos Aires (6,5) y Córdoba (6,9).

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La tasa de homicidios es uno de los indicadores que permiten analizar la violencia social de los países. Si bien no se trata del único delito, representa el más denunciado, por lo que es tomado como índice imperfecto de la seguridad y la violencia. 

Nuestro país, en cambio, es uno de los primeros de América Latina en robos y hurtos, los que muchas veces se efectúan con violencia.

El problema concreto es que no debemos esperar complacientes a terminar como Honduras, o Brasil sino buscar parecernos a Chile que, aun con sus episodios como el que se reporta hoy, tiene la tasa más baja de homicidios de la región. Porque la violencia cuando se transforma en un espiral, luego, lo único que hace es crecer.

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