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El baño de humildad no llegó

10 de mayo de 2015 a las 12:00 a. m.

Cuando las elecciones están más lejanas, generalmente se deja florecer a muchos postulantes para ver hasta dónde llegan. Es una táctica como cualquier otra. El problema es que en algún momento hay que reordenar la interna, mirar las mediciones, y nadie quiere dar, después, un paso al costado.

Y esto es lo que está pasando en el Frente para la Victoria: muchos, demasiados, se subieron al carro de las Paso y ahora no se quieren bajar, ni aun cuando las encuestas les marcan bajo conocimiento o que la gente no los visualiza como candidatos. Llegado a este punto y viendo que la docena de presidenciables y otro tanto de postulantes a gobernadores bonaerenses no bajan sus aspiraciones, Cristina Kirchner en un acto en el Chaco (por el que volvió a utilizar la ya abusada Cadena Nacional), junto al sufriente “Coqui” Capitanich que aun se recupera de su paso por la Jefatura de Gabinete, pidió un “baño de humildad” a los precandidatos peronistas.

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Pero no hubo renunciamientos. Al contrario, muchos se frotaban las manos pensando que el resto se iría bajando y así es que todos pensaron lo mismo y se quedaron donde estaban. Incluso estas palabras, que golpearon al corazón de las Paso del Frente para la Victoria, aceleró el debate interno y crecieron las desconfianzas y suspicacias dentro del peronismo. 

Lo interesante es que todos se mostraron de acuerdo con la necesidad de acotar la nómina de postulantes a presidente y a gobernador bonaerense, pero ninguno se hizo cargo del pedido de la presidenta. Como un toro que elude la embestida del trapo rojo, nadie parece haberse sentido aludido, ni siquiera aquellos que tienen encuestas paupérrimas.

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Pero es un tema que a la mandataria le preocupa y mucho, porque dejó que quien quisiera se presentara a fin de evaluar después las encuestas. Y ahora resulta que nadie quiere asumir su realidad. 

Y para que no haya dudas sobre la importancia que tiene el tema para la jefa de Estado, el influyente Carlos Zannini ratificó la solicitud, pidiendo una Paso lo más acotada posible, en el Congreso del Partido Justicialista donde se reunió la flor y nata de la dirigencia peronista.

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Pero en definitiva la presidenta parece que no le habló a nadie, ningún candidato confesó sentirse aludido y es más, tampoco ninguno amagó siquiera con dejar de lado su candidatura ejecutiva e ir de legislador, por ejemplo.

Hasta el momento, Florencio Randazzo compite por la presidencia contra Daniel Scioli, pero a su vez están anotados Sergio Urribarri, Agustín Rossi y Jorge Taiana. Parece que Rossi y Taiana podrían llegar a bajarse ante un pedido expreso de Cristina, pero Urribarri no da esas señales por el momento.

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En tierra bonaerense la situación es peor ya que la lista lejos de achicarse creció en la última semana con el desembarco de Aníbal Fernández. Los que compiten, además del jefe de Gabinete, son el titular de la Anses, Diego Bossio; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza; el jefe comunal de Berazategui, Patricio Mussi; el secretario de Seguridad, Sergio Berni; el referente del Movimiento Evita, Fernando Navarro; el vice bonaerense, Gabriel Mariotto; la ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez; el presidente del Grupo Provincia, Santiago Montoya; el viceministro de Desarrollo Social, Carlos Castagneto, y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Este último, que no estuvo presente en el cónclave del PJ de Parque Norte y es resistido por el grueso del kirchnerismo, ratificó que quiere participar en las Paso del 9 de agosto.

La idea de la presidenta, según dejaron trascender en cercanías de la Casa Rosada, es que haya dos candidatos a presidente por el Frente para la Victoria, es decir Scioli y Randazzo, y tres o cuatro candidatos a la provincia, como máximo. Esta propuesta es difícil, porque entre los presidenciables las encuestas están más claras: Scioli gana muy cómodo y Randazzo arriba un porcentual no muy alto, mientras que el resto no suma nada. Pero en la provincia los candidatos son más o menos parejos, aunque hacia abajo: la mayoría no tiene encuestas destacables y necesitarán del arrastre nacional para ganar. En este escenario de igualdad de condiciones, todos quieren ser de la partida.

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Pero según trascendió llegan solo Aníbal Fernández, Espinoza, Domínguez, quizá Bossio, pero ninguno más.

En el juego de la gestualidad fue significativa la aparición de Scioli, el presidenciable con mejor intención de voto, junto a Espinoza. El jefe comunal de uno de los territorios más importantes electoralmente se presentó como candidato del gobernador e insistió en que no se baja de la pelea, pese al rumor que se instaló en los últimos días de que el Gobierno le pediría que se quede en La Matanza para garantizar el triunfo. No olvidemos que este distrito que reúne casi un millón de votos en las elecciones generales es clave para ganar la provincia. Aunque aún se muestran con aspiraciones de máxima, Mussi y Berni podrían completar las fórmulas, de modo de achicar el número de aspirantes.

El baño de humildad no llegó.

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