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Diciembre trágico: ahora el fútbol

15 de diciembre de 2013 a las 12:00 a. m.

Este diciembre ha sido trágico para la Argentina, porque a los muertos en los saqueos y las protestas policiales, que se cuentan en una docena de personas, ahora tenemos uno por los festejos del “Día del Hincha Xeneize”, creado el año pasado en coincidencia con la fecha 12/12/12, siendo el 12 el número que identifica a esta afición. Aquel invento bien intencionado devino en un verdadero despropósito y un claro desprecio por la vida humana.

Pablo Rafael Ruiz viajaba en un tren donde iba un importante grupo de simpatizantes de Boca que regresaban del Obelisco, donde ya la cosa se había salido de madre para convertirse en un acto de vandalismo propiamente dicho. Era cerca de la medianoche y la formación del Roca llevaba más de media hora detenida entre las estaciones Lanús y Remedios de Escalada, cuando abrieron fuego contra los vagones. Dos de los balazos impactaron en el pecho y la cabeza del joven, de 19 años, quien falleció cuando lo llevaban al Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora.

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Aunque, en principio , fuentes policiales vincularon el homicidio con una supuesta interna en la barra brava de Boca, el padre del muchacho negó esa posibilidad y por el momento no hay ningún sospechoso detenido.

Los testigos oculares que se animaron a hablar narraron que el tren frenó y empezó a caer una lluvia de piedras contra el tren y contra las viviendas de enfrente. Se escuchaba además el ruido de vidrios rotos. A los pocos minutos se oyeron balazos y a la gente gritando, pidiendo una ambulancia. Llegó un patrullero, pero resultó impotente frente al caos generado y la cantidad de gente que venía en el tren y que estaba en el lugar.

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Una media hora después el tren volvía a ponerse en marcha llevándose a todos los pasajeros. Dicen los vecinos de la zona que los barras que viajaban iban desaforados.

Con esta versión del trágico episodio, los investigadores habrían cambiado su hipótesis sobre el móvil del asesinato. Aparentemente, algunos de los hinchas de Boca que viajaban en el tren y que regresaban después de haber participado de los incidentes en el Obelisco habrían arrojado piedras contra alguno de los automovilistas que circulaban por la zona. Entonces, cuando el tren se detuvo, la formación y los agresores fueron alcanzados por uno de los automovilistas al que le dañaron su vehículo (se cree que fue un individuo que bajó de una Ford Ranger), quien abrió fuego contra el vagón en el que estaban los hinchas de Boca y mató a Ruiz, que estaba en ese lugar pero no tenía relación con los hinchas que participaron de la agresión contra los automovilistas.

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En el hospital Gandulfo indicaron que Ruiz estaba sin vida cuando dos mujeres y un joven lo llevaron a bordo de un taxi.

La familia del joven asesinado, en medio del dolor,ha reclamado que los fiscales Verónica Ciffarelli y Juan José Vaello los reciban y agilicen la búsqueda de pruebas y testigos; el padre del muchacho asesinado expresó que en la zona había cámaras de seguridad que pudieron haber grabado el momento en el que el agresor dispara contra el tren o cuando huía a bordo de la Ford Ranger roja.En tanto fuentes de la concesionaria del Ferrocarril Roca informaron que el tren se detuvo porque alguno de los pasajeros que venía arriba activó el freno de emergencia y en ese momento la formación fue atacada desde el costado de las vías por desconocidos. Como fuere, todo tiene un único origen: el fundamentalismo disfrazado de fanatismo y el desprecio total por la vida. Porque recordemos que la muerte de este joven fue el cierre luctuoso de un día de furia que se vivió en el Obelisco, como comentamos en nuestro anterior editorial. Los 20.000 hinchas de Boca Juniors que se congregaron en una supuesta celebración provocaron todo tipo de tropelías. Aunque no se puede calcular el monto que costará volver el área a la normalidad, se estima que será de centenas de miles de pesos, dijeron en el Gobierno de la Ciudad. Carteles destrozados, semáforos vandalizados, contenedores incendiados y basura diseminada. Aparte las pérdidas privadas de comercios que fueron saqueados y muchos además sufrieron todo tipo de roturas. Así era el ánimo y las pérdidas que sufrieron los comerciantes de la zona que tanto tienen que lamentar por las pérdidas ocasionadas.

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Por lo menos cinco maceteros de cemento de la Plaza de la República fueron usados para arrojarlos contra los efectivos de la Policía Federal que intentaban detener el avance de la turba por la avenida Corrientes. ¿Cómo se llama eso sino intento de homicidio? ¿Pueden calificarse como parte de los festejos? A lo largo del recorrido del Metrobús también quedaron vestigios de los desmanes. El Obelisco, emblema de todos los argentinos, tampoco se salvó.

Realmente es incomprensible tanta violencia sin destino, se llamen barras bravas como en este caso o saqueadores como en otros. Pero es lo mismo, a la hora de accionar son la misma cosa: delincuentes. Sólo que disfrazados de necesitados o fanáticos, según el caso, y con la gran ventaja de estar amparados en algún ámbito de poder. Porque usted vecino sabe muy bien que si mañana sale a la Peatonal y toma un cesto o banco para estamparlo contra alguna vidriera, irá indefectiblemente preso. Ellos no.

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Como sucede con todo problema en la vida, el modo de terminar con esta violencia callejera, sin sentido, es tomando el toro por las astas. Lo decíamos ayer, el tema barras bravas es un difícil asunto pendiente que tienen los clubes de fútbol y las autoridades, que debieran trabajar de conjunto para terminar con esta problemática que lleva años en la Argentina, pero que se va agudizando con cada día que pasa y cada decisión que no se toma.

 

 

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