Cuando hablan las urnas la especulación retrocede
Las imágenes ya clásicas de Mauricio Macri bailando en un escenario lleno de globos y papelitos de colores marcó el fin de una jornada que fue claramente exitosa para Cambiemos. Siendo el espacio político que por segunda vez en la historia electoral -post recupero democrático- en triunfar en las provincias más importantes del país: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y hasta darse el lujo de ganar en territorios clásicamente peronistas como Salta. Solo en las primeras elecciones de medio tiempo de la administración de Raúl Alfonsín se logró un efecto similar.
Si miramos los números de la economía, no podemos afirmar que este triunfo se debe a una reactivación sino por el contrario, atravesamos una etapa de ajuste que, sabemos, seguirá. De modo que el eje de campaña que pretendió imponer la oposición, desde Cristina hasta Massa, no hizo carne en el votante.
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Lo que se impuso es la propuesta de no volver al pasado, en ese juego de la grieta que tan bien manejó el macrismo, llevando a la sociedad a la disyuntiva: nosotros o el pasado populista y cierto es que el voto mayoritario se volcó en apoyo a la actual gestión por amplios márgenes en muchos casos. El discurso de Cristina Kirchner les resultó de un atraso manifiesto y una vuelta al pasado que no querían los votantes.
Fue tan importante la grieta en esta elección que las figuras que pretendieron hacer una oposición más liviana, apoyando a Cambiemos en algunos proyectos fueron claramente devorados por el oficialismo. Fue el caso de Sergio Massa que perdió casi todo su caudal de votos, le sucedió a Urtubey en Salta, a Schiaretti en Córdoba, mandatarios con amplio apoyo a la gestión, pero cuyos votantes migraron a Cambiemos.
Como datos de color, los hermanos Rodríguez Saá que habían sufrido durísimo revés en San Luis en las Paso, revirtieron y ganaron con amplitud. Mientras Carlos Menem en La Rioja que había ganado las Paso salió segundo claramente en las elecciones generales. Las Paso que fueron funcionales para alertar a algunos, sirvió para perjudicar a otros, cuando se mira el país a lo largo y a lo ancho de toda nuestra geografía.
Sin ninguna duda, el macrismo se ha fortalecido claramente con este apoyo en las elecciones de medio tiempo, lo que le permite evaluar una reelección en las próximas presidenciales, sobre todo porque el kirchnerismo anunció que va a seguir construyendo oposición desde Unidad Ciudadana, con lo cual el oficialismo puede seguir utilizando el juego de la grieta quizá hasta 2019.
Veremos cómo reacciona el peronismo en su conjunto ante esta situación, los mandatarios provinciales, los intendentes del Conurbano frente al nuevo escenario de una Cristina que finalmente perdió las elecciones y hay que buscar además una figura que aglutine y no que divida la oposición. Tampoco en lo inmediato pueden prescindir de esos más de tres millones de votos que cosecha. No será fácil reordenar el peronismo y con esto cuenta Cambiemos.
En Pergamino la elección mostró que además del arrastre de Cambiemos a nivel general, había un plus que aportó la gestión de Javier Martínez, por eso la diferencia a favor que se logró en Pergamino fue visiblemente más amplia que los números generales de la provincia de Buenos Aires. Incluso el macrismo logró incrementar en varios puntos los votos entre las Paso y las generales, lo que demuestra que todo lo que el jefe comunal caminó la ciudad en estos dos meses, dio frutos visibles.
La profusión de la obra pública en los barrios, llegando a lugares olvidados desde siempre, la rapidez con que se aplican los fondos para los trabajos y una relación con los pergaminenses que se va haciendo más estrecha con el intendente Javier Martínez, fueron los pilares de un triunfo rotundo.
También en nuestra ciudad, al igual que en el plano nacional, un peronismo balcanizado (con cinco listas en las Paso y dos en las generales) también ayudan a consolidar al oficialismo. Al fin, el único que sobrevivió a la marea amarilla que lo tiñó todo, fue Unidad Ciudadana de Lisandro Bormioli, mientras las otras opciones peronistas y kirchneristas quedaron afuera de la realidad política, al menos de momento. Desde esta perspectiva el dirigente se fortaleció internamente en el mapa del peronismo local.
En este esquema no fue poco el esfuerzo de Marita Conti para lograr quedarse en el esquema del Concejo Deliberante, mientras su fuerza a nivel provincial casi desaparece. Al fin tuvo que jugar por sus propios cartones en una pelea desigual y difícil.
De este modo, la renovación del Concejo Deliberante le dio nueva vida a Cambiemos con una mayoría interesante. Lograron colocar seis concejales, tres Unidad Ciudadana y uno 1País. Visto en cantidad de ediles, un triunfo tan amplio como el de Cambiemos a niel local les dio un correlato en bancas que dejó sabor a poco, sobre todo para muchos dirigentes del PRO que esperaban quedarse con ocho ediles.
Más allá de especulaciones políticas el domingo hablaron los ciudadanos de todo el país, incluido el vecino de Pergamino, que hizo lo propio. El mensaje no da lugar a dudas, no quieren volver al pasado, pero esperan mucho de sus dirigentes.















