Controles en las fronteras bloquearon en Italia a numerosos migrantes

La Estación Central de Milán, la de Tiburtina, en Roma, y sus alrededores se parecieron en varias oportunidades a campamentos de refugiados. En ellos permanecían cientos de personas, que tenían la intención de dirigirse hacia el norte de Europa.
Roma, (AFP-NA) - El restablecimiento temporario de los controles en las fronteras de los países europeos del espacio Schengen con motivo del G-7 bloqueó en Italia a cientos de migrantes que terminaron acampando cerca de estaciones de tren de Roma y Milán, donde se registraron choques con la policía.
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La Estación Central de Milán, la de Tiburtina, en Roma, y sus alrededores se parecieron en varias oportunidades a campamentos de refugiados. En ellos permanecían cientos de migrantes, que tenían la intención de dirigirse hacia el norte de Europa, pero no pudieran continuar su viaje, al restablecerse los controles en las fronteras, con motivo de la cumbre de las potencias del G-7 en Alemania.
En Milán, más de 100 personas, en su mayoría mujeres y niños, fueron trasladados por la noche de la estación hacia centros de acogida y las autoridades locales seguían ofreciendo ayer a los migrantes que aún permanecían en la zona de la Estación Central la posibilidad de realizarse un chequeo médico, en medio de temores por los casos de sarna.
En Roma, los migrantes estaban empezando a armar de nuevo el campamento, después de que la policía lo desmontara por la fuerza.
El llamado espacio Schengen suele permitir a los migrantes que llegan a Italia viajar a países como Francia, Austria, Suiza y Eslovenia, desde los cuales procuran llegar a Gran Bretaña, Alemania o Escandinavia.
No obstante, la suspensión de la libre circulación con motivo del G-7 y la intensificación de los controles en trenes y autobuses dificultó estos viajes y muchos de ellos permanecieron en Italia, donde ya están alojados unos 76.000 migrantes.
Million, un eritreo de 28 años, se quedó varado en Milán.
Si mal no recuerdo, la última vez que me dieron una verdadera comida fue en el avión hacia Italia, cuenta. No puedo criticar en todo a los italianos porque nos salvaron la vida a la mayoría de nosotros (en el mar), pero ahora aquí estamos, no hacen nada con nosotros, agrega.
No tenemos más remedio que dormir debajo de unos arbustos, comer galletas, tomar agua y vivir como vagabundos. Esto no es vida, pero si te ya tomaron las huellas digitales, no puedes ir a ningún lado, lamenta.
Al preguntársele si piensa en la posibilidad de regresar a su país, responde: Nos meterían en la cárcel. Tiene que entender que Eritrea es como una dictadura.
En la estación de Tiburtina, Giorgio De Acutis, de la Cruz Roja, afirma que en la mayoría de los casos, los migrantes no se quieren quedar en Italia.
















