Con alegría, la feligresía renovó su devoción por la Virgen de la Merced
Este viernes fue la festividad de la Patrona de Pergamino, y la población católica se hizo presente en el templo mayor para honrar a la Madre de Dios. Después de dos años se pudo volver a realizar una acotada procesión alrededor de la Plaza Merced. La misa central fue presidida por el obispo diocesano, Hugo Santiago.

La soleada jornada de este viernes configuró el marco ideal para celebrar el Día de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la ciudad y del Partido de Pergamino.
Asueto administrativo mediante, y con un clima inmejorable, los pergaminenses se congregaron en torno al templo para expresar a María la devoción y el amor que ella despierta en cada uno.
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La culminación de la novena en honor a la Virgen se dio el jueves dando paso a las fiestas patronales que comenzaron este viernes muy temprano ya que a las 8:00 se ofreció la primera misa. Luego se realizó el primer recorrido de la Virgen por las calles de la ciudad. La última misa de la mañana tuvo lugar a las 11:00.
A las 14:00 se inició el segundo recorrido de la imagen de la advocación mariana por Pergamino.
Después de dos años durante los que por la pandemia se vieron limitadas muchas actividades presenciales, ayer antes de la misa central pudo recuperarse la tradición de caminar con la Virgen, en una breve procesión alrededor de la Plaza Merced. La feligresía acompañó a la Protectora de Pergamino y a San José para luego participar de la celebración de la Eucaristía que fue presidida por el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Hugo Santiago.
Protectora de la ciudad
Numerosos fieles y devotos de distintos puntos de la ciudad de Pergamino se congregaron ayer en la iglesia Merced para venerar a la Virgen. Agitando sus pañuelos y al compás de cánticos los allí presentes expresaron su devoción y amor a María.
La procesión fue presidida por un grupo de monaguillos. Junto a ellos peregrinaban los párrocos de las distintas parroquias. La imagen de la Virgen y la de San José (dado que el Papa Francisco declaró 2021 como su año) fueron acompañadas por los fieles de la ciudad quienes emprendieron la caminata alrededor de la Plaza Merced.
Santa Misa
Luego de la recorrida tanto la imagen de la Virgen como la de San José fueron entronizadas en un altar preparado especialmente para la ocasión en el Templo.
Las grandes dimensiones del templo fueron copadas por los fieles dispuestos a participar del encuentro eucarístico. La misa fue presidida por el obispo diocesano Hugo Santiago y concelebrada por los sacerdotes de las parroquias de la ciudad.
Posterior a las lecturas de los escritos bíblicos correspondientes a la fecha, el prelado expresó palabras alusivas a la jornada religiosa en honor a la Virgen.
Luego de la celebración de la Misa los fieles emprendieron el regreso llevando en sus corazones la felicidad que María supo imponer en cada uno de ellos.
Rescatados por Dios
Luego de la lectura del Evangelio, como es habitual, el obispo Hugo Santiago reflexionó sobre la misión redentora que tuvo la Virgen de la Merced desde su aparición a Pedro Nolasco, se refirió en este contexto al pecado original y al plan de rescate de Dios.
En primer lugar, el prelado recordó que la advocación de la Merced surgió por el 1200 cuando los sarracenos se llevaban a los cristianos, momento en que la Virgen se apareció a Pedro Nolasco para rescatarlos. "La idea central de la Virgen de la Merced es el rescate", planteó el obispo, y se preguntó: "¿De qué debemos ser rescatados?". Para dar respuesta a ese interrogante, manifestó como importante saber sobre el origen del pecado original: "El pecado original surge por la desconfianza del hombre al proyecto de Dios para ser felices y realizarse. En el Génesis se explica que el hombre decidió tomar un camino alternativo de realización y felicidad que no fue el de Dios sino el de la propia voluntad humana. En esa opción había una falsa promesa de realización que terminó en frustración".
La hoja de ruta de Dios
Estableciendo un paralelismo entre la gracia de Dios y el protagonismo de la Virgen María y de San José, Santiago hizo mención a la anunciación. "El ángel Gabriel se aparece a la Virgen María y le dice que traerá al mundo a un salvador por obra y gracia del Espíritu Santo. La Virgen pregunta al ángel cómo era posible su embarazo si no había estado con ningún hombre y recibe una explicación del ángel. Asimismo decidió correr el riesgo de traer a Cristo al mundo. Es importante destacar que si José no le creía podía ser considerada adúltera y la pena era ser apedreada. La valentía de la Virgen fue muy grande porque aceptó el plan de Dios y así nos empezó a mostrar a los cristianos el camino de rescate", explicó el obispo, y agregó que "el camino de rescate comienza cuando se vuelve a tomar la hoja de ruta que nos da Dios como camino de felicidad".
Dios y el coronavirus
En otro momento de la homilía el obispo diocesano expresó palabras alusivas a la pandemia de coronavirus a la que definió como "mala" y aseguró que "Dios no la quiere". Sin embargo, y ante la pregunta de "¿Por qué Dios permite el mal?", Santiago respondió con lo que se indica en el catecismo de la Iglesia Católica: "Dios es el único que del mal puede sacar un bien mayor. Pero ¿de qué nos quiere rescatar Dios a través de esta pandemia? ¿En qué estábamos equivocados?", se interrogó el prelado. En ese mismo momento dio a conocer su opinión personal al respecto y lo hizo también en formato de interrogante: "¿No es que estábamos gestionando nuestra vida como si fuera nuestra y como si no tuviésemos que rendirle cuentas a nadie? ¿Estábamos usando como hoja de ruta el Evangelio? Esto de gestionar nuestra vida como si nadie nos la hubiera dado se estrelló contra la pared cuando empezamos a ver hijos, hermanos, abuelos, sacerdotes, en el cinenario. Ahí nos dimos cuenta de que somos polvo y al polvo volveremos sin Dios".
Finalmente, Santiago expresó: "Dios quiere que recuperemos la vocación de amistad con El".















