Carlos Pérez: “María Crescencia nos acerca al misterio de Dios a través de la invitación a vivir en la humildad”
Cientos de fieles, muchos provenientes de otras localidades, participaron de la misa en la capilla del Huerto.
(LA OPINION)
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DE LA REDACCION. El domingo se cumplió el primer aniversario de la celebración para declarar beata a María Crescencia Pérez. Por este motivo en la capilla del Colegio del Huerto, donde yace el cuerpo incorrupto de la beata, el padre Carlos Pérez celebró una misa en acción de gracias por la declaración de “sor Dulzura” como beata y pidiendo por su pronta canonización.
A las 11:00 y ante la presencia de cientos de feligreses, muchos de los cuales arribaron a Pergamino desde diferentes localidades, el padre Pérez dio inicio a la ceremonia que tuvo el acompañamiento musical de un coro de San Nicolás, dirigido por el profesor Julián Cisterna.
Como es habitual, mientras se desarrolló la misa, los devotos de Crescencia rezaban en cercanías de la tumba de la beata, le ofrendaban plantas y ramos de violetas la flor que la identifica, besaban la imagen y rezaban en profundo silencio.
Lectura
Luego de dar lectura al Evangelio, el padre Pérez exaltó las virtudes de Crescencia, destacando entre ellas la humildad, caridad y el don de aceptación de la voluntad divina de Dios.
“Estamos celebrando este primer año de aquella jornada jubilosa en la cual, luego de 31 años, se concretó la beatificación de María Crescencia, una santa que es nuestra porque es de nuestra región, de nuestra época, y que nos acerca más al misterio de Dios a través de la invitación a vivir en la humildad.
“Hemos, durante mucho tiempo, hablado de las virtudes que caracterizaron la vida de Crescencia. Entre ellas vale destacar la humildad por la cual aceptó caminar siempre en el plan que Dios había trazado para ella, no porque entendiera ese plan sino por un acto amoroso de obediencia continua al ‘Padre de los Cielos’, esa humildad por la cual sirvió a Dios de todo corazón, por la que aceptó caminar senderos difíciles y ocultos que solamente ella y Dios conocieron, esa humildad la hizo obediente y esa obediencia la hizo humilde. El humilde obedece a Dios y el que obedece a Dios se asemeja a Jesús”, destacó el sacerdote.
Caridad
“Contemplando las actitudes de su vida, hemos visto que María Crescencia realizó siempre acciones de caridad. La caridad por la cual, en primer lugar, amó a Dios por sobre todas las cosas, vivió cultivando, sobre todo en la oración y en la vida, ese intenso amor a Dios, el mandamiento más importante que nos deja el antiguo Testamento. Crescencia hizo de su vida un acto de amor, de alabanza, de glorificación a Dios, su padre, por ende todo lo que hacía en la cotidianeidad estaba movido por el amor.
“La caridad es la primera virtud teologal que nos une a Dios, que nos hace hijos, pertenencia de Dios, que hace que nuestra vida se subordine siempre al amor de Dios, que hace que nada se interponga y se oponga en esa relación con el Padre para que nada pueda apartarnos de él.
“Ella amó a Dios sobre todas las cosas, a Jesucristo que era ‘su esposo’ y al Espíritu Santo que inflamó su amor y la hizo santa. La santidad es vivir heroicamente las virtudes cristianas, esa heroicidad nos la da Dios cuando descubrimos el amor que el Padre nos tiene y surge en nosotros así el deseo de amarlo en cualquiera de las manifestaciones del amor y este sentimiento es más fuerte que las exigencias de nuestra pobre voluntad humana. Por eso en la caridad, Crescencia se unió a Dios, y prestó a los demás un servicio continuado, creciente, incondicional. Trabajó, según los testigos, hasta que ya no dio más, hasta que su salud se lo permitió, y ese es el ejemplo que Crescencia nos da, ‘trabajar hasta que no demos más’”, expresó Pérez.
Punto de partida
Durante su alocución, el clérigo sostuvo que “el punto de partida debe ser la caridad y la humildad, una vida de amor que se proyecta en continuos gestos de bien para con los demás. El amor a Dios y al prójimo como a sí mismo, son dos caras de una misma moneda”, y agregó que “Crescencia tenía un íntimo lazo con Dios que fortalecía diariamente con la oración y la acción, y en su vida supo asumir la cruz. La cruz no es un tormento para el creyente sino que es una prueba, una dificultad, algo costoso de asumir pero es el camino de la redención, el camino angosto por el cual el cristiano debe caminar para llegar a la Patria, el camino al que Jesús nos invita con las palabras de Pablo: ‘sufro en mi cuerpo lo que todavía falta a la pasión de Jesucristo’, y Jesús nos dice que ‘si alguien quiere seguirme que se niegue a sí mismo, que tome cada día su cruz y me siga’, y esto hizo Crescencia levantando cada día su cruz, cumpliendo con su misión para seguir a Cristo”.
Santa Teresita
El sacerdote estableció la comparación entre el modo de actuar de Crescencia y el de Santa Teresita de Jesús: “La humildad, la caridad y la cruz, virtudes que debemos imitar de María Crescencia, que después de haberla contemplado tanto tiempo en la tierra, la contemplamos en el cielo. El mismo Señor la hace partícipe de su gloria y la asume como heredera de esa Patria. Por eso cuando glorificamos a Crescencia estamos glorificando a Dios.
“Cuando la Iglesia propone a Crescencia como modelo de vida, sin dudas que su capacidad de intersección aumentó. Hay varios milagros que no están constatados médicamente, sabemos de una importante cantidad de gracias concedidas, escuchamos que Crescencia está regalando muchas gracias. Y en este sentido vale hacer una salvedad, en la constante imitación que Crescencia hizo de Santa Teresita de Jesús también en eso la está imitando ya que Teresita decía: ‘Pasaré al cielo, haciendo el bien a la tierra’. Crescencia está en el cielo trabajando, en su descanso, trabaja por el bien de los terrestres, que vuelcan sus peticiones a ella.
“Por eso le damos gracias a Dios por el hermoso regalo que nos concedió con la beatificación de Crescencia. Darle gracias a la Virgen, madre de ella y de todos nosotros, y darle gracias a Crescencia que supo decirle a Dios: ‘Aquí estoy’. En su vida hubo angustias y cansancios pero en ninguno de esos momentos flaqueó en su fidelidad a Dios.
“Crescencia nos enseña a decirle a Dios: ‘Aquí estoy’ para que todos podamos cumplir con la misión que nos encomendó Dios”.
Santuario
Por último el padre Pérez, sobrino directo de la beata, instó a los feligreses a rezar para que prontamente se pueda cumplir con el tan ansiado santuario dedicado a Crescencia. “Pidamos cada uno de nosotros por todas aquellas peticiones que hoy nos acerca a este lugar de oración, pidamos por el Papa, por la Iglesia, por el país, la paz. Y en este día pidamos, recemos para que juntos, el obispado de San Nicolás, la comunidad de los creyentes, la congregación de la hermanas del Huerto, en un tiempo no muy lejano podamos construir el templo, el santuario a María Crescencia. Recemos para que esto sea una pronta realidad. Cada vez más gente se acerca a la capilla del Huerto para venerar a Crescencia y esto hace que pensemos en la posibilidad de construir un espacio para la beata”, concluyó Pérez.
Misa de los 20
Mañana, como todos los 20 de mes, en la capilla del Colegio del Huerto se celebrarán tres misas: a las 10:00, 16:00 y 19:00. Los organizadores hacen extensiva la invitación a los feligreses en general y, en particular, a los devotos de María Crescencia.
















