Campo y Estado en diálogo para ser socios
Tras los permanentes enfrentamientos entre el Gobierno y el campo, en épocas del kirchnerismo, en esta temática también hubo cambios con el advenimiento del macrismo. Primero y en Pergamino, el nuevo presidente anunció la quita de las retenciones a los granos y una baja del 5 por ciento a la soja, que será progresiva año a año, hasta llegar a cero. Fue una promesa de campaña y una medida de cumplimiento efectivo apenas asumió Mauricio Macri.
El campo por su parte, debía ir liquidando los 14 mil millones de dólares que estaban guardados en los silos y aunque un poco remolonamente, comenzó la venta de granos que vendría a acercar divisas al Banco Central, lo que se hace muy necesario tras la liberación del cepo, como es más que obvio advertir.
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Las relaciones del Gobierno y el campo, durante la gestión de Cristina Kirchner comenzaron a ser altamente conflictivas en 2008 con la fallida Resolución Nº 125, de las retenciones móviles. Desde aquel momento hasta que terminó su mandato, campo y oficialismo mantuvieron las más difíciles relaciones. Sin diálogo y teniendo a un sector productivo enorme de la Argentina lejos de las decisiones y sobre todo de cualquier cercanía con la administración.
Lo cierto es que esta semana vimos una postal desacostumbrada: la Mesa de Enlace (producto surgido en 2008 por la necesidad de enfrentar al Gobierno) se reunió con el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y con representantes de otros organismos de la administración, para consensuar una agenda con los principales temas pendientes para el sector.
Los representantes de las cuatro entidades rurales se mostraron conformes con el encuentro, además de estrenar cercanía con el oficialismo. Entre las inquietudes que acercaron al Gobierno está la situación de los productores frutícolas y lácteos, la necesidad de intervención estatal en el conflicto con Monsanto por las regalías, el tratamiento de la ley de semillas, la recuperación de la competitividad y posibles avances en infraestructura y transporte. No son temas fútiles, son muy importantes y forman parte de la agenda de núcleos duros del campo y de las peticiones que antes nunca fueron escuchadas. Además, lo importante es dejar en claro que el campo argentino no es solo soja, sino que hay múltiples producciones que necesitan la atención del Estado, porque cada una tiene sus particularidades. Va desde la leche a la fruta y desde la pesca al algodón, pasando por la yerba mate, el vino, la miel y un sinfín de productos netamente de nuestros campos que, por cuestiones de la geografía nacional, atraviesan desde la húmeda Mesopotamia hasta la aridez de la Puna y desde el calor subtropical de nuestro norte hasta el frío patagónico.
Los dirigentes del campo se mostraron muy contentos por el fin de la política hostil y por el cambio del monólogo por un diálogo que nos convenga a todos. Los dirigentes se reunieron primero con Buryaile y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Luego, participaron de un encuentro con los secretarios de Agroindustria y funcionarios del Inta y del Senasa.
Los líderes del campo se mostraron satisfechos porque dicen que a partir de ahora habrá una agenda de trabajo conjunta y se podría lograr el objetivo, esperado, de que el Gobierno y el campo sean socios para aumentar la producción, lo que permitirá el mayor ingreso de divisas en la Argentina y el beneficio será para el agro y para el país.
El clima de la reunión fue bueno, porque previamente, el agro había tomado muy bien, todas las medidas adoptadas por el Gobierno, como la quita de retenciones al maíz, trigo, girasol, carne y a las economías regionales. Pero le transmitieron al ministro que todavía quedaban temas por resolver en forma urgente.
Hay un asunto de difícil resolución, y es el conflicto con Monsanto por las regalías de una nueva soja transgénica, por el cual la compañía impulsa un sistema de control propio. En este sentido, la Mesa de Enlace ha decidido ampliar la denuncia ante la Comisión de Defensa de la Competencia contra la compañía semillera por lo que consideran abuso de posición dominante.
El reclamo de medidas diferenciales para pequeños y medianos productores también formó parte del petitorio que se llevó al ministro Buryaile. Porque sin dudas se necesitan incentivos tanto desde el punto de vista tributario como en lo que respecta a fletes y financiamiento. Porque el precio de no resolver o ignorar estos asuntos es lisa y llanamente que sigan desapareciendo pequeños productores.
Los productores afirman que con las nuevas medidas se va a producir más, por lo que van a buscar estrategias para colocar en el mundo nuestra producción cuando sea más amplia que la actual, buscando nuevos mercados. En relación con el aumento de los precios al consumidor de la carne, se informó que no formó parte específicamente del temario de la reunión, pero que sí que hay un compromiso del Gobierno y los productores para impulsar la transparencia en la cadena de precios, para que no se produzcan distorsiones ni abusos en los mercados. Porque es claro que la carne baja de precio en el mercado pero ese precio no llega al supermercado y ese es un problema para todos nosotros que somos consumidores. Por problemas de intermediación, que hay que estudiar seriamente, se perjudican productores y consumidores.
Son muchas las cuestiones a analizar y las decisiones que tomar, pero es muy auspicioso que el Estado y el campo hayan comenzado un diálogo que de inicio a una fructífera asociación con el sector agropecuario.













