Buitres sí, Ganancias no: el juego de Sergio Massa
Con gran esfuerzo el oficialismo va logrando consensos para aprobar leyes que necesita según el plan anunciado para encaminar al país hacia la salida de la inflación y la cada vez más perceptible recesión. Los números no le son fáciles al macrismo en ninguna de las cámaras; en Senadores el entorno le es más amigable porque inciden mucho los gobernadores y su necesidad de que Macri los asista. En Diputados, el terreno es más áspero y allí es condicionante la posición que adopte el Frente Renovador.
Conocedor de este rol, Sergio Massa hace usufructo de la situación a favor de su aspiración presidencial. En el poco tiempo transcurrido desde el inicio del mandato de Macri, ha ido y venido, prestando o no su apoyo según el tema cayera en el ánimo de la sociedad.
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Con una diferencia de horas se logró el dictamen favorable al pago de los holdouts en la Cámara de Diputados y en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo se rechazó el decreto de Mauricio Macri que dispone subas en el piso del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, de 15 a 30 mil pesos.
¿Cómo se pasa de un día de consensos a otro de rechazos con los mismos legisladores?
Sencillamente que no se trata solo de proyectos en el Parlamento, está la política, las estrategias y las necesidades de los grupos de poder que tienen representación institucional. Esto es inevitable, sin embargo es bueno o malo de acuerdo a la coincidencia de los intereses políticos con los de la gente, con los de los ciudadanos. Y no siempre esto sucede y es lo peligroso- porque a veces lo que pretende un grupo de legisladores no es lo que espera el hombre de a pie y sin embargo lo apoyan por su propio interés.
En el caso que nos ocupa, el rechazo al decreto que dispone la suba del impuesto a las Ganancias, la clave no fue el voto negativo del kirchnerismo sino la posición de los diputados de Sergio Massa. Decimos esto porque ni el PRO ni el Frente para la Victoria tenían la mayoría para imponer su criterio a favor o en contra de la propuesta y el fiel de la balanza lo tenía el Frente Renovador.
Para clarificar este tema del dictamen adverso, es de advertir que el decreto de Macri seguirá vigente. Sólo caería si ambas cámaras del Congreso se expidieran explícitamente por el rechazo; así lo establece la ley que regula los decretos de necesidad y urgencia que se sancionó durante el kirchnerismo. La situación que se vivió en la Bicameral muestra dos cuestiones clave para entender el momento que atravesamos en el plano político. Una es que los acuerdos políticos en un Congreso son más bien temporales y poco sustentables. La otra cuestión es que Sergio Massa, el que pregona los acuerdos de gobernabilidad, es el mismo que ayudó al Gobierno a cerrar un dictamen de mayoría favorable al acuerdo con los holdouts, al día siguiente votó a través de su gente en contrario a una medida del oficialismo que, además, es muy esperada por la gente. Su representante en la comisión no rechazó el decreto, pero sí se abstuvo. Esto permitió al kirchnerismo un dictamen con ocho votos, mientras que Cambiemos obtuvo siete. Al parecer, la idea del massismo es presionar al macrismo para lograr una nueva ley de Ganancias y no sólo la suba del piso del pago del impuesto.
Massa tiene una carrera política que depende de este juego, siempre al borde de la cornisa, intentando mostrarse serio y ofrecer gobernabilidad, pero también despegarse y exhibirse como independiente. Y esto, visto desde el Frente Renovador, no es tan difícil de entender: si a Macri le va muy bien, es plausible que vaya por y obtenga la reelección y Massa no tendría chance de ser presidente en el próximo período. Tampoco le conviene que a Macri le vaya muy mal, porque por contraste volvería el peronismo K o filo K al poder. Concretamente a Massa le conviene que Macri oscile entre medidas positivas y negativas, para que su gestión no sea desastrosa pero quede deslucida y así el Frente Renovador presentarse como una versión mejorada de Cambiemos, con la mira en la próxima presidencial. Y con ese objetivo, hace pendular su apoyo personal y el de sus legisladores en el Congreso.
El macrismo quejoso en el Parlamento afirmaba a quien quiera escuchar que la posición de Massa fue un error, porque se quedaba pegado al kirchnerismo y repudiaron los abusos del dirigente del Frente Renovador que sabiendo que al Pro no le dan los números para aprobar por sí sólo los proyectos de la Casa Rosada, hace valer el peso de su bloque, con una treintena de legisladores, para negociar y hacer su juego político.
El kirchnerismo, que hasta el fin del gobierno de Cristina se resistió a aumentar el mínimo no imponible, ahora se quejó de que el decreto de Macri no es de gran justicia distributiva y que más trabajadores pasarán a pagar el tributo. En boca del kirchnerismo, que se mantuvo duro e inflexible en un piso de ganancias de 15 mil pesos, sabiendo que es bajísimo, parece un chiste que 30 mil pesos le parezca poco. Aun cuando es sabido que se hace necesario discutir la nueva escala de ganancias, el massismo sabía de la promesa de Macri de enviar este mismo año el proyecto de ley. Pero pese a que es un tema sensible para los trabajadores, Sergio Massa siguió su estrategia de apoyar algunos temas y rechazar otros.
El PRO, con minoría en el Parlamento, tiende puentes con la oposición y padece estos vaivenes propios de la política, enfrentado con el kirchnerismo, dialoga con el bloque Justicialista (un desprendimiento del Frente para la Victoria) y el massismo. Y en esta situación queda preso de los juegos estratégicos de sectores que buscan su propio espacio y tienen la mira en las próximas elecciones presidenciales. Si, tan pronto, aunque usted no lo crea. Mientras usted esté más preocupado en cómo pagar la luz que vence esta semana, nuestros dirigentes dan cada paso pensando en 2019.En fin.













