Bernardo Bergroth, el pergaminense que tuvo el honor de dirigir el Hospital de Clínicas

Es médico y está radicado en Buenos Aires. Se formó en ese hospital universitario que tuvo la responsabilidad de conducir hasta junio de este año. En una entrevista concedida a LA OPINION hizo un recorrido sobre su trayectoria profesional y reflexionó sobre la realidad de la salud pública y la formación médica.
Pergamino ostenta el privilegio de que muchos de sus hijos que por diversas razones se han ido de la ciudad han conseguido destacarse en sus ámbitos del hacer. La salud no es la excepción de esa premisa. Bernardo Bergroth es médico formado en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires y tuvo el privilegio de haberse desempeñado como director del Hospital de Clínicas, una institución de excelencia tanto en lo asistencial como en lo académico.
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En una entrevista concedida a LA OPINION, este profesional de 42 años hizo un recorrido por su vida profesional y recreó sus comienzos. Vivió en Pergamino hasta el año 1993 en que se estableció en Capital Federal para iniciar sus estudios universitarios. Desde chico sabía que quería ser “científico”.
En el año 2000 ingresó como residente al Hospital de Clínicas; previamente había estado tres años como alumno en el Hospital. Hizo la especialización en Medicina Interna y finalizada esa instancia se quedó trabajando allí cinco años ad honorem como médico de planta. Más tarde surgió la posibilidad de acceder a un cargo en el Hospital y ese hecho marcó un hito. “Comencé en 2010 como coordinador de Emergencias y en 2016 tuve el gran honor y reconocimiento personal de ser director del Hospital de Clínicas, cargo que desempeñé hasta junio de este año en que me retiré para trabajar en otros proyectos, siempre desde la Facultad de Medicina”.
-¿Qué significó para la formación médica el haber sido residente del Hospital de Clínicas?
-Creo que fue crucial en mi formación y en mi vida, como lo es para muchos residentes porque es “el” hospital académico del país. Es un hospital por el que pasaron tres premios Nobel. La mayoría de los hospitales municipales llevan nombres de médicos que se formaron en el Hospital de Clínicas o lo dirigieron, con lo cual tiene una historia y deja una impronta en cada médico que se forma acá. El 80 por ciento de los médicos de la Universidad pasan por el Clínicas en algún momento de su carrera y además, como es un hospital académico, donde se hace docencia, investigación y asistencialismo, otorga un plus de formación muy importante, máxime que es un centro de derivación al que llegan pacientes con patologías raras e infrecuentes.
-¿En lo personal qué significó dirigir el Hospital de Clínicas?
- Lo primero que se me representó cuando recibí el ofrecimiento fue que estaba en deuda con el Hospital y consideré que era el mejor momento de retribuirle no solo a ese espacio sino a la sociedad todo lo que me había dado, porque yo me formé en la universidad pública.
-¿Cuál fue el principal desafío que supuso el cargo de director?
-El principal desafío fue renovar el Hospital. Porque es el último recurso que tiene la gente y nosotros tenemos que ser muy responsables y tener un Hospital que esté a la altura de esa necesidad.
-¿Esa meta de algún modo se pudo cumplir?
- Emprendimos una gran tarea en lo que hace a la renovación tecnológica. Reequipamos la mayoría de los servicios por licitación pública. Se compraron y se van a comprar equipos de última generación que no hay en otros centros privados. También se normalizó la provisión de insumos. Compramos un tomógrafo, hay una licitación abierta para la compra de un resonador. Se cambiaron todos los equipos de diagnóstico por imágenes. Se reacondicionaron a nuevo los ascensores. Se programó la construcción de tres salas de internación, el área de Informática y el área de Trasplante de Médula Osea, una obra que posiblemente se ejecute con aportes de la Fundación Noble. Son acciones que están concebidas como una política de Estado y hoy tienen continuidad. El Hospital se financia con recursos dependientes del Rectorado de la UBA, que es una entidad autárquica que recibe fondos del Ministerio de Educación de la Nación.
-¿Qué lugar ocupó lo académico en la gestión de la dirección, atendiendo a que es un Hospital Universitario?
-El lugar fue central. Y de hecho comenzamos el proyecto de construcción de 20 aulas nuevas equipadas con la última tecnología, al margen del nuevo hospital que está proyectado. 9.800 alumnos por año rotan por el Hospital y cursan materias. La dimensión de la tarea que se realiza es enorme.
Nuevos horizontes
En junio de este año Bernardo Bergroth dejó la dirección del Hospital de Clínicas para asumir un nuevo desafío vinculado no solo al Hospital de Clínicas sino a los tres hospitales universitarios que están bajo la órbita de la UBA. Respecto de este tema es cauto al brindar detalles: “Es un proyecto académico y asistencial abarcativo de los hospitales universitarios, siempre bajo la órbita del Rectorado de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que es quien nos ha apoyado todo este tiempo, y la Facultad de Medicina”.
-¿Su ejercicio profesional sigue siendo en el Hospital de Clínicas?
-Así es. Nunca dejé lo asistencial. Incluso cuando estaba en la dirección seguí atendiendo pacientes en el despacho. Esa es mi esencia. No la puedo desconocer. Además trabajo como asesor médico en la gerencia de Relaciones Académicas de Osde.
Su compromiso con la salud pública
Producto de su campo de ejercicio profesional, posee una mirada muy clara respecto de lo que supone la formación médica. Reconoce que el mayor desafío radica en incentivarlos a que “no se queden en Capital Federal, que vuelvan al interior y puedan devolverla a la sociedad lo que aprendieron”.
“Tomamos la formación de los médicos como una política de Estado, y el cupo para que se queden en el Hospital de Clínicas es limitado. Por una cuestión social y federal incentivamos que los médicos bien formados se distribuyan por el resto del país”, resalta.
-¿Esto jerarquiza el sistema público de salud?
-Soy un convencido de que el país está en las condiciones que está porque hace 90 años que la sociedad no se ha involucrado con los temas sociales. Más allá de que somos una democracia muy joven, está demostrada que los políticos solos no han podido. Es el momento de que toda la sociedad se involucre tratando de devolver algo de todo lo que el país nos da. Creo que desde el Hospital lo estamos haciendo.
















