Alimentos y calor: Bromatología realiza un trabajo constante para evitar inconvenientes

A diario se observa el accionar de agentes municipales abocados a este tipo de procedimientos. Provincia brindó recomendaciones sobre cuidar la cadena de frío en aquellos productos que tiene que mantenerse congelados o bien supercongelados.
No es nuevo que para esta época del año las miradas estén puestas en los controles que lleva adelante Bromatología para evitar que se pierda la cadena de frío de los alimentos o bien para que los mismos no estén en las condiciones propias para un consumo seguro. Es por eso que el Municipio previene posibles riesgos sanitarios a partir de una coordinación especial de las intervenciones que no solo se hacen en los comercios del rubro, sino también en los vehículos que transportan este tipo de productos que obligatoriamente tienen que respetar normativas impuestas por el Código Alimentario Nacional; “estamos trabajando de acuerdo a una serie de programas que concretamos con los agentes”, explicaron fuentes consultadas por el Diario sobre estas intervenciones que son constantes para no permitir la realización de prácticas que ponen en peligro la salud de los vecinos.
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Teniendo en cuenta las altas temperaturas que comienzan a hacerse sentir, Bromatología impulsa estos controles de rutina pero muchos más específicos dado que apuntan a prevenir el consumo de alimentos que no cumplan con las restricciones vinculadas con la cadena de frío; “necesitamos el cumplimiento de las normativas vigentes por parte de comerciantes y todo aquel que manipule productos para consumo humano”, explicaron ante la consulta del Diario por si continúan con las tareas de campo.
“No buscamos de ninguna manera las infracciones o recaudar dinero a través de las mismas, sino por el contrario queremos que se compren los alimentos con tranquilidad, sin pensar en que se desenchufaron las heladeras de noche o se modificó la fecha de los vencimientos”, reconocieron con respecto al trabajo.
Advertir a la gente
“Consumir un producto que está por encima de los valores permitidos en la cadena de frío es un riesgo sanitario que genera la posible intoxicación de quien lo ingiere”, se advirtió e indicaron además que “nuestros inspectores tienen el acompañamiento constante del Ejecutivo local, hay una labor que se desarrolla en la cabina sanitaria de ingreso y en forma paralela se recorren las calles de la ciudad con el fin de evitar la venta ambulante. Y también se visitan los negocios para comprobar el cumplimiento de distintas legislaciones que son propias a la habilitación de los mismos para funcionar como tal”, resaltaron en el Municipio.
Como primera medida esta área municipal realiza un estricto control de todos los vehículos de transporte de alimentos que entran a la ciudad. Este trabajo se efectúa en la cabina sanitaria con la que cuenta el Municipio, situada en avenida Almafuerte y calle 105 del barrio Otero, donde se controla la temperatura de estos transportes, para de así asegurar que los alimentos llegan con el frío correspondiente.
¿Cuál es la temperatura?
En cuanto a algún tipo de tolerancia en los parámetros de temperatura, la misma es muy escasa, dado que la Dirección de Bromatología se ajusta a lo que la ley reglamenta. En los comercios se realizan controles de rutina en las cámaras o heladeras que posea el negocio, aparte de controlar el producto en sí. Estos controles se hacen durante todo el año, acentuándose en la época estival.
“Si por ejemplo el producto se exhibe en una heladera que no alcanza la temperatura que ese producto necesita, amén de estar a baja temperatura, esto representa un riesgo para el consumidor, dado que ese alimento estuvo durante el tiempo que transcurre hasta su venta perdiendo la temperatura necesaria para su conservación y consumo”, señaló el informe enviado en este caso por la Provincia. “Principalmente en pollos y pescado, dado que son productos muy sensibles a los efectos de pérdida de frío”, agregaron en el comunicado.
Los efectos de no mantener la cadena de frío de un producto en un primer momento, es la propagación de bacterias, la cual es muy rápida y conlleva un importante riesgo para el consumidor transcurrido un determinado periodo de tiempo fuera del frío.
“Es por esto que es primordial llevar nuevamente al frío los productos que requieran de éste para ser aptos para su consumo”, reconocieron desde el Gobierno provincial a través de sus área de verificación. “Una correcta planificación del recorrido de compras, puede ser un aliado al momento de la conservación del frío, dejando para último momento la compra de carnes, lácteos, pollos o pescados para así evitar la propagación de bacterias”, recomendaron.












