VIH Sida: un recorrido por 40 años de lucha, con significativos avances y complejos desafíos
María Elena Harper, referente del Programa de ITS VIH Sida y Hepatitis Virales de la Región Sanitaria IV, y María Josefina Magro, médica clínica que está especializándose en Infectología, dialogaron con LA OPINION en el marco de un nuevo Día de la Lucha Mundial contra el Sida. Reforzaron conceptos vinculados a la prevención y resaltaron los relevantes logros de la ciencia.

El miércoles 1º fue el Día Mundial de la Lucha contra el Sida y en este marco fueron diversas las actividades que se concretaron en la ciudad con el espíritu de seguir fortaleciendo la conciencia respecto de la importancia de prevenir, acceder al diagnóstico de manera oportuna y adherir a los tratamientos que han probado ser altamente efectivos en el control de esta enfermedad que cuando surgió era mortal.
Este año las actividades tuvieron la particularidad de estar enmarcadas en el cumplimiento de los 40 años de la aparición de los primeros casos en el mundo, cuando mal se la llamó "peste rosa". Para conocer cuál es el panorama actual en relación a la lucha contra el VIH, LA OPINION entrevistó a María Josefina Magro, médica que se está especializando en Infectología y que trabaja en la Región Sanitaria IV y en el Hospital San José; y a María Elena Harper, bioquímica referente del Programa de ITS, VIH Sida y Hepatitis Virales de la Región Sanitaria IV, quienes el pasado jueves participaron en la sede Pergamino de la Unnoba de una jornada de testeo organizada como parte de la Semana de la Salud.
Las mas leidas de Pergamino
Granville presentó el nuevo Peugeot 2008 que se fabrica en nuestro país

En Pergamino, los vecinos eligen el nuevo corredor que une el Paseo Ribereño y el Parque Belgrano

Buscan que Pergamino sea reconocido como damnificado por las obras nunca realizadas en la Ruta 188

Crisis en el Hospital San José de Pergamino: juntan firmas en Change.org

Las naranjas que nadie junta y que hoy despiertan interés en el mundo

-Este año se cumplieron 40 años de la aparición de los primeros casos de Sida. ¿Cuál es la mirada que se tiene de ese recorrido?
-María Elena Harper: Se ha avanzado muchísimo. Al principio era acompañar al paciente a un destino que era bastante feo y bastante rápido. Los primeros anti retrovirales nos permitieron alargar un poquito la sobrevida, pero con una muy mala calidad de vida. Eso ha cambiado sustancialmente. Hoy hay pacientes que toman dos pastillas por día, o una. Antes tenían un esquema de tratamiento que era bastante engorroso. Las toxicidades de las drogas que se utilizan también han cambiado, razón por la cual los efectos adversos son menores. También tenemos la gran ventaja de que hay un arsenal de tratamiento bastante amplio que permite personalizarlos de acuerdo a la historia de cada paciente. Vale señalar que antes los pacientes eran jóvenes y morían a temprana edad. Hoy la expectativa de vida se ha alargado y empiezan a tener enfermedades propias del adulto y conviven con el VIH. Esta batería de medicación más amplia nos permite dar un tratamiento más adecuado a cada persona.
- ¿Toda esta oferta de tratamiento está disponible para cualquier persona?
-María Josefina Magro: El Estado asegura el tratamiento a todas las personas que no tienen obra social. Para quienes se atienden en el sistema público el tratamiento está garantizado por parte del Estado. Las obras sociales y prepagas tienen la obligación de cubrir el tratamiento como el de cualquier otra patología o enfermedad crónica. En el caso de que exista algún incumplimiento, hay organismos que amparan a esas personas y el Estado, mientras eso se regulariza, garantiza que esas personas sigan con su tratamiento.
-El hecho de que se hayan simplificado los tratamientos y estos aporten a la persona mejor calidad de vida, ¿facilita la inserción laboral y social de los pacientes o la estigmatización sigue siendo una cuestión sobre la que hay que trabajar?
-Mariela Harper: Creo que hay que seguir trabajando sobre el estigma porque hay, y en cuanto a la discriminación, si bien hay estamos muchísimo mejor que en un principio, todavía hay un camino por recorrer. El hecho de que se hayan simplificado las estrategias de tratamiento, facilita la vida cotidiana del paciente y esto favorece su desempeño normal en muchos ámbitos, pero la mirada estigmatizante sobre el paciente sigue existiendo.
-¿La adherencia al tratamiento es lo que permite que la carga viral sea menor y a su vez esto impacta sobre el hecho de que esa persona pueda contagiar o no a otra?
-María Josefina Magro: Sí, directamente. Hoy el Sida es una enfermedad que no tiene cura, pero sí tenemos un tratamiento que lo que hace es controlar el virus y que esté en muy baja concentración. El objetivo de la medicación es que el virus sea indetectable en las pruebas de laboratorio, porque esa baja carga viral hace que sea indetectable e intransmisible por medio de relaciones sexuales. Es decir que las personas que están indetectables por un período de al menos seis meses, podrían mantener relaciones sexuales sin transmitir el virus. Esto es importante en las parejas que son cerodiscordantes -uno positivo y otro negativo- y por ejemplo tienen intenciones de buscar una gestación o desean disfrutar la sexualidad sin el miedo a contagiar a otro. Lo mismo sucede en el embarazo; al estar el virus indetectable durante la gestación habilita que el parto pueda darse por vía vaginal sin riesgo de transmisión del virus. Son dos avances que se lograron por la adherencia al tratamiento.
-María Elena Harper: Esto ya se sospechaba porque sucede en enfermedades bacterianas. Una persona que tiene tuberculosis, por ejemplo, si tiene baja carga bacteriana transmite menos la enfermedad. Pero en el caso del VIH no estaba demostrado. Sospechábamos que si los pacientes adherían bien al tratamiento y la carga viral era indetectable, la posibilidad de transmisión era muy baja. Esto se demostró científicamente hace unos años, y representó un gran avance. Igualmente, esto no debe atentar contra el uso del preservativo, porque de la mano de dejar de utilizarlo en las relaciones sexuales aparecen otras enfermedades como sífilis, gonorrea, clamidia que causan preocupación. Esto no significa no usar preservativo. Este mensaje debe quedar muy claro.
No relajar el cuidado
-¿El hecho de que hoy pueda ser tratada como una enfermedad crónica y que existan tratamientos efectivos de alguna manera relaja los cuidados?
María Elena Harper: Lamentablemente sí. Y esto se pone de manifiesto en el número de casos de la enfermedad. A nivel de nuestra región, esta cifra se mantiene estable, cundo la expectativa sería que bajara la cantidad de detecciones año a año y eso no sucede.
-María Josefina Magro: Sabemos que hubo un relajamiento en el uso del preservativo con respecto a otras enfermedades, como sífilis. Hace 40 años, cuando aparecieron los primeros casos de VIH hubo un uso de preservativo muy fuerte y bajaron todas las enfermedades de transmisión sexual. Después de muchos años, quizás el mensaje no estuvo muy claro, y hoy se nota un incremento muy notorio de estas infecciones, lo que demuestra que algunas medidas de prevención se han relajado.
VIH y Covid, espejos donde mirar
-En el contexto de la pandemia de Covid-19 se ha mirado mucho el camino recorrido en la lucha contra el VIH, ¿por qué ha sucedido esto?
María Elena Harper: Porque se empezaron a mirar los virus, se empezó a hablar de anticuerpos, se empezó de hablar de mutaciones, conceptos que para quienes trabajamos en IVH son habituales. También se empezó a hablar mucho de vacunas y surgieron interrogantes sobre por qué a 40 años aún no hay una vacuna contra el VIH. A partir de la irrupción del virus Sars-COV 2 nos planteamos las pandemias, comenzamos a revisar las experiencias que teníamos, y a traerlas a la mesa. Por eso tomó protagonismo lo que ha sido el trabajo en la lucha contra el Sida. Los virus mutan, cambian, eso nos ha permitido entender por qué no ha sido tan fácil tener una vacuna que resulte ampliamente efectiva contra el VIH. Las caritas que suele tener este virus son muchas y esto ha complejizado, junto a otros factores, el tener una buena vacuna contra VIH. Hoy se dice que hay una en Fase 3 que está avanzada. Otras quedaron en el camino. Esperamos y estamos luchando por la cura, pero es un virus que cambia mucho y no es fácil.
















