Vidal arremete con todo por la policía que necesitamos
Una de las cuestiones que hizo de María Eugenia Vidal la dirigente de mejor imagen de estos años es su preocupación por combatir la inseguridad y toda la tarea que viene realizando para transparentar la labor de la Policía Bonaerense.
Precisamente en estos días presentó una nueva reforma en esta área tan delicada y prometió que habrá más agentes en la calle, una de las principales demandas de la sociedad, especialmente en el Conurbano, pero también de la provincia interior.
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No es la primera, y necesariamente no tiene que ser la última. La particularidad de esta ocasión es que las modificaciones van mucho más allá de una purga y tienen que ver optimización de la tecnología, los recursos humanos, pero sobre todo la instauración de mecanismos que, poco a poco, vayan dejando lo mejor y más vocacional en la fuerza y todo lo peor e incompetente afuera de ella. Claro, siempre que funcione y que en próximos mandatos los gobernadores no den marcha atrás.
En un acto que se realizó en un distrito claramente hostil al macrismo como La Matanza, la mandataria provincial dijo que durante muchos años hubo un gobierno que miró para otro lado, que creía que se solucionaban los problemas haciendo purgas. Y la realidad es que las purgas demostraron no haber mejorado la Policía, aunque son necesarias si hay agentes comprometidos con la corrupción. Pero no puede ser lo único.
Por eso la reforma de Vidal promete ser mucho más auspiciosa y muy ligada al sentido común y a los signos de la época. Por ejemplo, la incorporación de personal civil para cumplir tareas administrativas; realmente es un absurdo destinar a un policía entrenado para combatir y prevenir el delito a tipear denuncias en una computadora. Gracias a esta iniciativa, podrán salir a la calle de inmediato 1.000 efectivos que cumplían tareas de oficina, que subirán a 6.500 para 2019. A su vez, las denuncias ya no se harán en papel sino que estarán digitalizadas y cargadas en sistema para que se puedan ver desde otras dependencias.
También para optimizar los recursos habrá disminución de licencias y tal vez lo más importante para la calidad y la moral de la fuerza: cambios en la modalidad de ascenso. Ya no basta acumular años, tampoco es necesario para lograr una mejora de condiciones, porque entra en juego la meritocracia. De esta manera, no solo se presume que habrá una mayor dedicación y entrega por parte de quienes quieren crecer en escalafón y salario sino que en paralelo, aquellos que no rinden, por más que lleven años de servicio, solo con la inercia no lograrán mejoras sustanciales. Y de paso, el Estado no regalará dinero a quien no lo merece tanto como otros.
Aparte, en el plano económico, se viene otro recorte al manejo del dinero, tema que le costó más de un dolor de cabeza a Vidal: ahora les sacará las cajas de las horas extra y la verificación policial de vehículos.
Hay una mirada social sobre la Policía que no es mayormente positiva, tanto que hay quienes directamente no confían o tienen miedo a los efectivos, porque ven en ellos desde ineficiencia hasta una organización criminal, pasando por connivencia con el mundo delictivo. Es difícil revertir esa sensación pero algo que ayudará a recuperar la confianza en quienes nos deben proteger es la incorporación de civiles como inspectores del funcionamiento de la fuerza. La Provincia analizará cada una de las 2.485 comisarías mediante la Unidad de Inspección Operativa, creada con esta reforma. El organismo está bajo control civil y cuenta con 16 equipos que recorrerán las dependencias para evaluar la forma de trabajo y el equipamiento asignado a los efectivos. Que sea un equipo itinerante y no eche raíces en ninguna comisaría en particular, también es una garantía de que, al final, estos nuevos funcionarios no terminen inmersos los eventuales chanchullos que encuentren.
Con esta tarea Vidal va de lleno contras las mafias dentro de la Bonaerense, que se sabe que hay. Cuando puso el dedo sobre el manejo de las horas Cores le llovieron amenazas y amedrentamientos, es posible que ahora los indeseables de la Policía intenten de nuevo algunas artimañas para hacerla desistir. Pero la gobernadora, dentro de la misma reforma, se supo blindar habilitando el acceso al público en general a un registro de policías exonerados. Allí se dan a conocer las identidades de todos los uniformados separados de la fuerza por corrupción o incluso por conductas improcedentes en la esfera íntima, como la violencia intrafamiliar, para que los vecinos puedan saber quiénes son y que la condena no solo sea administrativa, interna, sino social. Esa mirada puede más que la de un superior y terminará por sacar de la escena a estos personajes, por eso decimos que también es una manera de proteger a la gobernadora que decidió arremeter en la Bonaerense. Porque además harán un seguimiento de ellos desde Asuntos Internos, para saber qué hacen tras su salida de la fuerza: sabemos que muchas veces el policía exonerado termina siendo parte de bandas mixtas de delincuentes, volcando al delito todo lo que sabe sobre el accionar policial.
Por lejos, lo mejor de esta reforma es la reestructuración de todo lo inherente al personal, poniendo foco en la optimización de recursos y su eficientización .En el nuevo mecanismo de ascensos, Vidal explicó que serán claves no solo la antigüedad del agente que quiere presentarse subir en el escalafón sino también su desempeño en exámenes atléticos, de salud e intelectuales. Antes solo era cuestión de esperar y sumar kilos sentados en una comisaría, porque cada cantidad de años venían los ascensos, fuesen buenos, malos o regulares policías. No había incentivo alguno. En cambio ahora, un agente recién ingresado puede en breve subir de rango (y de sueldo) por su participación heroica en algún hecho, por jugarse la vida en un enfrentamiento o incluso por intervenir en el salvataje de una persona infartada. Claro que para ello debe tener muy actualizadas las maniobras de RCP. Y tal es el objetivo de Vidal: que no se queden nuestros policías, que se esfuercen cada día por ser mejores y si así lo hacen serán debidamente recompensados. Los postulantes además deberán presentar su declaración jurada de bienes, que deberá ser consistente con sus ingresos.
Durante décadas los mandatarios dejaron a la Policía hacer ciertos negocios por izquierda permitiéndoles una especie de recaudación propia y a veces compartida con el sector político. Y esto dio como resultado la Bonaerense poco profesional y con bolsones de corrupción que tenemos. Y lo mismo podemos decir de muchas otras policías provinciales, no solo en nuestra provincia se cuecen habas.
Necesitamos una policía cada vez más transparente pero también más profesional. Sobre todo porque la carrera policial es la única prácticamente donde se paga un salario mientras se hace el entrenamiento y se sale de allí con un empleo en el Estado. De modo que muchas veces es más la necesidad que la vocación lo que lleva a muchos jóvenes de ambos sexos a ingresar a la policía. Por eso hay dos cuestiones clave: analizar muy bien el perfil de los ingresantes, porque pueden no tener vocación pero quizá despertársela y exigir capacitaciones permanentes. Vidal va en ese camino; esperemos que llegue a buen puerto y, sobre todo, que a mitad de trayecto no venga otro gobernador a torcer el rumbo.














