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Venezuela va hacia un desborde social

01 de abril de 2017 a las 12:00 a. m.

La dramática crisis económica que vive Venezuela fue aprovechada en la campaña electoral argentina de hace poco más de un año, toda vez que sectores de la oposición al kirchnerismo comparaban aquel desastre con la situación hacia la que iba nuestro país. Por esa razón, entre otras, muchos votaron el cambio y es así que ganó Mauricio Macri los comicios generales y hoy es el presidente.

La realidad es que solo nos parecíamos en que ambos países tenían distintos grados de cerrazón externa y gobiernos que también, en distinta medida, eran populistas. Pero ahí terminan las semejanzas y comienzan las diferencias. Ya que en la Argentina se pudo realizar el traspaso de un signo político a otro sin inconvenientes (más allá de que Cristina no le entregara los atributos del poder a Macri). Los tres poderes del Estado funcionan como en una república y el destino de nuestro país es diametralmente opuesto al país caribeño y no hay sector político aquí que se le hubiera ocurrido intentar una medida parecida.

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Hoy Venezuela vive horas críticas, después de que el gobierno de Nicolás Maduro consumó la toma de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, luego de casi 15 meses de conflicto constante. Una suerte de autogolpe de Estado que llegó esta semana de la mano de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que es una herramienta del chavismo, se hizo cargo de las funciones parlamentarias. De modo que se ha roto el contrato republicano en el país porque cuando no son independientes los tres poderes del Estado no hay más democracia.

La situación cayó como un balde de agua fría en toda la región y sonaron todas las alarmas, no porque se desconozca que en Venezuela Nicolás Maduro intenta permanentemente acorralar a la oposición, que se lesiona la libertad de prensa, que hay represión y presos políticos, sino porque lo sucedido es como haber pasado una peligrosísima línea roja. Por eso la Argentina y varios países de la región condenaron enérgicamente la medida a la que catalogaron de “autogolpe”. La Argentina, Perú, México, Colombia y Brasil se unieron a la denuncia internacional, a la que se sumaron Luis Almagro, secretario general de la OEA, y la Unión Europea (UE). La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, fustigó “el concierto de la derecha regional para atacar el sistema democrático venezolano, de base popular e inspiración bolivariana”. 

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Cuestionados en todos los foros internacionales, Maduro aparece jaqueado en este punto, sin embargo puertas adentro de Venezuela, ya parece manejarse como un monarca, desoyendo las recomendaciones de todos los países de la región. Y lo mismo sucederá con el Mercosur del que fuera suspendido y que se reúne de manera urgente para tratar la problemática.

Tanto es irregular la situación que tras darle superpoderes a Maduro, la Justicia terminó directamente anulando la asamblea legislativa, bajo el pretexto de que los legisladores están en desacato con los tribunales, cuando en realidad el único “delito” de los parlamentarios venezolanos es ser opositores a Maduro. Por eso, ahora el Parlamento, elegido en 2015 por 14 millones de votos, pasó a estar dirigido por siete magistrados chavistas, cuyo jefe de la Sala Constitucional es un exdiputado oficialista y cuyo presidente es un viejo camarada de Maduro, condenado en el pasado por dos homicidios. Una vergüenza.

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Pero los peligros que enfrenta el país caribeño son aún mayores porque el Parlamento proclamó la rebeldía de la Asamblea Nacional, el desconocimiento de la sentencia y llamó a la protesta del pueblo en la calle y reclamó a las fuerzas armadas que “no sigan calladas frente a la ruptura del orden constitucional”. Los argentinos que de goles de Estado conocemos un rato largo, sabemos que esta situación no va a terminar bien. El ahogo económico, las puertas del mundo que se terminarán de cerrar con esta cuestión, y las protestas callejeras en un marco de represión, pueden llevar a un enfrentamiento con sabor a guerra civil. Ojalá se pudiera evitar con la intersección de otros países para ir buscando soluciones como pide a gritos la oposición. Sin embargo el oficialismo es sordo a todo reclamo, sea interno o externo y así están las cosas. 

Mientras en estos días los ultrachavistas cantan en las calles que la Asamblea “va a caer”, y los legisladores no cobran ni la dieta porque Maduro no les gira los fondos, algunos legisladores fueron impedidos de ingresar al Parlamento frente a los militares armados con equipos antimotines, oportunidad para que algunos chavistas los emboscaban y les tiraban piedras. Voluntad Popular, el partido del preso político Leopoldo López, pidió a sus seguidores retomar las calles mientras el referente opositor Henrique Capriles insistió en calificar de “golpe de Estado” lo ocurrido en el país y convocó una marcha de protesta. La falta de garantías para la oposición es alarmante y la situación parece ir hacia un desborde.

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¿Cuánto se va a tardar en encender la chispa de una violencia mayor?

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