Una vez más: vecinos que padecieron la inundación de 1995 y la de Navidad

Los vecinos afectados tienen un arduo trabajo en el contexto de la inundación navideña. La limpieza sigue siendo lo primordial de las últimas horas con ayuda del Municipio local así como también de las ciudades aledañas. Sin embargo, algunos de los afectados mostraron cierta disconformidad tanto con la asistencia sanitaria, como con la falta de obras públicas, y con la escueta capacidad de prevención y de especialización de la ciudad de Pergamino.
Una de las áreas más afectadas por el temporal fue un sector de los barrios Centenario y Cueto, en sus cuadras más cercanas al Arroyo. Allí LA OPINION recogió los testimonios de algunos vecinos, entre ellos quienes padecieron también la inundación de 1995.
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El domingo de Navidad, alrededor de las 8:00, algunos vecinos ya tristemente diestros en anticiparse a estos hechos- advirtieron por la lluvia del momento que podrían inundarse nuevamente, tal como había sucedido a principio de este mismo año. Sin embargo, nunca pensaron que la magnitud con la que se desataría el temporal llegaría a tener consecuencias similares a la gran inundación de 1995.
Una familia, que solicitó mantenerse en el anonimato, accedió a la entrevista con LA OPINION. La vecina, de calle 9 de Julio e Intendente Laguía, manifestó que en cuestión de 20 minutos el agua ya había entrado a su casa y, aunque ya habían puesto fuera de peligro algunas pertenencias, los 1,6 metros que alcanzó el agua en el pico máximo, hizo que perdiera lo que pensó que estaba a salvo. Su marido, al advertir la gran cantidad de agua que empezaba a subir por las calles, les suplicó a sus hijas y esposa que dejen el lugar porque ya no había vuelta atrás. Fue una experiencia similar a la que vivimos en 1995, expresó el marido y agregó: Aquella vez el agua alcanzó 2 metros de altura. Con la experiencia de haber vivido otras inundaciones supieron qué hacer en el momento justo, pero por otro lado pensaban en aquellas personas que vivieron una inundación por primera vez, como ellos en 1995, y se apiadaron de las mismas denominando la situación como desesperante.
En cuanto a las pérdidas, marido y mujer coincidieron en que en ambas inundaciones perdieron absolutamente todo. No fueron evacuados debido a que un familiar de ellos les dio hospedaje en su propia vivienda, pero de no ser así hubiesen sido evacuados. Cuando empezamos a ver que el agua estaba a punto de entrar empezamos simplemente a rogar que no suba mucho más, y en 10 minutos la tenía hasta acá (señalándose la cintura), manifestó la mujer, y agregó: Por suerte recibimos donaciones como colchones y almohadas; nos ayudaron con artículos de limpieza como escobas, secadores y lavandina. Con la chica de acá al lado llenamos dos volquetes de basura pero bueno, no queda otra, suspiró con resignación.
Su pareja, en tanto, se mostró en desacuerdo total con las obras públicas, sobre todo con el nuevo puente de Juan B. Justo, inaugurado hace aproximadamente un año y medio. Hicieron un puente para la vista, porque si hubieran querido solucionar este problema sacan 20 metros de tierra de cada lado y al menos te da tiempo para avisar a los vecinos que se viene el agua.
Concluyeron con que este es el momento de empezar a reclamar porque han sufrido todas las inundaciones que ha tenido Pergamino, y comparándola con la de 1995, expresaron que en aquel año ellos eran más jóvenes, y que si había que volver a empezar, había trabajo, pero ahora no hay trabajo; no cobran jubilación ni monotributo; el hombre trabaja en la construcción y la señora realiza labores domésticas. La última vez fui a Acción Social para ver si me podían dar algo como chapas, ladrillos y tirantes como para hacer una pieza arriba (señalando el techo de la casa), y nadie me quiso ayudar, afirmó la vecina y finalizó diciendo: Yo la voté a Vidal porque me gustaba, esperemos que haga algo.
Otro testimonio
Desde la calle Gaboto y Juan B. Justo, otra vecina dio su testimonio sobre lo vivido durante el temporal. En este caso, la señora optó solo por dar su nombre de pila. Cristina hizo hincapié sobre todo en lo que son las obras públicas, y dijo: Hay que darle bola a la represa que amagan con hacer desde hace tiempo. Nosotros no somos vecinos que usurparon los terrenos, pusimos dos chapas y nos pusimos a vivir; el que hace eso tampoco se merece el agua de esta forma pero nosotros pagamos el derecho de obra para la construcción de la casa, pagamos todos los impuestos, y esa plata debería invertirse en este tipo de obras.
En la inundación de 1995 Cristina tenía 42 años y nota que son otras las fuerzas tanto físicas como mentales para salir adelante luego de algo así; ahora tiene 63 y el esfuerzo que hay que hacer es el doble. Ya pasé dos inundaciones y no estoy para otra más, expresó la vecina y agregó: Tengo un hijo discapacitado y estaba desesperada, por suerte tengo unos vecinos de oro que nos dieron hospedaje en el segundo piso de casa.
Cristina explicó que el que es víctima de una inundación de tal magnitud, no se entera de nada, ni de los lavaderos que se ofrecían gratuitamente a lavar ropa, ni de los electricistas que estaban a disposición de la gente para realizar reparaciones en las viviendas, debido a que apenas tenés un minuto, cuando baja el agua, lo único que querés hacer es limpiar.
A mí me gustaría que haya un sistema de prevención mucho más eficaz, por ejemplo que los bomberos empiecen a tocar la sirena, y que llamen por teléfono para avisar, ¿te imaginás el tiempo que ganás?, manifestó la señora y agregó: Pergamino no está preparado para estas cosas, ni desde las obras ni desde la especialización. Acá en la esquina una señora pudo haberse ahogado si no fuera por un vecino que sacó su lancha. El venía con dos bomberos arriba, ¿Cómo puede ser que haya dos gomones y nada más?
La vecina expresó que por suerte su casa esta elevada y le dio tiempo a subir y salvar muchas cosas, pero de todas formas el cansancio físico y mental de la situación no podría soportarlo de nuevo. Recién hoy me enteré que Vidal había venido. El intendente Martínez, la gobernadora Vidal y el presidente Macri son del PRO, y acá ganaron gracias a los radicales; si les interesa la provincia de Bueno Aires de verdad tienen que hacer la obra, pero no por mí, yo puedo vivir 20 años más, pero es para un futuro, para los que hoy son jóvenes., afirmó la vecina y concluyó: La única diferencia con la inundación de 1995 es que en aquella época, con Sequeiro como intendente, hubo prevención; pasaban los autobombas avisándoles a todos para evacuar, eso es prevenir. Por último contó que la ayuda llegó recién el miércoles; pasaron a ofrecerle colchones y sábanas y ella dijo que no necesitaba, ya que no había perdido ese tipo de cosas; además de eso también recibió alimentos no perecederos y artículos de limpieza que fueron de gran ayuda.
La inundación en el marco navideño en nuestra ciudad será recordada tanto como la de 1995. Fue la segunda inundación más importante de Pergamino en dos décadas, a tal punto que llegaron donaciones a nivel nacional, ya sean de partidos políticos, instituciones, parroquias, clubes, etcétera; se reclutaron bomberos, uniformados del Ejército, policías y asistencia médica y sanitaria que concurrió a la ciudad que pide a gritos no más agua sino más obras.
La juventud dio el ejemplo
El operativo limpieza se llevó a cabo sobre todo por una gran cantidad de jóvenes pergaminenses que se comprometieron en ayudar a los afectados luego de la inundación. Todo se enmarca, sobre todo, en una cuestión solidaria hacia los damnificados más que en una solución al problema que ha afectado a Pergamino varias veces en los últimos 100 años. Precisamente quienes han sido damnificados en las últimas ocasiones marcaron esta vez como notoria la activa participación de los adolescentes.
Mientras muchos adultos se quedaron despotricando y discutiendo en las redes sociales, que es el ámbito natural de los chicos, ellos se calzaron las botas y salieron a ayudar, a un amigo o a un desconocido, les dio lo mismo.
La solidaridad de los más jóvenes, en su mayoría entre 16 y 20 años, fue de gran ayuda para el Municipio debido a que los trabajadores no daban abasto por la gran cantidad de zonas y familias afectadas. Por eso los aglutinó y encomendó en cuadrillas. Su compromiso no se redujo solamente a la limpieza; se comprometieron también con las donaciones de agua, colchones, artículos de limpieza, y alimentos no perecederos, así como también con la seguridad de las mismas debido a los robos y los saqueos.
Lo más destacable de todo esto es la solidaridad que nace desde el futuro de nuestra ciudad, los jóvenes, que se ganaron el respeto y el agradecimiento de toda una ciudad, incluso de aquellos que no fueron afectados. Los adolescentes desde un primer momento auxiliaron a familias sin importar la zona ni lazos familiares o afectivos. Muchos de ellos no sabían a quiénes estaban ayudando, la solidaridad y el compromiso estuvieron por encima de todo lo demás.
La juventud pergaminense fue reconocida por su espíritu de sacar a la ciudad de una situación muy difícil; es una de las tantas inundaciones que Pergamino sufre en muy poco tiempo, y aunque es tiempo que se obre para que no vuelva a suceder, o al menos para prevenir, los jóvenes le pusieron el pecho a la situación.

















