Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

Una verdadera revolución de fieles en la gira latinoamericana de Francisco

14 de julio de 2015 a las 12:00 a. m.

Realmente fue muy exigida la gira sudamericana del Papa Francisco por la región, Ecuador, Bolivia y Paraguay, países de profundas raíces católicas, donde se realizaron encuentros multitudinarios para escuchar su palabra.

En realidad, la asiduidad de nuestros comentarios sobre el Santo Padre, además de ser argentino y un orgullo para nuestro país, tiene que ver con el enorme interés que despierta en los lectores (y nos incluimos) este Papa, nacido y criado en la Ciudad de Buenos Aires, pero que tiene una profundidad y una cosmovisión realmente conmovedora. Gracias a su prédica, a lo que dice y cómo lo dice, muchos temas se pusieron en la agenda del debate mundial, cuando antes eran cuestiones solamente atendidas por organizaciones y la voz de quienes padecían se escuchaba como telón de fondo de un mundo que seguía girando sin prestar atención. No es que nadie hablara de los pobres y marginados, de la corrupción, de los efectos del capitalismo salvaje sobre las sociedades y el ambiente, sino que en la voz de Francisco, estos temas ganaron mayor protagonismo.

Publicidad

Estos son ejes de su discurso y de los temas que desarrolló en esta gira y pidió además una mayor “hospitalidad” con quienes piensan distinto, con los que perdieron la fe y con las diferentes culturas. El Papa explicó que la hospitalidad es una palabra central en la espiritualidad cristiana. Pero lo amplió en un párrafo maravilloso de su discurso: “Hospitalidad con el hambriento, con el sediento, con el forastero, con el desnudo, con el enfermo, con el preso, con el leproso, con el paralítico. Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido. Hospitalidad con el perseguido, con el desempleado. Hospitalidad con las culturas diferentes, de las cuales esta Tierra es tan rica. Hospitalidad con el pecador”, dijo Francisco, sencillamente “porque todos nosotros también lo somos”, llevando su pedido a lo llano del axioma que reza que no hay que hacer con los otros lo que no nos gustan que nos hagan a nosotros. 

Esto lo planteó en Paraguay, donde conviven aborígenes y europeos americanizados. En esa misa también estuvo en primera fila la presidenta argentina, Cristina Kirchner, que luego de la celebración saludó brevemente al Papa y le regaló un cuadro.

Publicidad

La hospitalidad fue el eje de la homilía de Francisco, que exhortó a pasar de la lógica de la división, la superioridad, el dominio, “de aplastar” y “de manipular” a la lógica de la hospitalidad y de la fraternidad.

Y advirtió también sobre un tema de mucha actualidad y que sin embargo nadie lo menciona: la soledad: “Es un mal que precede a nuestros pecados y que poco a poco come nuestra vitalidad. Cuánto destruye la vida y cuánto mal nos hace. Nos va apartando de los demás, de Dios, de la comunidad. Nos va encerrando en nosotros mismos. Por eso, lo propio de la Iglesia, de esta madre, no es principalmente gestionar cosas, proyectos sino aprender a vivir la fraternidad con los demás”, explicó el Papa. Hay mucha gente sola en el mundo por las más diversas razones, entre ellas las nuevas tecnologías que en otro artículo valoramos pero que también deshumaniza. En la soledad de nuestros mayores tiene que ver también esta cultura del exitismo económico y las inequidades sociales, que llevan a muchos jóvenes a dejar sus lugares y familias para trasladarse a los centros urbanos nacionales e internacionales donde, al parecer, viven el éxito y la prosperidad.

Publicidad

El Santo Padre exhorta a que se sientan contenidos en un colectivo como es el cristianismo, que se sientan acompañados y si es necesario cobijados. Pero también el mensaje puede ser interpretado como un llamado de atención a los jóvenes a no olvidarse de sus mayores y a los padres, a no quitar tiempo a sus pequeños hijos por cuestiones materiales.  

En medio de la multitud paraguaya, miles de argentinos matizaron la escena con las banderas celestes y blancas. Con guitarras y mate, esperaron desde el día anterior la llegada del Francisco. Otros viajaron toda la noche y llegaron al amanecer con el único objetivo de ser testigos de la segunda y multitudinaria misa en territorio paraguayo. Se calcula que 154.000 argentinos cruzaron la frontera.

Publicidad

Cuando llegó Francisco en su papamóvil, la masa estalló en aplausos y gritos. Las nubes que amenazaban los últimos días habían desaparecido por completo y brillaba el sol. No importó el cansancio, el barro que se metía por todos lados o el hecho de estar parados prácticamente en medio de un lodazal. Porque todos, padres con niños, gente joven y mayor, argentinos y paraguayos, esperaron mientras el barro les subía por los zapatos para ver al Papa.

Antes de partir a Roma fue aclamado por miles de jóvenes en un encuentro distendido y lleno de complicidad en la costanera de Asunción, en el que pidió una vez más “hacer lío”, pero también “ordenar el lío que hacen”. Francisco es un Papa que puso especialmente el interés en los jóvenes, acercándolos con su prédica a la Iglesia Católica, en momentos en los cuales muchos sectores pseudo cristianos o sectas incluso, trataban de captarlos. En este sentido es un Santo Padre que conoce la realidad, que sabe a quiénes debe encauzar y a quiénes debe cobijar. Porque al mismo tiempo que apoya abiertamente a los jóvenes, visita los barrios más pobres de los países donde va y desde allí, donde la pobreza tiene lugar, reclama mayor solidaridad. No lo hace por demagogia sino para hacer visible y ponerle rostro a este problema; sabe del efecto que produce su imagen al mundo y su presencia entre la gente que ansía una respuesta.

Publicidad

Y hay una frase que muestra cómo el Papa concibe la religión, y qué deben hacer los que verdaderamente tienen fe: “Por más que vayas a misa todos los domingos si no tenés un corazón solidario, no sabés lo que pasa en tu pueblo, tu fe es muy débil, o está enferma o está muerta”, sentenció. En una crítica, ni siquiera velada, a los que practican la religión de manera hipócrita, Francisco los expone frente a ellos mismos.

Su próximo viaje será a Estados Unidos, donde los sectores más conservadores están enojados por sus críticas al capitalismo y allí el debate será muy interesante, porque se enfrentarán dos visiones del mundo, una más humanizada como la de Francisco que no reniega del capitalismo per sé sino en su ejercicio salvaje y deshumanizado, y otra que cree que el capitalismo se mejora con más capitalismo.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...