Una ola de ataques en Afganistán dejó 44 muertos

Los hechos de violencia son los primeros en Kabul desde el nombramiento del sucesor del mulá Omar al frente de los talibanes, en medio de un dubitativo proceso de paz en ciernes, y en un momento en que las fuerzas del país enfrentan en soledad a los rebeldes.
KABUL, (AFP-NA) - Los tres atentados que golpearon Kabul en las últimas 36 horas dejaron en total 44 muertos y centenares de heridos, la peor jornada que sufre el país en 2015 tras la retirada de las tropas de la Otan.
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La ola de ataques es la primera en la capital afgana desde el nombramiento del sucesor del mulá Omar al frente de los talibanes, en medio de un dubitativo proceso de paz en ciernes, y en un momento en que las fuerzas afganas enfrentan por primera vez en solitario a los rebeldes.
El primer ataque se produjo en un barrio residencial del este de la ciudad, la noche del jueves al viernes, donde un camión bomba mató a 15 personas e hirió a más de 240, según el balance oficial. Los talibanes no lo reivindicaron.
En cambio, sí reivindicaron un segundo atentado, en el que un suicida mató a 20 personas e hirió a otras veinte a la entrada de una academia de policía, desvelando graves fallas de seguridad.
Menos de 24 horas después, los insurgentes lanzaron un ataque contra Camp Integrity, una base cercana al aeropuerto de Kabul, donde están estacionadas fuerzas especiales estadounidenses, provocando nueve muertos.
Un miembro (de la misión) Apoyo Decidido de la Otan y ocho contratistas civiles murieron, informó la misión de la Alianza Atlántica en Afganistán en un comunicado, en el que no precisó las nacionalidades de los fallecidos.
Desde el retiro de Afganistán de la Otan en diciembre pasado, la policía y el ejército afganos están solos frente a la insurrección, presente en casi todo el país.
En el terreno, las fuerzas afganas todavía tienen el apoyo de 13.000 soldados de la Otan, pero son tropas destinadas a formar a sus colegas afganos.
Se trata de la primera oleada de ataques importantes desde la designación del mulá Ajtar Mansur al frente de los talibanes la semana pasada, en sustitución del jefe histórico de los insurgentes, el fallecido mulá Omar.
Estos atentados demuestran que los talibanes conservan su fuerza a pesar de los conflictos internos provocados por la sucesión, la primera en la historia del movimiento.
Una parte de los talibanes, incluyendo la familia del mulá Omar, se niega a reconocer al nuevo jefe, al que acusan de proximidad con Pakistán, y denuncian una sucesión demasiado apresurada.
Además, el movimiento enfrenta la división interna con respecto a las conversaciones de paz preliminares iniciadas hace un mes con el gobierno de Kabul.
En la primera mitad del año, fuertemente marcada por la salida del contingente extranjero, la violencia contra los civiles dejó un saldo de 1.592 muertos y 3.329 heridos, según datos de la misión de Naciones Unidas en el país. Estos datos no incluyen a los policías y militares afganos muertos.

















