Una isla griega donde se vive 100 años, porque somos lo que comemos….
Una noticia de ayer, nos llamó la atención: hablaba de una isla griega donde sus habitantes viven 100 años, a los que llegan en buen estado general y de salud. No debiera generarnos tanta sorpresa si consideramos los más recientes preceptos que sostienen que somos lo que comemos y que además el medio ambiente, viciado, y el estrés nos acortan la vida. La inquietud, el interrogante, es cómo lograr adherir a las premisas propuestas desde el lugar que nos toca vivir. Pues parece que en Grecia han encontrado el modo.
Esta pequeña localidad, a 265 kilómetros de El Pireo, es un ejemplo de que el estilo de vida y la comida es lo que, a la postre, determinará la edad a la que lleguemos y, sobre todo, la sobrevida que tengamos en los últimos años de nuestra vejez.
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Icaria es una escarpada montaña de 255 kilómetros cuadrados en medio de las aguas cristalinas del mar Egeo, donde sus 10.000 habitantes tienen tres veces más posibilidades de llegar a los 100 años que cualquier otro pueblo del mundo. Ya sólo ver el paisaje, si algún curioso busca la isla por Internet, le cambia a uno el ánimo. Porque vivir en un lugar bello hace a nuestra salud física y mental también. Lo cierto es que uno de cada tres vecinos de la isla llega a los 90 años, según varios estudios científicos. También tienen 20 por ciento menos probabilidades de padecer cáncer. Un paraíso, realmente.
El estudio realizado demuestra que sufren 50 por ciento menos de enfermedades cardiovasculares, no conocen la depresión ni la demencia, tienen una activa vida sexual y permanecen física y mentalmente ágiles hasta el último día de sus vidas. Parece una película futurista, sin embargo existe y es posible, en las condiciones que ellos viven.
Pero además hay leyenda tras el nombre de la isla, como sucede con cada lugar de Grecia: Icaria debe su nombre a Icaro, hijo de Dédalo en la mitología griega, que habría caído al mar frente a la isla después de quemarse las alas por querer acercarse demasiado al sol.
Durante el apogeo griego, muchos iban a bañarse a las termas de la isla a las que consideraban curativas. Seguramente quienes tuvieran artritis o artrosis se sentirían claramente aliviados en estas aguas cálidas.
Obviamente no hay smog ni contaminación del agua en Icaria, el aire y el agua son los elementos más destacables de la isla. Y ese es un factor que ayuda, sin lugar a dudas, a que sus habitantes vivan 100 años o más en buenas condiciones. Seguramente los envidiamos pero poco hacemos por procurar un status similar, ni siquiera cuando notamos que nuestro auto hace detonaciones que emanan gases tóxicos. Generalmente, mientras nos lleve de un lugar a otro, lo mantenemos como está para no incurrir en el gasto de llevarlo a un mecánico. Esto por citar sólo un ejemplo.
Si bien han llegado la televisión y los medios de transporte, demandados en parte por el incipiente turismo, el modo tradicional de sus vidas, ya nada altera la receta milagrosa de los nativos, que los ha puesto en el óptimo lugar en que están que hace que en la actualidad cada familia cuenta con uno o dos centenarios, abuelos y bisabuelos. Es que los buenos hábitos, tanto como los malos, son difíciles de erradicar.
En general mucha de la gente de la isla come lo que produce, cosa que muchos en Argentina podríamos a ser por la disponibilidad de tierras; allí no se fumiga como aquí y todo es natural y muy sano. Nada muy diferente, en realidad, de la tradicional dieta que consumen todas las poblaciones de la cuenca mediterránea, donde pocos van al supermercado a obtener productos enlatados. Y muchas de las hierbas que cultivan son claramente medicinales; según un estudio hecho en una universidad griega, en las muestras provenientes de Icaria las hierbas contienen propiedades antioxidantes mucho más potentes que en el resto de la región. La mayoría también tiene propiedades diuréticas, excelentes contra la hipertensión.
Además los icarianos prácticamente no consumen carne, pescado ni azúcares refinados; beben mucho más té de hierbas que el resto de los griegos e ingieren menos calorías diarias. El escaso consumo de grasas no saturadas de origen lácteo o cárnico ayuda a combatir las enfermedades cardíacas. El aceite de oliva reduce el mal colesterol y aumenta el bueno. La leche de cabra contiene triptófano, que aumenta el nivel de serotonina y es extremadamente digestivo para la gente mayor, opinan los especialistas griegos de la Universidad de Atenas.
De todas maneras, Icaria no escapó a la crisis de Grecia, el país que más se ha defaulteado en la historia del mundo y donde actualmente el 40 por ciento de su población activa carece de trabajo. El Gobierno central ya no sabe de dónde sacar dinero para pagar su deuda a los acreedores internacionales e incluso es inminente el cierre del único hospital de la isla por este mismo motivo. Una medida que, en realidad, preocupa mucho más a los jóvenes que a los ancianos. Porque son ellos quienes más concurren y además porque si hay que ahorrar en algo, no tendría que ser precisamente en la salud cuando es un solo centro el que tiene una isla.
La isla de Icaria puede contar la historia del mundo. Fue ocupada en otras épocas pero dominada por nadie. Fue parte de Samos, Persia, Esparta, Macedonia, Egipto, el Imperio Romano, Bizancio y Génova. En épocas más recientes, fue el turno de los Caballeros de San Juan y del Imperio Otomano. Por fin, la isla se integró a Grecia en 1912. Otro elemento fundamental que explica el denso tejido social icariano es la religión. Son todos católicos ortodoxos y muy practicantes, esto ha unido mucho a la comunidad y le ha dado ese aire de solidaridad que profesan.
Eso es Icaria. Una sociedad donde nadie se preocupa por la edad que tiene. Donde nadie sufre de marginación. Donde la colectividad se preocupa para que cada uno tenga lo que necesita para comer y, a cambio, todos se sienten obligados a contribuir a la vida común. No viven inseguridad, no les preocupa en demasía el dinero.
En este caso, no es el universo el que conspira para que las metas se logren, según plantea el escritor Paulo Coelho; son los propios habitantes de Icaria, con sus decisiones diarias los que conspiran para llegar a vivir siglo sin mayores problemas.
Un sueño realmente.














