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Una de cal y una de arena para Larreta

05 de enero de 2019 a las 12:00 a. m.

Se aprobó la propuesta del Poder Ejecutivo porteño, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta, para la administración de los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires y al igual que con el nuevo escalafón profesional, ardió Troya.

La idea de nombrar a los directores de Gestión Administrativa Hospitalaria, “no necesariamente médicos”, dice el decreto, con el mismo rango que los directores de hospitales, aunque con una tarea distinta es lo que irrita a los médicos, porque dicen que sienten que son verdaderos interventores a los hospitales. Puede ser que experiencias anteriores avalen la percepción de los profesionales de la salud, pero también es cierto que ellos están formados precisamente en ello, en atender la salud, y salvo honrosas excepciones, no son las personas idóneas para administrar recursos monetarios, humanos y materiales. Del mismo modo que un contador u administrador nada puede ni tiene que hacer en un quirófano.

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Lo que pretende el jefe de Gobierno porteño, con atino, es mejorar el gasto, optimizarlo  y hacer más eficiente la aplicación de los recursos. Hay una sospecha de que puede haber despilfarro. Al fin, solo el 5 por ciento de los fondos hospitalarios provienen de cobro a obras sociales y el resto sale de las arcas de la Ciudad, por lo que la medida de Rodríguez Larreta tiene que ver con cuidar lo que es de todos los porteños. Pero aun si en algún nosocomio no lo hubiera, la presencia de un administrador, formado para tal fin, llevando las cuentas siempre será para hacer un uso más eficiente. Sobre si podría desatender las prioridades médicas en función de la optimización del gasto, ello no sería posible por la dirección de los hospitales es colegiada, integrada por varios médicos, tal el caso de los centros bonaerenses, como el San José de Pergamino, que es comandado por un director ejecutivo, en este caso la doctora De Marco, y dos directores asociados, los doctores Leit y Vicente.

Si cualquier organismo que administra fondos y personas recurre a los servicios profesionales especializados, como cooperativas, sindicatos, por no caer solo en las empresas, ¿por qué no pensar que un hospital puede ser mejor administrado por un especialista que por un médico? La verdad es que estas incorporaciones pueden poner racionalidad al gasto, para lo cual Larreta ya nombró a 20 administradores para ir sumándose a los 32 hospitales.

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En medio de las quejas de los directores, se pidió que los nuevos funcionarios fuesen nombrados como subdirectores, para que no haya autoridad bicéfala en los nosocomios, lo que no fue aceptado por las autoridades, precisamente, porque se pretende que los nuevos administradores tengan autoridad real para contener el gasto. Lo que se está negociando, en todo caso, es que los gastos lleven necesariamente la doble firma de los dos directores, el médico y el administrador.

Vamos a ver cómo funciona el nuevo sistema que, más allá de las quejas de los interesados, despierta expectativas respecto de cómo irán a funcionar los números del gasto hospitalario, porque de dar buen resultado sería una decisión a imitar en otras regiones del país, incluida nuestra provincia de Buenos Aires.

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Lo que no es aceptable es la norma por el cual se reemplazará una ordenanza que data del año 1986 mediante la ordenanza 41.455 y dispone el nuevo régimen para la relación entre el Gobierno de la Ciudad y los efectores del sistema público sanitario.

Ya es ley el nuevo marco normativo aplicable y dispone modificaciones sustanciales al régimen.

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De esta manera, el oficialismo aprobó en un tratamiento exprés y sin la participación de los profesionales de la salud que se oponían, un proyecto de ley que elimina el estatus profesional de cientos de trabajadores de la carrera médica en el Sistema Público de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires.

El proyecto deja fuera de la normativa a los licenciados en Enfermería y a otras disciplinas y carreras que aportan cientos de trabajadores al sistema público, como las licenciaturas en Instrumentación Quirúrgica y en Bioimágenes, y también a los licenciados en Psicopedagogía, además de precarizar sus condiciones laborales. Esto generó el enojo de los gremios profesionales que nuclean estas actividades, que hicieron una campaña nacional para que la medida se retrotraiga.

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Ahora con esta ley los 9.200 enfermeros que trabajan en hospitales públicos porteños, 3.200 licenciados en enfermería y otros tantos enfermeros y auxiliares de enfermería  para el Estado de la Ciudad de Buenos Aires dejaron de ser profesionales de la salud para convertirse en personal administrativo.

A nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires, en tanto, se mantiene el estatus histórico de estos profesionales, en la medida que tengan título universitario, eso por descontado. Mientras que en Ciudad de Buenos Aires el título universitario en estas profesiones no otorga el espacio de “profesional de la salud”.

En fin, una de cal y una de arena para el jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríaguez Larreta, una interesante iniciativa para administrar hospitales en forma más eficiente y una mala decisión respecto de dejar afuera a profesionales de la salud.

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