Los medicamentos “de moda” y el uso responsable de los fármacos
La automedicación es una práctica tan habitual como peligrosa y es lo opuesto al uso responsable que siempre va acompañado de prescripción médica y supervisión profesional.
En las últimas semanas -y a raíz de ello es que surge este comentario- comenzó a expandirse la idea de que la administración de un determinado fármaco tenía efectos muy positivos en las personas afectadas por Covid-19, a pesar de que el mismo no sea recetado por los médicos, aunque existan casos en que los mismos profesionales informalmente pudieran indicar su consumo.
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Es que los fármacos de uso no autorizado para determinadas patologías reabre el debate sobre un problema que no es nuevo y que obliga a adoptar medidas para evitar el consumo sin las correspondientes indicaciones médicas.
En este caso se trata de una droga que todavía se encuentra en una fase de estudios para evaluar su eficacia en el tratamiento del Covid-19 pero comenzó a ser muy demandada por el público a partir de que se diera a conocer su eventual eficacia para determinados casos.
En farmacias de la ciudad, según se consultó, está siendo demandado el fármaco en cuestión por un fenómeno que está muy ligado al problema de la automedicación que, lamentablemente, está muy extendido no solo aquí si no en todo el país.
En ese sentido, una investigación realizada el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica halló que la mitad de los argentinos adultos hace un mal uso de los medicamentos, lo que causa la muerte de más de 700 personas y alrededor de 100.000 internaciones hospitalarias al año en el país.
Un sondeo similar que llevó a cabo la Universidad Argentina de la Empresa, con consultas en todo el país, mostró que alrededor de la mitad de los argentinos que consumieron remedios en el último año lo hicieron sin la adecuada supervisión de un profesional de la salud. Según los especialistas, un 13 por ciento de las enfermedades de riñón que conducen a diálisis o trasplantes se debe al uso crónico de analgésicos que se consumen en el marco de una automedicación irresponsable.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso bajo la lupa el uso indebido e innecesario de antibióticos, señalando que se ha convertido en un problema para los sistemas de salud pública, ya que esa práctica genera una nueva resistencia a los antibióticos y dificulta el tratamiento de infecciones, prolongando las internaciones hospitalarias, incrementando los costos médicos y aumentando el riesgo de mortalidad.
Pero a pesar de los riesgos, la mayoría de las personas forman parte de lo que algunos llaman la cultura de la automedicación, por eso es importante que se genere conciencia en la ciudadanía sobre los verdaderos riesgos que encierra el exceso en el uso de fármacos, su mala administración o su consumo sin el monitoreo responsable de un profesional médico. Otro problema relacionado con esto es el constante bombardeo publicitario que promueve, directa o indirectamente, el consumo de medicamentos que si bien son de venta libre, no están exentos de riesgos si la ingesta se vuelve cotidiana y no cuenta con el seguimiento médico.
Por eso es importante adoptar una serie de medidas para evitar que la población consuma fármacos sin respetar las correspondientes indicaciones médicas, dejando en claro los serios riesgos a lo que se expone una persona cuando persiste en estos malos hábitos, cuyas consecuencias más graves son la farmacodependencia, el enmascaramiento de una enfermedad, las posibles reacciones alérgicas, los daños en los órganos y hasta la muerte.
Cabe recordar, por otra parte, que está vigente la ley nacional 26.567 que establece la prohibición de la comercialización de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias. Los colegios que agrupan a profesionales de farmacia recuerdan que si bien los medicamentos de venta libre no requieren receta médica, por eso mismo es necesaria la consulta con el profesional farmacéutico ya que, contrariamente a lo que se ha difundido a través de la publicidad, los medicamentos de venta libre no son inocuos, sino que, como cualquier otro medicamento, tienen efectos adversos, algunos de gravedad, además de provocar interacción con otros fármacos que la persona pudiera estar tomando.
Para finalizar, es importante tener presente lo que señala la Confederación Farmacéutica Argentina cuando advierte que el medicamento es un producto de riesgo y por eso recibe vigilancia sanitaria. No existe el medicamento inocuo. Todos tienen un grado de toxicidad y esto es especialmente sensible, teniendo en cuenta que quien los toma está en una situación de vulnerabilidad.














