Una agenda para revalorizar los espacios municipales
Tras una semana muy intensa en el plano político, se arribó a un principio de acuerdo entre la Comisión de Fomento Desiderio de la Fuente y el Departamento Ejecutivo. Como siempre sucede en las negociaciones, las partes ceden para lograr el objetivo.
Los fomentistas lograron que no se instale la Comisaría Primera en el predio donde tienen un salón de fiestas para alquilar y canchas deportivas y el intendente utilizará las instalaciones para descargar allí algunas dependencias provinciales, en un uso compartido de este espacio del que, en rigor, tiene el usufructo el Municipio por un convenio con el Nuevo Central Argentino.
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Esta problemática tiene dos aristas, una que es la innegable necesidad de trasladar la Comisaría de su actual edificio. Primero, porque ya no es adecuado a sus necesidades operativas; segundo, por sus dificultades de acceso ya que tiene en una esquina la calle Peatonal y en la otra una cortada, y tercero por una cuestión de optimización de los recursos y bienes públicos: esa casona es propiedad del Municipio, de hecho es parte del Palacio, y sacando la dependencia policial de allí, podría dársele un uso más propio, trasladando oficinas administrativas sin mayores requerimientos de seguridad que hoy están en otros inmuebles por los que la Municipalidad debe pagar onerosos alquileres. En este tema del traslado de la Comisaría Primera hay claros consensos entre todos los sectores políticos y la sociedad en general. Años atrás hubo posibilidades de lograr un traslado exitoso al excorralón sobre avenida Colón y Mitre. Sin embargo en la anterior gestión se le dio otro destino a un predio que hubiese sido ideal. Y es así que ahora se está buscando el lugar para su nueva dependencia, la que posiblemente se encuentre en los terrenos del exferrocarril.
La otra arista es la política, ya que el jefe comunal contaba con las herramientas legales de sobra como para imponer su voluntad y desalojar a los fomentistas del predio en cuestión. Sin embargo, la mala praxis aplicada en este caso fue la que terminó por hacer retroceder la propuesta. Es que cuando se trata de vecinos y en este caso, fomentistas, necesariamente hay que agotar las instancias de diálogo, porque en la actividad política cuidar el tejido social es un bien en sí mismo, atendiendo a razones que muchas veces no se ciñen a la letra fría de las normas o al poder que se pueda tener para imponer un criterio. Los fomentistas son históricamente colaboradores de la Municipalidad, se les dice los ediles sin sueldo y en este sentido, merecen el buen trato de las autoridades, aun hoy cuando desde el fomentismo barrial ya no es mucho lo que hay por hacer, máxime en las comisiones que quedaron prácticamente céntricas, como es el caso de Desiderio de la Fuente. Cierto es que estas instituciones deben ajustarse a derecho en cuanto al marco legal en que operan: inscripciones, balances, asambleas, elecciones de autoridades, cosa que no todas cumplen.
Sobre la base de irregularidades de este tipo y de acciones reñidas con la ley y con el fin con que fue oportunamente cedido el predio, por un lapso que ya caducó, es que el equipo del intendente Martínez vio propicio recuperar el espacio. Antes de los últimos episodios por todos conocidos, desde enero en que los fomentistas supieron de este interés, se produjeron una serie de acciones de ambas partes, en una especie de guerra fría. En este período todo se circunscribió al espectro de estos protagonistas. La cuestión pasó a otro plano con la carta documento de tinte intimidatorio que remitió la Asesoría Letrada imponiendo un plazo perentorio para restituir el predio. Esto abroqueló a los vecinos en general, del sector en particular y de la ciudad, conocedores de la real situación, los que tocaban de oído el tema, los que compraron la versión de una u otra parte, más los oportunistas políticos que nunca faltan, todos en una misma bolsa, que se fueron en queja al Concejo Deliberante. Allí el clima fue por demás de tenso y, además, la presencia de apoyos políticos externos al conflicto, terminó por generar niveles de violencia repudiables e inaceptables. Ya que, lamentablemente, quienes terminaron protagonizando los hechos violentos a que hacemos referencia no eran precisamente vecinos del barrio. Sabemos que los apoyos no se desechan, pero sería interesante que cuando hay protestas de vecinos por temas específicos, tengan en cuenta que los agitadores profesionales flaco favor le terminan haciendo, ensuciando con su accionar la tarea que desarrollan. El haber pasado del insulto (impropio) a la violencia física torna los hechos como repudiables.
El tema con los fomentistas quedó zanjado por el momento, de un modo que también tiene sus aristas de análisis en las que no vamos a ahondar porque la decisión ha sido de tipo salomónica en pos de la paz social y no es de nuestro interés cuestionar este criterio mediante una revalidación de argumentos que no fue hecha por los protagonistas. Pero aun nos queda por resolver, a la comunidad de Pergamino y al Municipio, el asunto de fondo que es la relocalización de la Comisaría Primera a un predio acorde a las necesidades actuales. Y además recuperar para la Municipalidad un espacio que le es propio como es el sector del edificio del Palacio que da a calle Dorrego, lo mismo que hacerse de espacio para generar estructura propia y dejar de pagar alquileres. De hecho, con lo que se gasta en las rentas, se podrían solventar las construcciones que luego pasarían a ser parte del patrimonio. Es de buen criterio que el intendente se haya abocado a esta tarea.
Precisamente en estos días se mudará el Tribunal del Faltas, que hasta ahora alquila un bien lindero al Palacio, a las nuevas oficinas que se ubican en el predio donde está la nueva Inspección General, en terrenos del exferrocarril sobre calle Tucumán, donde se ha hecho un trabajo de recuperación del espacio fenomenal, que ha reportado múltiples beneficios: menos alquileres, oficinas acordes y confortables para trámites más ágiles y revalorización de una zona que estaba cuasi abandonada.
Queda por ocupar el edificio de avenida Colón (exCorralón) previsto para la Biblioteca Menéndez pero sin confirmarse aún que sea la dependencia que se traslade; de todos modos, de producirse la mudanza, no será el único traslado.
Hay que reubicar el área de Obras Públicas, el área de Hacienda, que son dependencias comunales por las que se abonan alquileres.
Un reordenamiento de esta cuestión, podrá hacerle ahorrar importantes partidas de dinero de todos nosotros a la Municipalidad.
Este objetivo es el importante, ya que en este tema se viene de 20 años, al menos, de desaciertos, edificios adquiridos a los que hubo que gastarles más para arreglarlos que en comprarlos, como el Azul, ubicado en Avenida de Mayo y Doctor Alem. Conflictos mal concluidos como el traslado de Obras Públicas a parte del edificio del Correo sin pagar el canon correspondiente, lo que nos llevó a un largo juicio en el que la Comuna salió obviamente perdiendo. O el edificio construido en avenida Colón, el que aún no se sabe qué se trasladará allí, porque por el tipo de construcción puede haber problemas con el peso de las oficinas que allí se instalen. Por eso se teme que la Biblioteca Menéndez no pueda, al fin, instalarse allí. No incluimos en esta lista al cine San Martín, que se encuentra paralizado, porque fue comprado con un fin específico.
Todos estos errores son los que heredó Javier Martínez y podría pasarle la posta al siguiente, pero prefirió darle una solución. Para ello deberá agudizar el ingenio, optimizar el espacio y ahorrar en alquileres que son innecesarios si se revalorizan los espacios con que actualmente puede contar el Departamento Ejecutivo. Están los predios del exferrocarril que se están reutilizando, quedará libre el resto del Palacio Comunal cuando se traslade la Comisaría Primera.
El predio que ocupa Desiderio era una posibilidad por sus condiciones, pero muchos intereses particulares de uno y otro lado- metieron su cola en el asunto. De todos modos, algún otro uso se le dará, según fue acordado en este usufructo compartido que se hará.
Lo que deberíamos entender nosotros, los vecinos, es que cuando se vive en sociedad se toman decisiones y se gobierna pensando en el bien de las mayorías, atendiendo paralelamente los efectos particulares o sobre las minorías. ¿Qué queremos decir? Que si está asumido que es mejor para todos que la Comisaría cambie de sede, en algún lugar habrá que relocalizarla, ¿verdad? A nadie le gusta vivir al lado de un cementerio o de un relleno sanitario, por citar algún ejemplo comparable, pero son espacios necesarios para todos y los perjuicios particulares de su ubicación pueden y deben ser atendidos, mas no por ello imponer la voluntad de unos pocos por sobre el bienestar de todos.













