¿Un paso atrás o una dosis de realismo?
La crisis de Brasil y Argentina está haciendo mella en los avances logrados en el Mercosur. Desde su nacimiento formal en 1991 y desde antes, cuando comenzaron las conversaciones entre Alfonsín y Sarney en1985, las aspiraciones de lograr un mercado común fueron tal vez demasiado ambiciosas para la complejidad geopolítica de los países fuerza, el nuestro y Brasil.
La decisión de Brasil, aceptada de buen grado por Argentina, de avanzar en lo que denominan flexibilización del Mercosur es en los hechos una implosión del bloque regional y un paso atrás en el camino. Técnicamente, estamos bajando un peldaño en el proceso de integración, de la unión aduanera hacia un acuerdo de libre comercio entre los países miembro.
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Las instancias que se tienen para integrar dos o más economías siguen un esquema muy claro, un paso a paso progresivo de unificación de criterios de cara a establecer políticas comunes pero especialmente tendiente a la eliminación de barreras al comercio intrabloque.
Los grados de integración que se pueden lograr en función de los pasos dados son: zona preferencial de comercio, zona de libre comercio, unión aduanera, mercado común, unión económica y monetaria, e integración económica completa, cuando ya existe unificación monetaria, fiscal, social, de servicios y hay una autoridad supranacional.
La economía más integrada o consolidada actualmente, entre naciones independientes, es la Unión Europea, constituyendo una unión económica y monetaria. El Mercosur, si bien su nombre lo describe como un mercado común (tal la aspiración fundacional, nunca se pretendió llegar a la unión y a la moneda común), se encontraba hasta hoy en una incipiente, dubitativa y frágil unión aduanera. Por eso decimos que el anuncio del canciller brasilero José Serra, de flexibilizar el grupo y permitir que los países acuerden negocios de manera independiente, es un paso atrás o un peldaño hacia abajo, en referencia a esta escala detallada. Estas expresiones llevan una connotación negativa, pero en este caso esta carga no es tal. Más bien es una buena dosis de realidad: pretender una unión aduanera es inviable con la disparidad de los países miembro y especialmente porque los más grandes contienen como pequeños subpaíses ya que su extensa geografía configura realidades internas muy disímiles, que complejizan hasta tornar imposible encontrar acuerdos elementales: generalmente, lo que beneficia a uno, perjudica a otro.
Aclarado el punto de que ya no pertenecemos a una unión aduanera, hablemos de lo que implica esta decisión: se abre la posibilidad de que cada país avance unilateralmente en negociaciones de libre comercio con otros países o bloques. Y aquí lo más importante- cada país podrá establecer las barreras arancelarias que considere oportuno para cada uno de sus productos. A este aspecto nos referíamos cuando calificamos como inviable para esta región una unión aduanera: si queremos proteger los limones de Cuyo, se pondrá un arancel alto a la importación, por ejemplo. De este modo las economías regionales serán atendidas particularmente y será posible un comercio más conveniente en función de la logística, por ejemplo.
A partir de ahora, cuando hablemos de Mercosur nos estaremos refiriendo a una zona de libre comercio, en que obviamente los estados miembro, se dispensarán un trato preferencial según los acuerdos establecidos en el camino ya transitado.
La iniciativa partió del nuevo gobierno interino de Brasil pero tuvo una buena recepción en la Argentina, porque en definitiva el corset que se había impuesto en el Mercosur ya había ajustado a los dos socios principales.
Hay una cuestión que debemos pasar por el tamiz de la realidad, aquí no se trata de adherir o rechazar el Mercosur por razones ideológicas, sino poniendo sobre la mesa los beneficios o perjuicios económicos que en este momento genera. Y la realidad es que si Brasil en función de su crisis ofrece un arancel inferior al del Mercosur a un país con el que negocia unilateralmente, las empresas argentinas se encontrarán con una competencia desleal para con su socio brasilero. Y en materia de comercio internacional no se puede regalar nada, porque de los buenos negocios que se hagan puertas afuera del país depende en buena parte el bienestar de los argentinos.
Esta cuestión de la flexibilización del Mercosur será también la plataforma que los países miembro utilicen para ir dejando fuera a Venezuela, inmersa en una crisis terminal y que en el comercio exterior genera más problemas que soluciones a los países.
Porque esta propuesta de permitir que los miembros del Mercosur negocien con los países que quieran, ya no como bloque sino individualmente, si bien hace perder fuerza como mercado común, es bien cierto que hace tiempo ya que la realidad se impuso sobre los discursos de corte político, toda vez que los países miembros se están viendo perjudicados, más que beneficiados.
El camino exitoso aunque no sin disensos de la Unión Europea responde en gran medida a la realidad geopolítica de sus miembros, muy distinta a la del Mercosur. En principio Argentina y Brasil, por mencionar a los socios más grandes de esta unidad regional, son enormes en extensión y con mucha disparidad interior, cosa que no sucede en Europa.
La Argentina tiene distintas necesidades en el sur que en el norte y en el noreste, de modo que es difícil unificar políticas económicas que beneficien a todas las provincias al unísono, y esta es una tarea que el Gobierno debe tener puertas adentro tomando medidas para tratar de poner en marcha cada unidad económica del extenso territorio. Y lo mismo sucede con Brasil. Por ese motivo, si bien estábamos inmersos en una unión aduanera en lo formal, en los hechos se tuvieron que hacer tantos ajustes para evitar perjuicios que terminó siendo una caricatura y cada situación comercial recibía su traje a medida.
En Europa, en cambio, todos son pequeños países, con economías más o menos parecidas (lo que no quiere decir que sean administradas todas con el mismo rigor) por lo que la unificación de criterios ha sido más sencilla. Otra cuestión es el camino que debieron transitar algunos de estos países para alcanzar los criterios establecidos y el costo interno que tuvieron en pos de sumarse al beneficio que les implica comerciar como bloque frente a monstruos como China, Estados Unidos, Brasil o nuestra Argentina. La PAC (Política Agrícola Común), que gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea (UE), es un elemento esencial para todos los miembros y vino para dar respuesta a la imposibilidad de estas pequeñas economías de insertarse en el mercado global. La UE fue un emergente directo de la globalización y de la necesidad de amplificar el porte de cada país europeo que si negociaba en forma directa con Norteamérica se vería perjudicada. Era un imperativo y por eso, aun con tropiezos, logró ver la luz. La realidad y las necesidades de los países miembro del Mercosur nunca fueron tan parejas como para encarar un camino común. He aquí la gran diferencia que hizo al éxito de uno y el fracaso de otro. Dicho fracaso en relación al no cumplimiento de la meta planteada, no porque el Mercosur en sí mismo lo sea. Solo le falta definir hasta dónde se puede realmente llegar en la integración.
En el plano teórico, parecía lógico que si Europa se organizaba en un mercado común, América Latina también lo hiciese, persiguiendo los mismos intereses. Sin embargo en la práctica el Mercosur no trajo los beneficios económicos esperados por las razones que explicamos, la diversidad geográfica, las problemáticas tan diferentes dentro de cada uno de los países miembros.
Dicho esto sin ignorar que el mercado europeo atraviesa por distintas problemáticas que intentan ir postergando a fin de poder mantener lo logrado hasta ahora.
No podemos determinar frente a la nueva realidad política y económica de los países del Mercosur, cuál será el destino de cada país en términos de relaciones internacionales, dependerá de la inteligencia de sus gobernantes los acuerdos unilaterales que logren y los beneficios que de allí se obtengan.














