Tras 10 días, un reclamo se unifica: que las negociaciones continúen con los chicos en las aulas
Con 10 días de paro docente en la provincia de Buenos Aires, los ánimos sociales al comienzo favorables a la protesta se van tornando ambiguos, porque la falta de clases termina perjudicando no sólo a los niños sino a toda la familia que debe adaptarse a la nueva situación de los chicos sin escuela.
Es que en general, los padres trabajan y sobrellevar estos días con los chicos en casa no resulta fácil, pero la familia va buscando recursos y alternativas como para que no se queden solos. No obstante, los padres comprenden el reclamo, sólo que ya no respaldan con el mismo fervor la metodología. Y lo que más debiera llamar a la reflexión: los chicos quieren volver a las aulas, incluso los adolescentes hablan de eso en las redes sociales. Por un lado, quieren ocupar sus horas como sus amigos que concurren a establecimientos privados y por otro, se advierten desaventajados por la pérdida de días y se animan a especular con que el regreso a las aulas vendrá con una sobreexigencia para lograr ponerse al día con la currícula.
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Una de las claves de lo que siente la gente se refleja, por ejemplo, en una encuesta realizada por Poliarquía y publicada por el diario La Nación: el 68 por ciento de los consultados apoya el reclamo salarial de los docentes bonaerenses, pero no comparte el uso del paro como metodología de protesta al no ponerse de acuerdo con el gobierno de Daniel Scioli al pedido de los gremios.
Para el director de la consultora, Fabián Perechodnik, el resultado de la compulsa demuestra que “el foco de estos dos o tres últimos días estuvo más allá del reclamo, en la metodología utilizada por los gremios docentes”. Un porcentaje similar, 66 por ciento opinó que la administración Scioli debería seguir negociando y no endurecer su postura. “Los datos recogidos expresan que la gente está de acuerdo con que la negociación de los maestros continúe, pero con los chicos en las aulas”, amplió Perechodnik.
Ya la semana pasada otra consulta realizada por Poliarquía había revelado un fuerte respaldo a la negociación por paritarias de los salarios docentes en el ámbito bonaerense. Pero siempre los consultados avalaron la opción de que la discusión salarial debería realizarse sin interrupción del dictado de clases.
La realidad es que en la provincia de Buenos Aires aún no se iniciaron las clases debido a que no se pudo resolver la paritaria entre los gremios docentes -que no quieren acatar la conciliación obligatoria- y el gobierno de Scioli. Y es así como 20.000 escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires hoy están vacías. Cuatro millones de alumnos en edad escolar están fuera de sus aulas y el clima social está poniéndose cada vez más dificultoso al respecto.
Ante la rebeldía docente de no querer acatar la conciliación obligatoria, el gobierno de Daniel Scioli empezará a endurecer esta semana su postura frente al conflicto docente: intimará a los gremios para que acaten la conciliación obligatoria y controlará las escuelas para que los maestros que quieran comenzar a dictar clases lo puedan hacer sin ninguna presión sindical.
La postura de los gremios no es menos rígida que la oficial. Los docentes exigen un incremento del sueldo básico del 35 por ciento. Por eso, la semana pasada, rechazaron una propuesta escalonada en dos veces de 30,9 por ciento, desestimaron el llamado a la conciliación obligatoria y anunciaron un paro por tiempo indeterminado.
El conflicto escala y es uno de los temas que en este momento más preocupa al gobernador Scioli. Por eso, el mandatario y el ministro de Trabajo, Oscar Cuartango, continuaron conversando sobre el conflicto durante este fin de semana y convinieron en que no habrá convocatoria a los maestros si no acatan la conciliación obligatoria. El incumplimiento de esa norma, había precisado el ministro Cuartango, permite aplicar multas económicas contra los gremios e incluso llegar a la pérdida de la personería jurídica.
Ahora, además de endurecer su postura, el Poder Ejecutivo provincial parece aguardar que la protesta docente se desgaste con el correr de las horas. Sucede que el mes próximo los docentes comenzarán a sentir los descuentos que el Gobierno aplicará por los días de clases perdidos y esto puede generar un ruido interno entre los afiliados de los distintos sindicatos de maestros.
Por su parte, el obispo de Mar del Plata, Antonio Marino, también pidió reflexión ante la persistencia del paro que impidió el inicio de clases y señaló que los niños no tienen la culpa.
Los números, en este momento no están tan lejos entre el Gobierno y los gremios, pero el endurecimiento de las posiciones y la falta de diálogo que se ha producido entre las partes, ha llevado a esta huelga docente que no parece tener fin, que ya no cuenta con el apoyo de la gente en general, con las consecuencias que trae a los niños y a la familia en general.














