Todo tiene que ver con todo
Es tiempo de avance vertiginoso de las denuncias de corrupción que envuelven al gobierno anterior, las nuevas y las que pululan por Comodoro Py desde hace nueve años. Pero la marcha de las causas se viene produciendo, claramente, en dos velocidades: una, la del periodismo de investigación, para el cual hay un gran eje de desvío de fondos, organizado desde el gobierno de Néstor Kirchner y seguido durante la gestión de Cristina y que dio como resultado un varias veces millonario robo al Estado, con los sobreprecios en la obra pública como principal pero no única fuente de recursos.
La otra velocidad es la de la Justicia: primero pisó durante muchos años las denuncias sobre estas maniobras y cuando el kirchnerismo perdió el poder a manos del PRO, aceleró el paso y comenzó a investigar a fondo. Pero en unas 14 ó 15 causas por separado, con distintos magistrados, cada expediente con su recolección de pruebas y declaraciones, cual si fueran delitos aislados e inconexos, cuando es evidente que no es así, menos cuando los delitos que se investigan son enriquecimiento ilícito, evasión, lavado de activos, todos en una misma persona. Es de manual que uno trae al otro, sin embargo no se los investiga de ese modo.
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Para el periodismo -y para la sociedad, que también saca sus conclusiones- y para la Justicia, las pesquisas iban por diferentes caminos: el primero hundiendo el escalpelo para conectar todos los hechos, y la segunda haciendo sus pericias cual si fueran hechos aislados. El periodismo no tardó en esgrimir la teoría de una columna vertebral que unificaba todas las causas en una maniobra organizada por el Gobierno, mientras que para la Justicia eran lobos solitarios los que habían delinquido.
Finalmente, ambas velocidades comienzan a unificarse en una realidad y los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner fueron acusados ahora de haber sido el eje central de la maniobra de estafa al Estado que denunció la nueva gestión de Vialidad Nacional. Fueron señalados por los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques como la cúpula desde donde se ideó y dirigió la estrategia de corrupción. Los fiscales consideraron acreditado que durante los últimos 12 años hubo una decisión en lo más alto del Poder Ejecutivo de enriquecer con fondos públicos a Lázaro Báez, quien paralelamente les garantizaba a los Kirchner ingresos millonarios a través de sus hoteles.
Los dos fiscales, Pollicita y Mahiques, analizaron la denuncia de Vialidad, cruzaron vínculos y datos públicos, y dieron por probado que la maniobra denunciada no hubiera sido posible sin que los Kirchner tomaran la decisión política de favorecer a Santa Cruz con miles de millones de pesos para rutas y pusieran a funcionarios de su íntima confianza para cumplir, estando bajo sus órdenes, el plan diseñado. Paradójicamente o consecuentemente- hoy sin los Kirchner en el poder esa provincia está quebrada.
En realidad, los fiscales no dijeron que Báez hubiera sido testaferro de los Kirchner, cosa que el propio imputado niega y no hay prueba de ello. Sostuvieron que los alquileres de los hoteles podrían haber sido un retorno pagado por Báez. También sugirieron, casi al final de su dictamen, que esos ingresos les habrían permitido a los Kirchner otorgarle carácter legítimo al dinero percibido a través de la ilícita concesión de obra pública que se investiga. He aquí lo complejo de calificar los hechos como delito: aunque con espíritu espurio, todo lo realizado tiene visos de legalidad.
El supuesto retorno es materia del caso Hotesur, pero en lo que al expediente que ellos tienen refiere, se acusa a los Kirchner de haber perseguido un interés personal y haber beneficiado a su socio y amigo para garantizarle un lucro indebido (delito de administración infiel). También, de haberse interesado para beneficio de un tercero: Báez (negociaciones incompatibles).
Es la primera vez que la Justicia comienza a ver la película completa y no la foto del momento, a leer el trasfondo de cada paso que, aunque pudiera ser legal como lo es rentar una habitación de hotel, tenía como fin un hecho ilícito como lo es el fraude al Estado. Y de este modo los fiscales dicen que el matrimonio Kirchner creó a Lázaro Báez como empresario apenas ganaron las elecciones nacionales.
Fue una verdadera estructura, una obra de ingeniería, montada para el robo. En realidad, trasladada desde el sur, donde venía operando desde que Kirchner fue gobernador. De hecho el organigrama provincial se replicó en Nación: se llevaron de Santa Cruz a los funcionarios de su confianza como Julio de Vido para ministro de Planificación y transfirieron Obra Pública a su órbita. Además, nombraron a José López, Nelson Periotti y Carlos Santiago Kirchner (primo del expresidente) para controlar las obras viales en los distintos niveles. Santibánez, Villafañe, Colladera y los nombres patagónicos incorporados a la obra pública nacional siguen. Todo con el fin de favorecer a Báez con licitaciones fraguadas, pagos preferenciales y sobreprecios. Y cerrando el círculo, generaron muchas obras para Santa Cruz convirtiendo su provincia en la principal destinataria de fondos para obras de vialidad.
Este recorrido no es sólo el repaso ocioso de un mecanismo que los argentinos, aunque sea a través de la prensa vamos conociendo y es bueno que eso suceda. Lo importante es que finalmente un magistrado plantea una visión general, esa que gente ya venía advirtiendo pero que no encontraba su correlato en la Justicia, que citaba a declarar a uno por esto, al otro por aquello, cuando todos son parte de un mismo esquema.
Y como siempre se dice, la corrupción mata, pero también la corrupción se paga. En algún momento hay que volver a equilibrar las cuentas tras el dinero robado, malversado o direccionado discrecionalmente. Esta parte del asunto quizás nos ayude a comprender que muchas de las cuestiones que vienen de arrastre en estos años en la Argentina guardan estrecha relación con el presente.
Porque mientras se destinaban ingentes fondos a obras públicas en sobreprecios e incluso en obras que no se terminaban, porque lo importante era pagarlas y que vinieran rápidamente los retornos, no se realizaban inversiones, sin ir más lejos, en energía. Al tiempo que para mantener el clima social y dar un barniz de estabilidad, se mantenían bajas artificialmente las tarifas, de modo de no aumentar la inflación y de que hubiera sensación de abundancia de bolsillo. Decimos sensación porque en la realidad, en 12 años todos los bienes y servicios incrementaron sus costos, y lo mismo sucedía con la generación y distribución de energía, solo que no la pagábamos, ni millonarios, ni ricos, ni clase media ni pobres. La pagaba el Estado a través de subsidios que no perseguían el fin del crecimiento sino del solapamiento. Por ejemplo: en 2003, el servicio de TV por cable rondaba en los 30 pesos. Hoy está, en promedio, en 450, es decir que en 14 años ha incrementado su costo en un 1.400 por ciento. Como los subsidios -que como hemos planteado en otro editorial no son un mal en sí mismos- no fueron utilizados para fomentar la inversión sino para paliar gastos corrientes de las compañías prestadoras, fuimos perdiendo nuestra soberanía energética, porque no se estaba pudiendo generar lo que consumíamos. Todo lo contrario a lo que se nos decía. Así comenzó a pergeñarse otro negocio: importar energía. Embarcaciones que llegaban con el fluido y también había retornos en estas compras, no en vano José López tenía además de dólares, euros y pesos, moneda de Qatar. ¿Por qué tendría dinero de este raro país? La respuesta es más sencilla de lo que parece: porque era uno de los varios proveedores de energía que tenía la Argentina.
Los acuerdos con Venezuela, que fue el primer país que le prestó dinero a la Argentina cuando nadie lo hacía, durante el Gobierno de Néstor, a tasas altísimas, tampoco fueron aislados ni mucho menos gratis. Detrás de ellos, también hubo negocios con retornos en la época de Hugo Chávez, denuncias de una embajada paralela donde los subalternos de Julio de Vido hacían negocios a espaldas del embajador. Y a través de Chávez vino el acercamiento a Irán, el país que tiene la primera reserva mundial de gas. Nada es casual en la política, evidentemente. Este acercamiento a Irán, a quien se sindica como el responsable de los atentados a la Embajada de Israel y luego la Amia en la Argentina, generó una grave denuncia del fiscal de Amia Alberto Nisman, respecto de un pacto para encubrir a los iraníes de parte del gobierno K. El fiscal apareció muerto en las circunstancias que aún se ventilan en la Justicia.
Como se ve, todo tiene que ver con todo. Y nada nos saldrá gratis.















