Tiroteo en una escuela de Santa Fe: sobreseyeron al adolescente que mató a un compañero, aunque la resolución no está firme
El juez aplicó la ley de punibilidad vigente en marzo, cuando el hecho ocurrió. La Fiscalía apeló y la familia de la víctima irá por la vía civil.

El adolescente que en marzo provocó un tiroteo en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, y mató a un alumno de 13 años, no será juzgado penalmente. El juez José Alberto Boaglio dictó su sobreseimiento porque al momento del hecho tenía 15 años y aún no regía la ley que declara punibles a los mayores de 14.
La resolución, sin embargo, no está firme: el Ministerio Público de la Acusación interpuso un recurso de apelación que deberá resolver la Cámara Penal de Rafaela.
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Por qué el juez dictó el sobreseimiento
La decisión llegó luego de que la defensa del adolescente, a cargo de Mariana Oroño y Federico Kiener, solicitara su desvinculación del hecho. El argumento es temporal: cuando ocurrió el ataque, el 30 de marzo, la normativa vigente establecía la punibilidad a partir de los 16 años. La reforma aprobada por el Congreso, que bajó ese umbral a los 14, entró en vigencia recién en septiembre, es decir, con posterioridad al hecho.
El principio de irretroactividad de la ley penal más gravosa impide aplicar la nueva norma a un caso anterior a su sanción. “En la parte penal, a Gino no se lo puede imputar, no se lo puede llevar a juicio ni tampoco puede ser condenado. En definitiva, va a tener un sobreseimiento”, explicó Luis Hilbert, abogado de la familia de la víctima, quien de todos modos aclaró que la resolución aún no está firme.
El adolescente permanece alojado en un centro de asistencia especial para menores de la ciudad de Santa Fe. La Justicia evalúa un eventual “egreso progresivo y controlado”, una definición que dependerá de los informes que elaboren los especialistas que lo atienden.
La apelación de la Fiscalía: una discusión sobre el fuero
El recurso presentado por el Ministerio Público de la Acusación no cuestiona el sobreseimiento en sí mismo. El organismo reconoce que el juez dio por acreditados todos los hechos que la Fiscalía atribuyó al menor —lo que confirma su plena participación en los ilícitos y los daños causados a las víctimas— y que la resolución se ajusta a la normativa vigente en marzo.
Lo que objeta es otra decisión tomada en el mismo acto: la remisión del legajo penal a los Tribunales de Familia. Para el MPA, es en el fuero penal donde deben controlarse las diligencias pendientes y las medidas que se aplican a los autores de hechos de esta gravedad. “El Código Procesal Penal Juvenil de la provincia regula un procedimiento para menores de edad no punibles que debería haber sido tenido en cuenta por el juez de primera instancia antes de remitir el legajo al fuero de Familia”, sostuvo el organismo en un comunicado.
Qué ocurrió el 30 de marzo
El ataque se produjo por la mañana en la escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, una localidad de 15.000 habitantes ubicada en el norte de Santa Fe. El agresor ingresó al establecimiento con una escopeta oculta en una funda de guitarra y se dirigió al baño. Los disparos comenzaron antes del izamiento de la bandera.
Según el testimonio de los alumnos presentes, el primer disparo ocurrió en el baño, donde resultó herido Ian Cabrera Núñez, de 13 años, y luego volvió a dispararle. Todo indica que fue una víctima casual: el chico ingresó al baño justo cuando el tirador se preparaba para iniciar el ataque. Después, el agresor continuó disparando en un patio interno donde los estudiantes suelen reunirse antes de salir al patio externo. “Quería matar a todos”, relató Axel, uno de los alumnos. Finalmente fue reducido por personal del colegio, que logró quitarle el arma.
Además de la muerte de Ian, el ataque dejó ocho menores heridos.

La familia de la víctima irá por la vía civil
Ante la imposibilidad de avanzar en el fuero penal, el abogado Hilbert anticipó que impulsarán acciones civiles en varios frentes. Uno de ellos es el entorno familiar del agresor: “Se va a accionar civilmente contra la madre de Gino, contra el padre y contra el abuelo porque el abuelo fue el portador de la escopeta. Si yo tengo un arma, la tengo que tener a resguardo, no la puedo dejar a la vista que venga un chico y la saque. Yo creo que también es responsable el abuelo”.
El otro frente es institucional. “La escuela es responsable porque si mandás a un chico a la escuela, te tienen que devolver al chico en perfectas condiciones. Algo ha fallado ahí. Entró con una escopeta y empezó a los tiros, el hecho es gravísimo y tenemos que tomarlo con muchísima responsabilidad”, señaló. Y extendió el planteo al Estado provincial: “La escuela es pública y hay numerosos fallos de que son responsables. Si vos mandás un hijo a la escuela, confiás que en la escuela va a estar seguro el chico. Eso me lleva al Ministerio de Educación y, por supuesto, a la provincia de Santa Fe”.
Un pueblo que no vio venir nada
El caso conmocionó a San Cristóbal también por el perfil del agresor. Meses antes del ataque, el adolescente había recibido en un acto escolar el diploma que lo distinguía como mejor compañero de segundo año, ante un patio colmado de alumnos, docentes y familiares.
“Cuando recibió el diploma estaba contento”, recordó una docente de la institución que prefirió mantener el anonimato. Una colega suya lo describió como “un excelente alumno, bueno, atento con los detalles” y agregó que “iba camino a ser abanderado”. Docentes que estuvieron presentes esa mañana, minutos después de las 7, comparten todavía la angustia de una jornada que alteró la vida de una comunidad de 15.000 personas.


















